Reflexiones atrevidas #124: “La trampa de la desigualdad: Los gobiernos plutocráticos ahogan la RD”
Por: José Francisco Peña Guaba
La influencia decisiva que los grupos oligárquicos han tenido en los últimos 10 años de gestión gubernativa es de todos conocida, en el último tramo de Danilo Medina y en especial en los cinco años de la actual administración de Abinader, en donde se manifiestan acciones siempre tendientes a escuchar y accionar en concordancia con los intereses de los ricos y poderosos, que representan menos del 0.50% de la población del país.
Es que tenemos gobiernos plutocráticos, que solo le sirven al interés privado, no al interés general; solo así se explica que el crecimiento económico de lo que tanto hacen alarde las cifras oficiales del Banco Central, no se vea, ni se sienta en los barrios populares ni en los campos y solo se observe en el polígono central de la urbe capitalina, donde el alto poder adquisitivo sigue estando en manos de unos pocos.
Sé argumenta que ha crecido la clase media, pero en los últimos años eso se ha convertido en una auténtica ilusión, porque precisamente es en la pequeña burguesía donde están hoy , las mayores contrariedades con la que se desenvuelven nuestros nacionales, porque somos los media clasistas lo que más pagamos más impuestos, los que en su amplia mayoría tenemos a nuestros hijos en colegios y universidades privadas, los que costeamos altisimas facturas eléctricas en nuestras casas u oficinas y los que estamos atolondrados con la onerosa carga del pago de los empréstitos que sumado a la presión a la que nos somete permanentemente sufragar el diarismo con los gastos enormes de alimentos, medicinas, combustible, el pago de los otros servicios ( agua, basura, celulares, internet, cable, ect) más las nóminas del personal de apoyo ( empleadas domésticas, secretarías) todo esto nos convierte la vida a los del sector de mediano ingreso, en un verdadero pandemónium.
Solo funcionarios tan insensibles como una gran parte de los de esta administración, se atreven a banalizar la desesperante situación que ahoga a la amplia mayoría del pueblo; al parecer y es más que cierto ,que el síndrome de hubris se apodera de los que están en el Olimpo del Poder, cosa que hace que estos pierdan la capacidad de razonar con sentido común, porque a quien le cabe en la cabeza y solo así tiene explicación , que en medio de la tan explicada estrechez económica del gobierno, gracias en parte a la mala calidad del gasto público, se anuncie la construcción de un monorriel en Santo Domingo , cuando existen problemas mucho más perentorios para la ciudadanía, que esa insensatez mayúscula.
Es que hay que estar en un estado de irrealidad absoluta para no entender lo que el pueblo necesita en estos momentos, que es:
Reducir el alto costo de los alimentos, y el gobierno bien puede tomar medidas con un costo bajo para las arcas nacionales, solo comprando directamente a productores y fábricas alimenticias, para poner los mismos a la venta al mismo precio de compra a la población y solo subsidiando el gobierno el costo operativo de hacerlos accesibles a la gente.
Crear una institución pública que, con participación de comprometidas organizaciones comunitarias, le garantice al pueblo precios justos, evitando y persiguiendo la especulación, el acaparamiento y el excesivo beneficio de la intermediación; igualmente, si fuese necesario importar productos para hacerlos alcanzables de manera focalizada, especialmente dirigida a los más vulnerables, estas debieran realizarse, a sabiendas sobre todo de que el estómago de los “de a pie” no debe ser un objetivo rentista de los grupos oligárquicos, que tienen tanto y que no muestran empatía alguna con sus conciudadanos.
Igualmente pasa con la salud del pueblo, que no puede estar en manos de 4 o 5 grandes cadenas de farmacias, que se ponen de acuerdo para mantener altos precios a los medicamentos en detrimento de los exiguos bolsillos de las mayorías, porque en este desafortunado País no existe un verdadero mercado de competencia, porque nada más falso que eso, cosa que confirme en mi paso al frente del INESPRE, al descubrir que los empresarios se ponen de acuerdo en los precios de los productos,con el fin de de obtener grandes beneficios sin guerra alguna de precios , porque estamos ante verdaderos carteles que accionan solo para asaltar a la gente, ante la mirada impávida e incomprensible de los gobiernos de turno, que justifican su inacción ante el manido criterio de que estamos en un sistema de libre mercado y de competencia de precios, algo comprobadamente incierto.
Al margen de que los comerciantes chinos deben cumplir sus obligaciones tributarias, hay que admitir que la filosofía comercial de estos va en sintonía con la realidad de los bolsillos de los consumidores, porque estos prefieren ganar mucho menos y vender mucho más, mientras los insensibles importadores y, en adición, la industria nacional hacen todo lo contrario, porque solo buscan obtener una alta rentabilidad a costa del sacrificio y los sinsabores de los más desfavorecidos de fortuna económica.
Nuestros indiferentes gobiernos dejan en indefensión a los ciudadanos en manos de los voraces e inhumanos oligopolios que no paran de hacer crecer sus patrimonios, mientras se agudiza el empobrecimiento de la clase media y los de pobreza extrema presentan su peor cara, convirtiendo en indigentes a la mayoría de los habitantes de nuestros barrios populares y de las zonas rurales del país.
Pero qué podemos esperar si los que gobiernan el país son los muy ricos, que no solo influyen en los gobiernos como antes; hoy son funcionarios ellos o sus adláteres, que toman las decisiones únicamente para beneficio de los privilegiados sectores a los que pertenecen.
Es en el gobierno del PRM (continuador del viejo perredé) que, en un contrasentido histórico, son los que paradójicamente han creado las bases de la corporativización de la política, porque solo observen que actualmente nos gobiernan multimillonarios, blancos, acicalados y de apellidos rimbombantes, y les pregunto: ¿qué podemos esperar de estos? Que no sea la difícil realidad que estamos viendo y viviendo casi todos los dominicanos, porque si de algo debemos estar más que claros los nacidos en esta media isla, estimados lectores, léanlo bien, y diciéndolo de una forma coloquial, ¡que cuando gobiernan los ricos, el pueblo se jode!

