Celadas más allá de las coyunturas políticas 4938328490885450576
Por Aldemaro Barrios Romero
El mundo está transitando una bitácora de guerras, amenazas y mentiras transnacionales que buscan posicionar nuevos ejes de fuerzas y enclaves geoestratégicos y geopolíticos en el orden energético e informativo para sostener el flujo de material primo a las exportaciones industriales del gran capital en Estados Unidos y Europa contra otro eje de poder que se ha constituido fundamentalmente en el Oriente del planeta tierra con China y Rusia.
En ese vaivén de posicionamientos hay gobernantes ladrones, mentirosos disfrazados de payasos con armas nucleares, otros sinvergüenzas sin rostro ético que usan las perfidias, el terror y amenazas como chantaje. Existen los intermediarios no poderosos que estiran sus posiciones donde la hipocresía diplomática y sus ambigüedades lo llevan, como mostró el tirón vergonzante que le hizo Donald Trump a Pedro Sánchez de España recientemente, es la muestra simbólica de la subordinación, y luego están los que tienen como bandera la dignidad, la, solidaridad y la complementariedad aun siendo naciones estados de menor dimensión territorial pero aliados a las fuerzas del equilibrio mundial que representan China y Rusia, mantienen firmeza estructural como Venezuela, Cuba y Nicaragua, en resistencia activa más allá de las expectativas del mundo civilizado y digno.
En Nuestra América y el Caribe, desde el siglo XIX cuando los gobiernos de Estados Unidos se plantaron en la idea de que este continente es de su “propiedad” ha intentado seleccionar a punto de dedal quien será el vocero de todos los representantes de los Estados nacionales que constituyen el continente nuestro americano y caribeño.
Dos personajes se disputaron ese liderazgo en este tiempo muy reciente (2024-2025), primero Gustavo Petro, con las dudas con un discurso ambiguo sobre Venezuela, Nicaragua y Cuba que constituyen para los intereses Estados Unidos “el eje del comunismo” y luego el mismo Petro en la necesidad de abrir el pajonal electoral en el pueblo colombiano para favorecer la candidatura de Cepeda y posicionar su liderazgo continental, se hizo el segundo enemigo del Pentágono después del presidente Maduro de Venezuela, en las pataletas chuscadas de Donald Trump no cupo más payasadas para descalificar a Petro después de las dichas contra Nicolas Maduro, el primer presidente Chavista de Venezuela, que sin proponerse ningún liderazgo continental sigue el ejemplo del levantamiento popular americano que Chávez inspiró.
El segundo es Ignacio Lula da Silva, que al parecer le ganó a Petro la competencia por el “privilegió” de ser el interlocutor de América Latina y el Caribe y los gobiernos de Estados Unidos y hasta de la Comunidad Económica Europea, incluso con el grupo de Oriente (Brics) como “hermano” mayor no por la edad sino por el tamaño de su economía.
La Unión Europea, no tiene más que hacer que pasar agachada y ahora suscribir un “acuerdo” archipiélago donde no hubo consenso sino una celada, una insidia velada, es decir la práctica clásica de la hipocresía diplomática de la cual ni Venezuela ni Nicaragua formaron parte. La historia se ocupará de revelar la verdad en el tiempo continuo.

