Colí: el pequeño embajador de una familia de aves que solo existe en el Caribe
El barrancolí (Todus subulatus) forma parte de la familia Todidae, un pequeño grupo de aves distribuido únicamente entre La Española, Cuba, Jamaica y Puerto Rico. La Española ocupa un lugar especial dentro de este linaje, pues es la única isla donde evolucionaron dos especies, mientras que las demás albergan una cada una.
La historia de esta familia se remonta a más de 35 millones de años. La evidencia fósil más antigua conocida del linaje corresponde al género extinto †Palaeotodus, cuyos representantes vivieron hace unos 35 millones de años en lo que hoy es Wyoming, Estados Unidos. Mucho tiempo después, el aislamiento geográfico favoreció la evolución de las cinco especies actuales, restringidas a las Antillas Mayores.

Así, casi sin proponérselo, Colí terminó convirtiéndose en el embajador de una familia de aves que no existe en ningún otro lugar del mundo y de un patrimonio natural compartido por República Dominicana, Haití, Cuba, Jamaica y Puerto Rico.
Colí y su familia
![[object HTMLTextAreaElement]](https://resources.diariolibre.com/images/2026/07/24/5408464568043fcb32fb9k-1-e0207df9.jpg)
Barrancolí (Todus subulatus)
El barrancolí fue el modelo que dio vida a Colí. Su plumaje verde brillante, la garganta roja y los tonos rosados de los flancos lo convierten en una de las aves más vistosas de La Española.
Habita bosques secos, matorrales, cafetales y zonas rurales de República Dominicana y Haití. Desde una rama observa pacientemente su entorno hasta detectar un insecto y lanzarse sobre él en un vuelo corto y preciso.

Chicuí o barrancolí picofino (Todus angustirostris)
La segunda especie de La Española suele pasar más desapercibida. Habita principalmente en bosques húmedos y montañosos y durante mucho tiempo se creyó que era simplemente una variante del barrancolí.

Barrancolí multicolor (Todus multicolor)
Como su nombre indica, es el más colorido de la familia. Endémico de Cuba, combina verdes intensos con azul turquesa alrededor de la cara y la garganta, una pequeña mancha amarilla sobre la frente y delicados tonos rosados en los flancos.

Jamaican Tody (Todus todus)
Jamaica también posee su propio representante de la familia Todidae. Conserva la silueta compacta característica del grupo, aunque luce colores algo más discretos que los de sus parientes cubanos y dominicanos. Una pequeña mancha azul en el cuello ayuda a diferenciarlo.
Como todos los tódidos, permanece inmóvil durante largos períodos antes de lanzarse con rapidez para capturar insectos en pleno vuelo.

San Pedrito (Todus mexicanus)
En Puerto Rico pocas aves despiertan tanto cariño como el San Pedrito. Su plumaje verde brillante, la garganta roja y los tonos rosados de los flancos lo convierten en uno de los símbolos naturales de la isla.
Su nombre científico, sin embargo, guarda una curiosa historia. Aunque se llama Todus mexicanus, nunca ha vivido en México. Cuando la especie fue descrita en el siglo XIX, el ejemplar estudiado llegó con una etiqueta equivocada que indicaba ese país como lugar de procedencia. El error quedó inmortalizado en el nombre científico y, de acuerdo con las normas internacionales de nomenclatura zoológica, tuvo que conservarse.
Las cinco especies de tódidos están clasificadas actualmente como de preocupación menor por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sin embargo, su futuro depende de la conservación de los bosques donde viven y de la protección de los ecosistemas insulares que han ocupado durante millones de años.
Aunque cada especie evolucionó en una isla distinta, todas comparten un mismo origen y forman parte de un patrimonio natural que trasciende fronteras. República Dominicana, Haití, Cuba, Jamaica y Puerto Rico son los únicos lugares del planeta donde todavía sobreviven estos pequeños cazadores de insectos.
Más allá de representar unos juegos deportivos, Colí también pone en el mapa a una familia de aves que muchas personas desconocían. Detrás de esa simpática mascota hay una historia de evolución, aislamiento insular y biodiversidad que comenzó hace millones de años y que hoy sigue viva entre los árboles de las Antillas Mayores.
Los tódidos en cifras
Familia: Todidae.
Especies vivas: 5.
Distribución: Exclusiva de las Antillas Mayores.
La Española: Es la única isla con dos especies (Todus subulatus y Todus angustirostris).
Tamaño: Entre 10 y 11 centímetros de longitud.
Alimentación: Principalmente insectos y otros pequeños invertebrados.
Nidificación: Excavan túneles en barrancos o taludes de tierra para construir sus nidos, una costumbre que dio origen al nombre «barrancolí«.
Estado de conservación: Las cinco especies están catalogadas como de preocupación menor (LC) por la UICN.
DL
