Choques externos ahora traerán inflación y “sacrificio compartido” a economía RD

Por Héctor Linares

Cuando todavía quedan rastros numéricos del esquema de subsidios establecido por el Gobierno en el año 2022 para mitigar los efectos de la inflación importada generada en la economía dominicana por la guerra entre Rusia y Ucrania, otro conflicto bélico lejano ha puesto en zozobra los precios internos.

El sistema de subsidios ha sido puesto en vigencia y alerta por el Gobierno dominicano ante un indetenible, por el momento, impacto inflacionario generado esta vez por la guerra de Estados Unidos-Israel contra Irán, iniciada el 3 de marzo en curso, la cual ha provocado que el precio del petróleo se haya disparado de alrededor de US$60 el barril antes del conflicto a alrededor de US$100 en la actualidad.

El petróleo, como mayor materia prima mundial, es siempre el producto que transporta la inestabilidad de precios y los choques externos, porque es el bien que más incidencia tiene en los costos de la economía mundial, y la dominicana, importadora neta de crudo y sus derivados, no escapa a esa realidad.

Cuando aumenta el precio del crudo y sus derivados en el mercado internacional, inmediatamente suben los costos internos de los combustibles en forma directa, aunque la totalidad del alza no sea traspasada al precio final, por los subsidios “protectores” que suele disponer el Gobierno.

En forma indirecta se impacta áreas como el transporte, fletes, costos energéticos, y una serie de servicios cuyos costos se “mueven” al compás del llamado oro negro.

Para la economía dominicana el petróleo es simultáneamente la principal fuente de energía y de estrés. Del nivel de su cotización depende hasta la cuantía de los subsidios que cada año fija el Gobierno en el Presupuesto General del Estado, los cuales empujan la primacía de los gastos corrientes en la estructura presupuestaría. También del precio del petróleo depende una importante proporción de las recaudaciones fiscales. Después del ITBIS, los impuestos a los hidrocarburos representan la segunda mayor fuente de recaudación fiscal.

Pero la mayor preocupación del gobierno en el escenario petrolero está dada por el impacto inflacionario que acarrea y que ya se está sintiendo en los presupuestos familiares. Las dos alzas seguidas de los precios de las gasolinas y el diesel, ya están resintiendo los presupuestos y hasta la movilidad vehicular en un transporte caótico que en nada contribuye al ahorro de combustible.

Los precios generales parecen estar en una especie de “gatera” esperando que suene el timbre para despegar. Los supermercados comienzan a parecer como una rotonda, con los consumidores dando vueltas por los pasillos comparando precios, y descartando artículos.

Además de que hay alzas reales, también impera la expectativa de nuevas alzas derivadas de la situación que ha creado el conflicto en Medio Oriente, cuya principal correa de transmisión de la crisis económica es la dificultad de transportar petróleo por el estrecho de Ormuz, por donde cruza el 20 % del petróleo que se consume en el mundo.

Para la economía dominicana, los conflictos geopolíticos fuente de inestabilidad,  casi obligan a los gobiernos a aplicar planes de contingencia, en ocasiones hasta con programas de austeridad, salida esta última que no parece tener mucha posibilidad desde el Gobierno, porque no quiere o no puede frenar el gasto público, principal motor de crecimiento, en momentos en que se le reclama que haga mayores gastos de capital para empujar el dinamismo del producto interno bruto (PIB) vía las inversiones públicas.

En la situación actual y como cada vez que ha surgido un conflicto que altera la cotización del petróleo (que en la formulación del PGE 2026 se proyectó un precio promedio de US$65 el barril), el Gobierno ha decidido aplicar un plan de contingencia basado principalmente en subsidios. Lo que se conoce de la nueva iniciativa “proteccionista” contra la inflación, es de menor alcance que en la ocasión anterior, cuando las alzas del crudo eran menores que las actuales.

Pero el Gobierno ha dicho que en esta ocasión el “sacrificio” debe ser compartido, con la población cargando una parte del peso de la crisis. Las dos alzas, de 15 pesos acumulados en el galón de las gasolinas, en apenas dos semanas, reflejan el abandono de la tradicional política de subsidios generalizados en los combustibles en tiempos de alzas en la cotización del crudo.

Ya se inició el “reparto” de la carga entre el Gobierno y la población, porque además de aumentar los precios, las autoridades han dicho que la subvención se ha mantenido, al punto de que desde el 6 de marzo a la fecha se han acumulado unos RD$4,000 millones, suma que representa más de una tercera parte del monto total destinado el año pasado, RD$11,500 millones, y que sirvió de referencia para las estimaciones del 2026 en curso. En dos meses y medio se ejecutó el 34.78 %del subsidio estimado para el año completo. El alza del crudo también empuja a conceder otros subsidios. En 2025 el Gobierno dijo haber otorgado transferencias al sector eléctrico por RD$105,000 millones.

 

Referencias

Según ha dicho el ministro de Hacienda y economía, Magín Díaz, el 20 % de los más ricos del país paga el 50% del alza de los combustibles.

Mientras tanto, entre las medidas citadas ahora para enfrentar la crisis, no hay planes de austeridad como supresión en viajes y uso de vehículos los fines de semanas, y solo se repiten los aspectos de subsidios a los fertilizantes y a los combustibles y al sector eléctrico.

En el 2022, cuando inició el conflicto ruso-ucraniano, el Gobierno dominicano gastó en subsidios RD$85,022 millones, distribuidos en RD$41,963 millones para el sector eléctrico, RD$35,098 millones para los combustibles, RD$2,100 millones para los fertilizantes, RD$1,399 millones para la harina de trigo, RD$502 millones para pollos y RD$1,005 millones para los choferes.

En esta ocasión, no están todos esos renglones en el universo de subsidios y los excluidos parece que están en el listado de los que deberán cargar con su cuota de “sacrificio compartido”.

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