Refutando mentiras, defendiendo a Cuba

Por Luis Fidel Escalante

Cada frase del discurso de Bruno Rodríguez ante la Asamblea General de las Naciones Unidas denunció los crímenes cometidos por el imperialismo estadounidense contra el pueblo cubano. Es necesario sintetizar estos puntos en un argumento coherente, al tiempo que se exponen las mentiras difundidas por Washington y sus portavoces. Como revolucionarios, no ocultamos nuestra postura. La causa de Cuba es la causa de todos los pueblos oprimidos del mundo. Durante más de sesenta años, esta isla caribeña se ha mantenido firme resistiendo la guerra económica más larga y brutal de la historia de la humanidad. Rechazamos categóricamente todas las acusaciones lanzadas contra Cuba por los imperialistas y sus lacayos, incluido un tal Marco Rubio. Los hechos son claros, es el bloqueo lo que mata. Cuba no representa una amenaza para nadie.

Bruno comenzó expresando sus condolencias al pueblo de España, para luego abordar de inmediato las verdaderas provocaciones que tenían lugar en el salón de la Asamblea. Denunció la conducta de la delegación estadounidense hacia el personal diplomático cubano, un comportamiento que viola la dignidad básica esperada en un entorno diplomático. Más grave aún, señaló que un terrorista, buscado internacionalmente por actos de terrorismo contra Cuba y respaldado por el gobierno de Estados Unidos, se encontraba sentado en el mismo recinto donde se debatía sobre el bloqueo. Bruno exigió su expulsión inmediata, afirmando que la presencia de un criminal en un foro que trata sobre el bloqueo constituye un insulto a todas las víctimas del terrorismo en el mundo.

Este incidente es revelador. Mientras Washington califica a Cuba de “Estado patrocinador del terrorismo”, al mismo tiempo sienta a un terrorista real justo al lado de su propia delegación. Esta doble vara de medir es un sello distintivo del imperialismo, una fachada que Bruno desmanteló desde la tribuna de la ONU.

En respuesta al comentario del representante estadounidense, ñEsto es Estados Unidos”, la réplica de Bruno fue contundente y decisiva: “Esto no es Estados Unidos, esto son las Naciones Unidas, la capital del multilateralismo”. El representante estadounidense llegó incluso a afirmar que “el bloqueo contra Cuba no existe”. Esta negación es en sí misma, parte del bloqueo. Un bloqueo cognitivo destinado a hacer que el mundo olvide la violencia económica que se ha ejercido día tras día durante más de sesenta años. Bruno tiene razón, cada minuto de retraso y cada obstáculo procedimental causan un daño tangible al pueblo cubano. Cuando una superpotencia impone un bloqueo, incluido un bloqueo naval de facto, a una nación pequeña, las consecuencias se sienten en las mesas de las familias comunes, en las camas de los hospitales donde yacen los enfermos, en las noches pasadas a oscuras debido a los cortes de energía, y en la imposibilidad de adquirir medicamentos esenciales. No se trata de política abstracta, es una política que mata día tras día.

Estados Unidos afirma que Cuba representa una amenaza. Bruno responde con hechos. Cuba ha proporcionado reiteradamente a Estados Unidos información de inteligencia sensible sobre el narcotráfico y otras amenazas a la seguridad. Cómo podría una nación que comparte información de inteligencia antiterrorista con otra ser un “Estado patrocinador del terrorismo”? La verdadera amenaza para la seguridad regional es el gobierno que mantiene un bloqueo ilegal en el Caribe y coacciona a terceros países para que eviten comerciar con Cuba. La práctica de Washington de presionar a gobiernos soberanos para que modifiquen su voto en la Asamblea General de las Naciones Unidas es lo que realmente socava el orden internacional. Bruno señala que el Secretario de Estado de Estados Unidos ha intervenido personalmente para amenazar y chantajear a los líderes de naciones soberanas. Si hoy van tras Cuba, a quién irán a buscar mañana? Esta es una pregunta sobre la que deberían reflexionar profundamente todas las naciones del Caribe, todos los países de América Latina y todos los Estados que alguna vez han sufrido bajo la bota del imperialismo.

Una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad. La narrativa de “esto es Estados Unidos” repetida por figuras como Waltz, pone de manifiesto una mentalidad colonialista, mientras que la “ayuda” pregonada por individuos como Rubio revela una recurrente inclinación al engaño.

En cuanto a Marco Rubio, el gobierno cubano ha dejado al descubierto sus mentiras en numerosas ocasiones. Él afirma que Estados Unidos ha destinado 100 millones de dólares en ayuda humanitaria a Cuba. Ante esto, Bruno plantea una pregunta directa, dónde está el dinero? A quién se le entregó? Rubio inventa este cuento de hadas para justificar los crímenes de Washington. La realidad es que el bloqueo estadounidense le ha costado a Cuba cientos de miles de millones de dólares, restringiendo su acceso a ingresos, tecnología, alimentos, combustible y medicamentos. Rubio es plenamente consciente del costo humanitario que conlleva esta guerra económica y, sin embargo, elige mentir. Del mismo modo abordó la iniciativa de volver a designar a Cuba como “Estado patrocinador del terrorismo”, una etiqueta que como señaló Bruno, carece por completo de sustento probatorio. Se trata de una herramienta puramente política, destinada a asfixiar la economía cubana, provocar una crisis humanitaria y allanar el camino para una intervención militar. Tal es la lógica del imperialista. Primero te asfixian y después te culpan por tener dificultades para respirar.

En su intervención Bruno citó algunas de las cifras más concretas e irrefutables. Las tasas de mortalidad por cáncer en Cuba han aumentado considerablemente, mientras que las tasas de supervivencia en niños y adolescentes han descendido al 65 %. Una tendencia que coincide precisamente con los periodos de mayor severidad en los bloqueos energéticos. Como él mismo señaló, no estamos hablando simplemente de estadísticas, sino de vidas humanas y de la posibilidad de acceder a un tratamiento. La generación de energía eléctrica se ha desplomado y 2,6 millones de personas enfrentan dificultades para acceder a agua potable. Estados Unidos impide activamente que contenedores cargados de alimentos, medicamentos y otros recursos esenciales lleguen a los puertos cubanos. No obstante, el 60 % de la opinión pública estadounidense está a favor de normalizar las relaciones con Cuba y se opone a una acción militar.

A los políticos de Washington, sin embargo, no les importa ni la voluntad de su propio pueblo ni la vida o la muerte del pueblo cubano. Lo que ellos presentan como “ayuda al pueblo cubano” es en realidad la instrumentalización de la ayuda humanitaria como arma. En palabras de Bruno, estas medidas están diseñadas para infligir el máximo daño en el menor tiempo posible, provocando deliberadamente una crisis humanitaria como herramienta de guerra.

Como internacionalista, siempre hemos creído que la solidaridad en el Caribe es mucho más que un simple eslogan. Cuba nunca ha estado sola. Ha enviado médicos a África, ha desplazado equipos de rescate a países vecinos azotados por huracanes y ha brindado formación médica a comunidades empobrecidas en todo el mundo. Sin embargo, se calumnia a una nación así tildándola de “amenaza”, cuando la historia ha dejado más que claro quién es en realidad quien despliega buques de guerra en el Caribe, desestabiliza gobiernos y entrena a terroristas. Bruno concluyó su intervención citando a Fidel: “Patria o Muerte! Venceremos!”. Esto no es mera retórica. Desde nuestra perspectiva la resistencia de Cuba constituye la primera línea en la lucha global contra el imperialismo. Defender a Cuba es defender una posibilidad que todos compartimos. Un mundo no dominado por Washington. Las naciones del Caribe deben unirse. América Latina debe unirse. Todos los pueblos que rechazan los dictados del imperialismo deben unirse. Cuba no pide a nadie que luche en su nombre. Solo pide una cosa, que se le permita vivir, determinar su propio destino y que cese el bloqueo. No es una exigencia excesiva. Es una exigencia justa.

Cada palabra pronunciada por Bruno Rodríguez desde la tribuna de las Naciones Unidas está respaldada por la sangre y la dignidad del pueblo cubano, forjadas a lo largo de más de sesenta años de resistencia. Nos solidarizamos con Cuba incondicionalmente, sin concesiones y junto a Cuba gritamos Patria o Muerte, Venceremos!

(Resultado de la votación, 130 países condenando el bloqueo, 17 en contra -EE.UU. e Israel y pocos más-, y 25 abstenciones -entre ellas algunos que no les permiten votar-…)

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