El alto el fuego en Gaza “existe sólo de nombre”, denuncian más de 100 ONG

Más de 100 organizaciones humanitarias, de derechos humanos y de la sociedad civil denunciaron este viernes que el acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza —alcanzado hace un año con el respaldo de Estados Unidos— «existe sólo de nombre», debido a la continuidad de las operaciones militares, la pérdida de vidas humanas y el bloqueo de la ayuda en la región.

Grupos internacionales como Amnistía Internacional, el Consejo Noruego para los Refugiados, Save the Children, Oxfam, Greenpeace y decenas de organizaciones señalaron en una declaración conjunta que los ataques israelíes perpetrados desde el anuncio del cese de hostilidades —promovido por Donald Trump bajo el marco de la Junta de Paz de Gaza el 10 de octubre de 2025— han cobrado la vida de al menos 1.471 palestinos y han dejado 5.189 heridos.

 

 

 

 

“El alto el fuego existe sólo de nombre, con las fuerzas israelíes continuando matando y hiriendo a palestinos diariamente, y restricciones a la ayuda, el equipo y los materiales de reconstrucción impidiendo que las familias se recuperen”, manifestaron las organizaciones.

Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), calificó la situación de «absolutamente vergonzosa» al cumplirse un año de la firma sin mejoras sustanciales para la población.

Inger Ashing, directora ejecutiva de Save the Children, advirtió que “un alto el fuego no tiene sentido si los niños siguen siendo asesinados y las familias aún no pueden reconstruir sus vidas”, detallando que desde el inicio del pacto“casi un niño ha sido asesinado cada día”.

 

Crisis humanitaria y colapso sanitario

 

 

Las cifras globales acumuladas durante los tres años de hostilidades desde octubre de 2023superan los 74.254 palestinos muertos —incluyendo al menos 21.000 niños— y 175.000 heridos, lo que representa aproximadamente una de cada 30 personas, o el 3% de la población de antes de la guerra, según los registros del Ministerio de Salud palestino.

La institución aclaró que sólo contabiliza las muertes registradas en hospitales o de forma oficial, por lo que el número real es probablemente mucho mayor al excluir a los miles de desaparecidos o enterrados bajo los escombros. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima de forma conservadora que aproximadamente el 24% de los heridos sufren lesiones que cambian la vida y requieren rehabilitación a largo plazo, siendo una cuarta parte de ellos niños.

 

 

 

 

La infraestructura médica se encuentra colapsada: ninguno de los 36 hospitales opera a plena capacidad ante la escasez generalizada de medicamentos, equipos y combustible. Más de 18.500 pacientes —incluidos al menos 4.000 niños— necesitan evacuación médica urgente, ymás de 1.000 han muerto mientras esperaban.

Casi 2 millones de palestinos en el enclavenecesitan desesperadamente refugio, en un contexto donde el 80% de las estructuras están dañadas. El secretario general del NRC advirtió que las restricciones impuestas por Israel a los equipos y materiales de construcción continúan impidiendo la recuperación y que las comunidades puedan reconstruir sus vidas. Al mismo tiempo, 1,4 millones de personas enfrentarán hambre a nivel de crisis o peor hasta el fin de año.

 

Violaciones continuas sobre el terreno

 

 

La jornada del viernes estuvo marcada por nuevos ataques: las fuerzas israelíes abrieron fuego con munición real contra civiles y dispararon artillería en los campamentos de refugiados de al-Musaddar, Maghazi y Bureij, en el centro de la Franja, matando al menos a un palestino.

En Khan Younis, al sur, los tanques dirigieron un intenso fuego hacia la rotonda de Bani Suheila, dejando varios heridos, mientras que el jueves los bombardeos aéreos causaron la muerte de unas ocho personas.

 

 

 

 

Las ONG denunciaron además que el ejército israelí ha reducido aún más el espacio vital al mover arbitrariamente la llamada «Línea Amarilla», establecida como zona de amortiguación para separar las áreas controladas por Israel de los palestinos como parte del acuerdo del año pasado.

“La rendición de cuentas no puede quedar sepultada bajo los escombros. El persistente fracaso a la hora de exigir cuentas a Israel y presionarlo para que cumpla las órdenes vinculantes de la Corte Internacional de Justicia sigue alimentando los crímenes atroces a gran escala contra los palestinos”, afirmó Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional ante este escenario de impunidad.
TELESUR

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