La guerra cognitiva en zona gris
El goteo emocional y la incertidumbre
Por Prof. José Garcés
Se ha señalado que en la guerra, la “Zona gris” es ese espacio en el que las cosas son poco claras, no hay una agresión directa, no hay bombardeos, pero si un clima de tensión que queda magníficamente ilustrado en el oxímoron de “Tensa calma”. Se trata de esa situación caracterizada por la incertidumbre, donde los límites entre dos estados opuestos (como la paz y la guerra) son poco claros. Nuestro pueblo ha categorizado la zona gris con la frase: “Lo más seguro es que quién sabe…”.
Hemos dicho que la zona gris tiene una característica definitoria: La incertidumbre y ésta a su vez tiene un correlato; la angustia. Así incertidumbre y angustia, que son los precursores del miedo, son los medios de los que se vale el enemigo para tratar de robar nuestros recursos. En esto consiste la Guerra cognitiva en zona gris.
Ha dicho Sun Tzu “Toda batalla se gana antes de pelearla”, eso es lo que intenta hacer EEUU con Venezuela; ganar una batalla sin pelearla. De manera que, intentar desmoralizar a nuestro ejército y a nuestra población, tratando de infundir miedo, a través de la incertidumbre y la ansiedad, es el principal objetivo de la guerra cognitiva, que en este momento cursa contra la Patria de Bolívar.
Trump es especialmente astuto en este sentido: es ambiguo en su discurso, arroja una luz e inmediatamente la apaga, se dice y se contradice en una misma declaración a la prensa, y esto está calculado al milímetro. Hemos visto cómo esa estrategia ha venido aumentando en intensidad. Si recordamos las primeras acciones de Guerra cognitiva, éstas se referían a convertir al Presidente Maduro en un narcotraficante odiado. Primeramente, se comenzó con la narrativa del “Cartel de los soles” y luego se aumentó la recompensa por el Presidente Maduro. Después vino el despliegue de buques de guerra, pero resultó que los buques anunciados no estaban en el Caribe sino anclados en varios puertos alrededor del mundo. Una vez más el discurso se decía y se contradecía. Luego la emprendieron contra las “Narcolanchas” (término que ellos mismos inventaron), todo muy ambiguo, no había pruebas de esos ataques y ni siquiera había pruebas de la existencia de esas lanchas. Todo cuadraba con la estrategia de la incertidumbre ¿Será verdad? Era lo que se preguntaba mucha gente. Posteriormente se inició con la cantaleta del portaviones Gerald Ford, se decía que ya estaba en el caribe, y el mismo Trump posteaba en “X” que había dado la orden de que el portaviones no saliera de Marruecos, de manera que mientras unos decían que Sí y otros decían que No, el susodicho Gerald Ford llegaba al mar Caribe. La táctica más reciente se refiere al cierre unilateral del espacio aéreo venezolano, misma que se mantendrá por días, aumentando la incertidumbre acerca de un eventual ataque a Venezuela.
Como vemos, se ido aplicando la táctica del “Goteo emocional”; cada día algo que es y no es, y ese algo va aumentando en intensidad.
Pues, para comenzar a desmontar esa táctica de Goteo emocional, es necesario primero que nada DARNOS CUENTA de que se trata de eso, de una TÁCTICA DE MANIPULACIÓN PSICOLÓGICA. Si vemos a alguna persona que esté sintiendo síntomas de ansiedad, debemos aclararle que esto que siente es el producto de la aplicación de una táctica de manipulación psicológica y se llama “Goteo emocional”.
El goteo emocional ha sido descrito en la literatura psicológica y lo podemos observar en varios síndromes, tal vez el más común es el “Síndrome de Burnout” o el Síndrome del Quemado. Este es un sentimiento de angustia, mezclado con depresión y desánimo que ocurre en personas que trabajan con público, como maestras, médicos y policías. Desde que el sujeto comienza a trabajar va recibiendo dosis de angustia que no puede manejar, y esto se va a cumulando hasta llegar un momento en que estalla, por eso se dice que el Burnout es “insidioso” al igual que la técnica que aplican los EEUU contra Venezuela, en la que cada día aplican algo, no importa lo pequeño, pero este algo, se va sumando y sumando hasta llegar a un clímax que es lo que el imperialismo espera que ocurra en esta tierra.
Para evitar que la guerra cognitiva se enseñoree en nuestras mentes, lo primero que debemos hacer es DARNOS CUENTA de que se trata de una manipulación psicológica. Debemos darnos cuenta de que estamos siendo víctimas de una agresión psicológica que tiene por objetivo doblegar nuestra moral, y para ello se valen de la incertidumbre, de la angustia y del miedo.
En relación al manejo del miedo, me gusta referir la historia, ya varias veces contada por este suscrito:
Se cuenta de una princesa que tenía que luchar contra el Miedo. Ella era pequeña y el miedo era gigantesco y poderoso. La princesa inesperadamente le dijo al miedo:
“Sr. Miedo, Yo tengo que vencerlo a Ud.
¿Ud. me diría cómo hacer para vencerlo?”
El miedo sorprendido le confesó el secreto para ser vencido, le dijo:
“Soy muy rápido y me pongo en tu oreja y te ordeno lo que tienes que hacer.
*Solo no hagas lo que yo te ordeno*”.
De manera que ya tenemos una muy buena herramienta para vencer al miedo; *NO hacer lo que el miedo nos ordene que hagamos*; si el miedo nos pide que nos aislemos y no salgamos de la casa, pues esto es justo lo que no debemos hacer.
Como siempre, la única alternativa posible para vencer la guerra cognitiva y la guerra convencional es NO AISLARSE, es *VINCULARSE*. Como hemos analizado en otros artículos, ya existe la infraestructura para garantizar la distribución de alimentos y la administración de salud, lo único que tenemos que hacer es incorporarnos a esas estructuras.
Debemos recordar que la soledad es la madre de la dominación, el vínculo es la estrategia perfecta de liberación y victoria. El vínculo es la expresión de la reunión, ya que cuando estamos vinculados tenemos la tendencia a reunirnos, y la reunión es la expresión máxima del amor, ya que cuando la gente ama, quiere estar reunido con quien ama, y en cuanto al amor, pues ya lo sabemos: “Dios es amor”, como dice el apóstol Juan (1 Juan 4:8). Por tanto, *“Si dios con nosotros ¿Quién contra nosotros?* (Romanos 8:31).

