Colson y el arte de no morir: Gina Giudicelli y el rescate visual de un genio

Por Luis Córdova

Colson: Renovarse o Morir no es solo un video biográfico, sino un acto de justicia histórica para la identidad visual dominicana.

Bajo la penumbra del auditorio del Centro León, asistimos al estreno de la ópera prima de Gina Giudicelli, “Colson: Renovarse o Morir”. Tras un exitoso periplo por las salas de la capital, esta pieza documental aterriza en Santiago para recordarnos que el arte si no se transforma, se extingue. La proyección, que próximamente llevará la impronta dominicana al Milken Institute de Washington y al Centro Cultural Perelló en Baní, estuvo enriquecida por un diálogo entre la guionista y la historiadora Myrna Guerrero Villalona.

Colson y el arte de no morir: Gina Giudicelli y el rescate visual de un genio

El Museo Bellapart, custodio del tesoro visual del maestro puertoplateño, nos entrega una producción cinematográfica de una factura impecable. No es solo un homenaje; es un acto de justicia hacia Jaime Colson, cuya figura resulta vertebral para descifrar la modernidad y la identidad visual de la República Dominicana en el siglo XX.

La narrativa de Giudicelli se despliega a través de tres ventanas que convergen en un eje compartido: la universalidad de un pintor que nunca dejó de ser isla. Colson no solo importó las vanguardias europeas —del cubismo al surrealismo—, sino que las filtró a través de su propio tamiz hasta gestar el Neohumanismo, esa exaltación casi mística de la anatomía y el espíritu caribeño.

Uno de los aciertos más poéticos del filme es el puente tendido hacia el presente. El espectador es testigo de una conversación silenciosa pero vibrante entre Colson y dos referentes de nuestra plástica actual: Said Musa e Iris Pérez.

Musa, quien fuera su alumno, rescata su caligrafía inicial frente al maestro, compartiendo recuerdos que huelen a taller y a asombro. Por su parte, Iris Pérez evoca a ese Colson que habitaba los pasillos de Bellas Artes como un mito antes que como un hombre. Ambos artistas no se limitan a describir la obra; la diseccionan desde la práctica, desde el «hacer». Sus intervenciones son un testimonio vivo de que la influencia de Colson no es una reliquia, sino un motor que sigue impulsando la creación contemporánea.

Colson y el arte de no morir: Gina Giudicelli y el rescate visual de un genio

El rigor académico sostiene el peso del relato. Las intervenciones de Marianne de Tolentino, Myrna Guerrero Villalona, Paula Gómez Cooper y Laura Gil sitúan a Colson en su justo lugar dentro de la historia del arte. A lo largo del metraje, el eco intelectual de Danilo de los Santos se percibe como el cimiento teórico que permite entender cada evolución técnica del pintor.

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