La identidad nacional dominicana

Por Joaquín Castillo.

Es de lugar presentar lo que caracteriza ser una nación para determinar lo que debe entenderse históricamente como una minoría nacional y sin dejar de concluir en lo que es una colonia clásica, a partir de lo cual se forma la identidad nacional que concluye con la independencia.

A la llegada de los españoles a la isla de Quisqueya o Haití, esta estaba subdividida por 5 cacicazgos cuyos nombres eran MARIÉN, en lo que hoy es Haití, dirigido por el cacique Guacanagarix, el que recibió dócilmente a Colón; MAGUÁ, dirigida por Guaronex en la región noroeste; MGUANA, centro de la isla, dirigida por Caonabo (gran guerrero); JARAGUA, en el suroeste, dirigida por Bohechio, hermano de Anacaona; HIGUEY, en el sureste, dirigido por el cacique Cayacoa.
Esas divisiones estaban hechas por demarcaciones de ríos y montañas.
A la llegada de los españoles, se inicia la reformación de toda una cultura reflejada hoy con nuevas características que veremos más adelante, trayendo una psicología e idioma sobre una población con economía a ser transformada sobre la base de la división política natural y el surgimiento de la política de opresión.

EL MODO DE PRODUCCIÓN HÍBRIDO
Cuando invaden los españoles a Quisqueya o Haití, no solamente era porque buscaban especias, sino riquezas dentro de la virginidad de la tierra, fundamento para la producción y reproducción de la vida, conscientes de las necesidades de un imperio que procuraba desarrollo estimulado por la competencia individual del modo de producción feudal-capitalista en Europa. Esa economía en desarrollo requería de la energía que proporcionaba la esclavitud que impusieron a los aborígenes, luego a los africanos secuestrados y vendidos a los españoles por los franceses. En esa dirección de ideas, fueron poblando el nordeste de la isla con esclavos desde África, aprovechando el vacío territorial dejado por los españoles y que más tarde, al igual que ocurrió con la parte oriental, se forma la nación haitiana.

LAS IMPOSICIONES DE CREENCIAS Y CULTURA
La Inquisición, una cacería contra las creencias y culturas adquiridas naturalmente a partir de los modos de producción que modifican la vida de los habitantes de los pueblos en la historia de la humanidad, es llevada a cabo por los soldados y la Iglesia católica, usando a sus sacerdotes, la Biblia, la espada y la hoguera como escarmiento para muchos de los que dócilmente se sometieron y para los que se rebelaron, como los aborígenes Atuey y Anacaona. Es así como en la historia de la humanidad han impuesto sus costumbres los imperios hasta el presente, usando el miedo y el terror al castigo y a la muerte. Ayer la Biblia, lanzas, espadas, y hoy las armas de fuego que han escalado a cañones, tanques, aeronaves de guerra, bombas y misiles con capacidades de exterminar poblaciones enteras sin importar si perecen niños, mujeres y ancianos.

IDENTIDAD NACIONAL DOMINICANA
Cuando hablamos de formación nacional dominicana, de identidad nacional y del carácter, nos referimos a las influencias a través de los siglos desde XIV, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX y XXI, tiempo suficiente por los que se vienen forjando las características que conformaron las naciones y con base a las cuales se distinguen unas de otras. Esas características son: TERRITORIO, CULTURA, PSICOLOGÍA, IDIOMA, ECONOMÍA Y POLÍTICA común a los habitantes. Sin uno solo de esos aspectos, el territorio no es calificado histórica ni científicamente como una nación propiamente dicha. El caso de Puerto Rico es un ejemplo para esa negativa porque, a pesar de tener IDIOMA, CULTURA Y PSICOLOGÍA común que lo unifica en su identidad, deja de poseer el territorio, la economía y la política propia que completarían las 6 controladas por el imperialismo de Estados Unidos que la invadió en 1998, convirtiéndola en su colonia.

EL CARÁCTER DE LOS EMIGRANTES
Los ciudadanos de una nación que se establecen en otras, independientemente los motivos, constituyen minorías nacionales porque se establecen en una sociedad con mayoría cuyos ciudadanos comparten entre sí las mismas características, diferentes a las de las minorías. Estas van adquiriendo formas culturales nuevas y vínculos sociales, estableciendo familias que con el tiempo se multiplican.

Regularmente, los motivos para las migraciones son económicos y obligan a las minorías a soñar regresar al lar nativo, añorando las costumbres y a los seres queridos, pero el tiempo y las condiciones originales creadas para emigrar, en vez de mejorar, empeoran, mientras ya dentro de la nueva vida se han creado características adaptadas a los aspectos de la gran nación en la que la situación de necesidades de precariedad ha cambiado para bien, a pesar de los grandes esfuerzos individuales y el permanente carácter explotador del capitalismo.
En la nueva vida se presentan los ataques racistas y discriminatorios contra los inmigrantes de parte de quienes se sienten empoderados, y eso incentiva la unidad y las celebraciones culturales de festejos y efemérides patrias, lo que prolonga los cinturones de unidad minoritaria hasta el punto de constituirse en grupos de poder político que aprovecha el sistema, incluso para dividir a los trabajadores en su lucha por la transformación económica y política de la sociedad.

Sin embargo, la vida y la lucha diaria por darle significado de dignidad empuja a los creadores de la riqueza social, trabajadores de diferentes nacionalidades, cultura, creencias, género, edad, preferencias sexuales, color de piel, niveles culturales y educativos e ideología política, a luchar por sus derechos fundamentales para satisfacer sus necesidades humanas con base en la igualdad donde hacen vida.
La base para la unidad son los intereses comunes a defender contra el carácter explotador que ejerce la élite, la burguesía, contra todos los trabajadores, usando las pequeñas diferencias solamente para sacar mayor ganancia económica y dividir con el fin de debilitar y eternizar su privilegio en el poder.

Los inmigrantes son y deben considerarse parte integrante de la clase obrera de la nación donde llegan; no formar partido aparte para poder triunfar en la lucha contra el poder establecido. Es por eso que el nacionalismo y la discriminación son características perniciosas que inciden contra los objetivos de justicia social y la igualdad.

LOS SÍMBOLOS PATRIOS
La actitud acerca de los símbolos patrios y demás creencias nacionales de las minorías tiene una caducidad natural dependiendo del desarrollo cultural que se esté viviendo. El origen para la demarcación de territorios y propiedades entre los poderes contrarios, lo que significaba disputas que conducían y conducen a la guerra. La propiedad privada sobre los medios de producción estableció, entre otras costumbres, que ya entran en contradicción con los pensamientos más avanzados de la humanidad. Cuando se agita el nacionalismo, todo lo que se relacione al mismo constituye empoderamiento y exacerbación del concepto para atacar cualquier forma contraria, promoviendo odio y desprecio contra el que piense contrario.

En las sociedades que se han transformado de capitalista a socialista, algunas banderas y demás símbolos de sociedades anteriores permanecen junto a la roja con la hoz y el martillo, que representa la unidad entre el campesino y el obrero, que juntos deben derrotar la explotación. La permanencia de esos símbolos tiene por finalidad el respeto a quienes todavía veneran lo que representó la vieja sociedad.

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