Infraestructuras ferroviarias: la vulnerabilidad sistémica de inaugurar sin blindar procesos
Por Giovanni D’Alessandro
República Dominicana no está formalmente adherida a marcos ferroviarios supranacionales armonizados como el sistema OTIF/COTIF, ni a los regímenes de interoperabilidad y seguridad técnica derivados de la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea, ni a esquemas de certificación obligatoria bajo estándares CENELEC.
En infraestructuras críticas, las decisiones no pueden explicarse por entusiasmo, urgencia política ni por narrativas de eficiencia económica no sustentadas públicamente. Se explican por procesos verificables, estándares exigibles y trazabilidad técnica completa.
La ampliación de la Línea 2C del Metro de Santo Domingo hacia Los Alcarrizos ha sido presentada como un hito de conectividad y un alivio real para una de las zonas más congestionadas del Gran Santo Domingo. Nadie discute la necesidad de expandir el sistema. Lo que sí merece discusión es la manera en que se están cerrando los procesos técnicos y validando las decisiones antes de su entrada en operación.
Reportajes documentados han mostrado inicios de corrosión, problemas de drenaje, recubrimientos inadecuados y correcciones en curso en una obra aún no inaugurada. Las propias autoridades han reconocido la necesidad de intervenciones adicionales y la conveniencia de validaciones técnicas externas. Cuando los propios actores institucionales admiten la existencia de ajustes estructurales pendientes, la discusión deja de ser política y pasa a ser técnica.
La obra como nacimiento
La entrega de una obra civil se asemeja a un nacimiento. Es el resultado de una larga gestación de planificación, diseño y recursos públicos. Pero si “nace” con fallas estructurales o defectos de origen, no se trata de detalles menores, sino de condiciones que comprometen su vida útil, su seguridad y la confianza ciudadana.
Así como un médico no puede ignorar una malformación al momento del parto, una sociedad no debería inaugurar infraestructuras cerrando los ojos ante errores técnicos o decisiones cuestionables. Celebrar sin revisar no es optimismo. Es irresponsabilidad.
La apertura anunciada y el factor tiempo
La Oficina para el Reordenamiento del Transporte ha confirmado que la Línea 2C iniciará operaciones comerciales el 24 de febrero de 2026. Se espera que beneficie a más de cien mil usuarios diarios y que alivie significativamente la Autopista Duarte. Los beneficios son reales y necesarios.
Pero el calendario no puede sustituir al cumplimiento técnico.
Cuando una obra ha requerido intervenciones correctivas por falencias detectadas públicamente, el tiempo juega en contra del proceso de validación rigurosa. La presión de una fecha de apertura no debe condicionar la secuencia técnica de certificación.
En infraestructuras de alto inetrés nacional, la habilitación operativa debe seguir una secuencia técnica estricta: cierre documentado de estudios estructurales y geotécnicos, certificación independiente de cumplimiento normativo, validación integral de sistemas y pruebas de seguridad operacional. Solo después de completadas esas etapas corresponde autorizar la operación comercial.

