El ejemplo de Duarte en la lucha contra la podredumbre
Por Lilliam Oviedo
Se convierten en palabrería las frases de homenaje a Duarte cuando las pronuncian políticos entreguistas como el presidente que entregó a Estados Unidos instalaciones dominicanas que hoy sirven de apoyo para la preparación de acciones de agresión militar y espionaje contra países hermanos como Cuba, Venezuela, Colombia y Nicaragua.
La oposición de derecha que ha participado en este sucio pacto y que ha consentido su consumación, tampoco debe pronunciar el nombre del patricio.
Luis Abinader, Leonel Fernández, Danilo Medina, Hipólito Mejía, Miguel Vargas Maldonado, Marino Vinicio Castillo y figuras similares (ocuparían mucho espacio los nombres de los mal llamados presidenciables y colaboradores perennes como el gobernador del Banco Central y el canciller) no deben mencionar el nombre de Duarte, pero cada 26 de enero presentan ofrendas y discursos.
La soberanía no fue producto de alquiler ni moneda para comprar garantía de impunidad para un Duarte que defendió la independencia pura y simple y predicó y puso en práctica la honradez.
¿Con qué derecho pronuncian su nombre quienes han financiado la politiquería y han acumulado fortunas personales apañando, apadrinando e incluso dirigiendo fraudes contra el erario? De ese lodo están sucios el acaudalado presidente y los millonarios expresidentes y presidenciables. ¿Qué relación tienen estas figuras con el hombre público que devolvió al erario el dinero no utilizado y que sacrificó su patrimonio personal y familiar en aras de la causa que defendía?
Si para forjar el Estado de esta parte de la isla hubo que pelear contra el sector dominante en el otro lado de la isla, opresor también de su pueblo, ello no justifica que pronuncien el nombre de Juan Pablo Duarte quienes patrocinan las repatriaciones masivas y la expulsión de parturientas haitianas de nuestros hospitales.
Juan Pablo Duarte reconoció la capacidad de lucha del pueblo haitiano y manifestó respeto por su vocación libertaria.
El racismo y la xenofobia son contrarios a su ideario.
Es condenable la actitud de la prensa que lo reconoce como Padre de la Patria, pero ha formado un coro casi unánime por la invasión a Haití y en apoyo al entreguismo del actual gobierno y de sus antecesores.
La clase dominante lo presenta como un santurrón (El Cristo de la Libertad, un libro escrito por Joaquín Balaguer, se difunde todavía) cuando utiliza voceros de avanzada edad. Sus servidores vendidos con sello de actualidad lo presentan como un soñador incapaz de concebir un proyecto viable.
Esa clase saqueadora y entreguista se niega a reconocer que Duarte fue un soñador militante dispuesto a la acción y al sacrificio, un auténtico rebelde.
El Duarte que conspira, lucha y trabaja es quien debe ser presentado a las nuevas generaciones. A ese Duarte es preciso mostrar en las escuelas… Claro, eso no se hará en comunión con la clase dominante, los politiqueros y la prensa prostituida que aplaude el accionar de organismos fascistas fabricados a la medida de gobiernos fascistoides o abiertamente fascistas, como es el caso de la Dirección General de Migración en República Dominicana y el ICE de Estados Unidos, probadamente asesino.
El pueblo debe conocer a sus héroes. Duarte nació el 26 de enero de 1813 y murió en julio de 1876, pero dejó como legado su honestidad, su coherencia y su entrega. Es deber de conciencia identificar su perfil.
Más temprano que tarde, los pueblos seguirán el ejemplo de sus héroes… Es un elemento importante al momento de elaborar una definición válida de esperanza.

