Violencia policial en Francia coloca al gobierno bajo presión

París, 28 nov (Prensa Latina) El uso desmedido de la fuerza por policías contra personas inocentes genera rechazo en la sociedad francesa y pone contra las cuerdas al gobierno, en momentos en los que intenta impulsar una polémica ley de Seguridad Global.
A principios de la semana, agentes evacuaron en esta capital con episodios de violencia un campamento montado por cientos de inmigrantes en la Plaza de la República para protestar por sus condiciones de vida, en medio de la pandemia de la Covid-19 y la cercanía del invierno.

Las imágenes cayeron como un balde de agua fría en los promotores de la ley de Seguridad Global y su polémico artículo 24, el cual prohíbe la divulgación del rostro de policías y gendarmes en plena acción, bajo el argumento de proteger su integridad física y psíquica.

Defensores de la libertad de prensa y los derechos humanos ilustraron con estos hechos la necesidad de que no se obstaculice, además de la labor periodística, la documentación de casos de violencia cometida por autoridades.

En medio de las críticas, funcionarios reaccionaron ante lo ocurrido, y mientras el ministro del Interior, Gérald Darmanin, tildaba de inaceptables algunas de las acciones y exigía explicaciones, las titulares de Ciudadanía, Marlene Schiappa, y Vivienda, Emmanuelle Wargon, recordaban que los inmigrantes son personas que deben tratarse con humanidad y fraternidad.

El jueves, el portal Loopsider publicó un video que rápidamente circuló por toda Francia, en el cual varios policías fueron captados en plena golpiza al productor musical de raza negra Michel Zecler.

La violenta intervención en un estudio del distrito XVII parisino desató nuevas denuncias y reclamos al ejecutivo de retirar el artículo 24.

‘Prueba terrible del carácter vital del derecho a filmar la acción policial. Estas imágenes no muestran a una policía republicana y sí a una milicia bárbara fuera de control’, escribió en su cuenta en Twitter el líder de Las Francia Insumisa y candidato presidencial, Jean-Luc Mélenchon.

La Fiscalía activó una investigación y cuatro agentes fueron arrestados, tres de ellos por cargos de ‘violencia de carácter racista’.

El propio presidente Emmanuel Macron admitió ayer en las redes sociales que las agresiones a Zecler resultan inaceptables y vergonzosas.

‘Francia no debe jamás caer en la violencia o la brutalidad, sea cuál sea su origen’, subrayó.

Las protestas de los chalecos amarillos dejaron varios hechos violentos, entre ellos los derivados de la represión con el uso de gases lacrimógenos y proyectiles que causaron graves lesiones a manifestantes.

Más reciente, en junio y julio, miles de personas marcharon en esta capital y otras ciudades con consignas como ‘Yo no puedo respirar’, ‘Las vidas negras importan’, ‘Sin justicia no hay paz’ y ‘Ser negro no es un crimen’, en un movimiento inspirado por las protestas en Estados Unidos tras el asesinato del afronorteamericano George Floyd en Minneapolis.

Entonces, los movilizados establecieron un paralelismo entre la muerte de Floyd y la del joven negro Adama Traoré, quien falleció en extrañas circunstancias el 19 de julio de 2016 en Persan, cuando se encontraba bajo custodia de gendarmes.

La nueva ley de Seguridad Global, ya aprobada en la Asamblea Nacional y pendiente de análisis en el Senado, devuelve a las calles a muchas personas, que este fin de semana anunciaron nuevas protestas, estimuladas por los episodios de violencia policial de los últimos días.

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