El «cartel del cambio» se supéra(te) a sí mismo
Por Rafael Alburquerque
Supérate es un monumento al abuso, la prepotencia y la corrupción. Un entramado político creado para desviar recursos públicos con fines electorales y empresariales, destruir el Sistema de Protección Social y desmantelar sus organismos de control (Siuben y Adess). Un botín electoral.
Sus autoridades eliminaron el nombre, apellido y número de cédula de la tarjeta de débito, violando la Ley 10-07, artículos 6 y 25 de la Contraloría de la República, y la Ley 18-24 artículo 338 de la Cámara de Cuentas. Dejaron de publicar los nombres de los beneficiarios, a sabiendas de que sin nombre se pierde la trazabilidad y se desconoce a quiénes les entregan las tarjetas, con lo cual es imposible certificar el cumplimiento de los criterios que exige el Siuben para otorgar los beneficios.
Estamos en presencia de un gobierno rico y un pueblo pobre. En solo 4 años y 1 mes el Gobierno contrajo adeudos por 17 mil millones de dólares e incrementó el costo de la nómina en 122 mil millones de pesos.
El «cartel del cambio» reporta la inversión pública más baja en 72 años, lo que ha provocado el deterioro de la infraestructura física y de los servicios públicos. Volvieron los apagones, hay escasez de agua en los barrios, miles de agricultores quebraron, fundieron Senasa, deterioraron el metro y las pocas obras que realizan al poco andar se caen solas.
Y mientras esto sucede, entre 2020 y 2024 el gasto en publicidad aumentó 56.6%. Un incremento de 3,646 millones.
El déficit del sector eléctrico escaló en 24 mil millones, y el costo de la tarifa que pagan las familias se incrementó, en promedio, 35%. La deuda pública se elevó en 25 mil millones de dólares, pasando de 50 mil millones en septiembre del 2020 a 75 mil millones de dólares en 2024.
Con la Brisita Navideña el «cartel del cambio» ha dilapidado RD$19,250 millones de pesos entregando tarjetas de débito al portador. Con ese dinero se podrían haber construido 900 acueductos comunitarios para beneficiar a 2 millones de personas, o dotar de conectividad digital a hogares, escuelas y centros de salud en mil comunidades.
La Brisita Navideña y los desvíos del Senasa son la punta del «iceberg». Para saciar sus apetitos reeleccionistas el «cartel del cambio» adulteró los padrones de Supérate, Bono Gas y Bono Luz, transfiriendo miles de millones de pesos a familias que por su nivel de ingresos no requieren apoyo del gobierno.
Según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo, en 2021 las familias que no son pobres recibieron RD$794,838,512 millones de ingresos por trasferencias de Supérate. En 2022, 2023 y 2024 el «cartel del cambio» les entregó RD$1,585,271,970, RD$1,873684,300 y RD$2,010,174,529 millones de pesos. Significa que entre 2021 y 2024 se hurtaron de las arcas públicas RD$6,263,969,311 para comprar la reelección.
Cuando a las transferencias de Supérate se le adicionan las entregadas a hogares que no son pobres por Bono Luz (RD$808,117,508) y Bono Gas (RD$994,472,144), se demuestra que, entre 2021 y 2024, el «cartel del cambio» desvió un total de RD$8,066,558,963. De mantenerse esta situación por cuatro años más, se derrocharían más de 16 mil millones de pesos (RD$16,133,117,926) con fines de mantenerse en el poder en 2028.
Sumando los bonos, entre 2020 y 2025, de la Brisita Navideña (RD$19,500 millones), Bono Madre y Bono a Mil (RD$9,700) ,el desfalco de Senasa (RD$15,000 millones), cuatro años de Supérate, Bono Gas y Bono Luz ((RD$ 8,000 millones) y el pago a una empresa privada para la emisión y entrega de tarjetas de débito (RD$1,687 millones), el «cartel del cambio» ha malversado RD$53,887 millones de pesos para comprar la votación de 2024 y planificar la reelección del 2028. Con ese dinero alcanzaría para financiar la construcción del Autopista del Ámbar que cuesta RD$32,000 millones de pesos y sobrarían RD$21,887 millones.
El Gobierno, siempre tan atento a las opiniones de los organismos internacionales, debería leer el informe de noviembre del 2025 del Fondo Monetario Internacional que hace referencia a la eficiencia del gasto público, y en particular a “la eliminación del gasto improductivo. El FMI planteó la necesidad de reducir los “subsidios mal focalizados”, y la necesidad de fomentar la transparencia en el uso de los recursos públicos.
Supérate es una oda a la corrupción. Ante la fiebre del presidencialismo anticipado, utiliza los padrones de beneficiarios para vender favores a los adelantados (as) del «cartel del cambio». Sus directivos aspiran a convertirse en el fiel de balanza en el torneo electoral del 2028.
Es imperativo investigar, auditar y llamar a cuentas a sus directivos. Interpelarlos ante el Congreso Nacional. Hay que darle un alto a la impunidad. Basta de usurpar el dinero del pueblo para saciar apetitos de poder. Basta de comprar reelecciones con el patrimonio de todos. Hay que detenerlos ya. En 2028, el «cartel del cambio» se va.

