Trump y fiscal general de EE.UU reaccionan ante protestas Portland

RT. El presidente de EE.UU., Donal Trump, acusó este lunes a «los medios de noticias falsas» de intentar retratar a los participantes en las protestas de Portland y Seattle «como gente maravillosa, dulce e inocente que ha salido solo para un paseo».

«En realidad, son anarquistas y agitadores enfermos y trastornados, a los que nuestros grandes hombres y mujeres del orden público controlan fácilmente, pero que destruirían nuestras ciudades estadounidenses, y peor si ‘Sleepy’ Joe Biden [Joe Biden ‘el Dormilón’], un títere de la izquierda, ganara alguna vez», dijo. «Los mercados colapsarían y las ciudades se quemarían. Nuestro país sufriría como nunca antes», añadió.

«Venceremos el virus pronto y llegaremos a la Edad de Oro, mejor que nunca», concluyó.

El fiscal general estadounidense, William Barr, destacó que el ataque contra la sede del Juzgado federal durante las protestas en Portland representa «un ataque contra el Gobierno de Estados Unidos».

«Lo que se desarrolla cada noche cerca del juzgado no puede razonablemente ser llamado ‘una protesta’, por cualquier medida objetiva, es un asalto al Gobierno de Estados Unidos», explicó en el marco de sus declaraciones, preparadas para su intervención ante el Comité judicial de la Cámara de Representantes este martes, citadas por varios medios locales. Barr precisó que manifestantes «hicieron una barricada en la puerta principal del juzgado» durante las últimas noches y lanzaron «fuegos artificiales hacia el edificio en un aparente intento de quemarlo con el personal federal» que está en su interior.

El crimen en las calles representa una amenaza «enormemente mayor» para los afroamericanos que «la amenaza que plantea la Policía», reiteró el fiscal.

«La responsabilidad más básica del Gobierno es garantizar el estado de derecho, para que la gente pueda vivir su vida de manera segura y sin miedo. El Departamento de Justicia continuará trabajando para cumplir con esa responsabilidad solemne», declaró.

El presidente estadounidense, Donald Trump, envió un centenar de agentes federales a Portland, en el marco de su campaña de «ley y orden», para dispersar las protestas antirracistas, que se intensificaron este fin de semana. De este modo, aumenta su confrontación tanto con los activistas como con las autoridades locales, en su mayoría demócratas.

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