Preguntas que no responde un vasallo del siglo XXI llamado Luis Abinader

Por Lilliam Oviedo

El Listín Diario destaca que Luis Abinader evadió responder preguntas sobre el tema más comentado en el país en los últimos días: la expulsión de un grupo de diplomáticos cubanos. (El Gobierno dominicano dice que son nueve y el Gobierno de Cuba dice que son diez).

El silencio confirma que el actual gobierno actuó movido por el servilismo. Se comportó como los más dóciles mandaderos de Donald Trump y Marco Rubio. La presidenta de Costa Rica, el presidente de Ecuador y el de Colombia tomaron medidas similares. ¡Qué vergüenza!

Organizaciones que nada tienen de izquierdistas (el Instituto Duartiano, por ejemplo) han criticado la medida.
Poco hay que comentar al respecto. Basta, por el momento, señalar que, entre las preguntas que el presidente y sus colaboradores se niegan a responder, figuran las siguientes:

1) Si, como dicen las voces pagadas en los medios de comunicación, los diplomáticos cubanos eran espías, ¿quién certifica que no realiza desde aquí labores de espionaje Leah Francis Campos, la agente de la CIA que ocupa el cargo de embajadora de Estados Unidos?

2) ¿Cuáles motivos tendrían esos diplomáticos para espiar? ¿Acaso la certeza de que el actual gobierno tiene a disposición de los funcionarios y espías yanquis instalaciones militares estratégicas que son utilizadas para planificar actos de agresión contra Cuba?

3) ¿Por qué, en esta coyuntura, nombra Luis Abinader como canciller a Ito Bisonó, un ultraderechista consumado que se relaciona con la derecha internacional y en el país ha sido dirigente del desvencijado Partido Reformista Social Cristiano? ¿Decidió, acaso, dejar de guardar (en alguna medida), las formas?

4) Además, ¿por qué destina dinero, cada vez en mayor cantidad, para prostituir el periodismo en República Dominicana y mantener en los medios de comunicación un coro de aduladores que aplauden el servilismo y presentan como necesario el entreguismo?

Muchas preguntas habría que agregar a esta lista. Lo que sí está completa es la definición de este gobierno como enemigo del avance político y descaradamente obediente a los dictados de la ultraderecha. ¡Qué asco!

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