Se intensifica la llegada de migrantes a islas Canarias

TELESUR. Entre reproches en Madrid y una gira de la canciller española, Pedro Sánchez enfrenta una nueva crisis migratoria

El más reciente episodio de la crisis migratoria en las fronteras europeas tiene como escenario las españolas islas Canarias, frente a las costas africanas, las cuales han recibido esta semana, al menos, 2.300 migrantes, quienes han terminado hacinados en el muelle de Arguineguín (en Gran Canaria).

La magnitud de la crisis se ha insertado en la política interna de España, pues el gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el opositor Partido Popular (PP) se acusan, de manera mutua, de mal manejo de la situación y utilización de la política migratoria como munición para el ataque político con reproches sobre la posición de cada uno.

Entretanto, el ultraderechista VOX, llama a «devolver en caliente» a los migrantes y los políticos canarios se quejan de la presunta o real inacción del gobierno central, al cual le han llegado a pedir la dimisión de su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y mayor acción internacional de la ministra de Exteriores, Arancha González Laya.

De hecho, González Laya, viaja este sábado a Senegal en el marco de una «ofensiva diplomática» con África Occidental que busca frenar la llegada de migrantes a este país europeo. Este viaje se suma a los recién realizados por González Laya y Grande-Marlaska a otras naciones clave en el flujo migratorio como Mauritania, Túnez, Argelia, Chad o Níger.

Tal ha sido el ritmo de llegadas que, entre el 1 de enero y el 15 de noviembre, han arribado de forma irregular a las islas unas 16.760 personas, lo cual constituye 1.019 por ciento más que en el mismo periodo de 2019 y, en el último mes, se han duplicado las cifras de todo el año, lo que de manera inevitable recuerda a la «crisis de los cayucos» de 2006 y ha obligado al Gobierno a promover un plan de choque y levantar campamentos de emergencia en los que espera habilitar 7.000 plazas de acogida.

«Creemos que la descoordinación entre ministerios está incidiendo en la desprotección de las personas», opina Santana y cita como ejemplo de lo que las organizaciones de ayuda humanitaria consideran “inaceptable” lo visto en Arguineguín, un puerto convertido en campamento improvisado donde cientos de personas conviven en condiciones alarmantes.

De momento, este es el más reciente episodio de la crisis migratoria que abarca todo el mar Mediterráneo y que, cada tanto, tiene picos en las islas de los países del sur de Europa (Canarias, en España; Lampedusa, en Italia y Lesbos, en Grecia son los casos más notables), en medio del reparto de culpas entre los países de la Unión Europea y la falta de ayudas concretas a los países africanos para detener el drama.

Sobre la situación en Canarias, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estimó que más de 500 migrantes y refugiados perdieron la vida este año intentando llegar por mar desde países del oeste de África hasta las Islas.

La propia organización intergubernamental, sin embargo, admite que esta estimación es imprecisa y que el número real de víctimas puede ser aún mayor, ya que algunas embarcaciones «desaparecen sin dejar rastro».

En el último naufragio, que data del 15 de noviembre, una embarcación, con 66 personas a bordo, llegó con daños a Cabo Verde.

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