CMD: la factura del silencio ante la decisión del CNSS

Por Roberto Lafontaine

El país amaneció entretenido con el proceso de judicialización del caso SeNaSa. Se repiten nombres, montos y señalamientos como si la Procuraduría —que apenas está conformando el expediente— fuera el centro del sistema nacional de seguridad social. Es un espectáculo necesario para deslindar responsabilidades, sí, pero funciona también como un distractor perfecto: mientras la opinión pública mira hacia el Ministerio Público, el CNSS aprueba ajustes financieros que trasladan al bolsillo de la población el peso de una crisis que no nació en una oficina, sino en la propia arquitectura del sistema.

Lo que hoy se vende como corrección técnica es, en realidad, el mecanismo rutinario mediante el cual el SFS se alimenta cada vez que la maquinaria flaquea. Y en medio de ese reacomodo silencioso, el Colegio Médico Dominicano guarda un silencio que pesa más que cualquier expediente judicial: un silencio frente a la opinión pública, que debería estar siendo advertida sobre la naturaleza real de estas medidas y sobre el perjuicio financiero y sanitario que terminará cargando sobre sus hombros.

La reciente Resolución 624-02 del CNSS introduce un per cápita diferenciado por edad y sexo, bajo la narrativa de que la medida “favorece a la población vulnerable”. Paralelamente, la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) informa que el costo por cada dependiente adicional aumenta. Dos decisiones distintas, pero con un mismo efecto: la población asalariada financiará la paliación de las tensiones financieras del Seguro Familiar de Salud, tensiones que se profundizaron tras la crisis de SeNaSa, aunque nadie se atreva a decirlo abiertamente.

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