Combustibles en RD: El Estado te exprime el bolsillo

Por Ramón Morel

Este informe técnico-económico desglosa cómo la política de hidrocarburos en la República Dominicana ha dejado de ser un mecanismo de regulación para convertirse en una herramienta de extracción de riqueza sistemática contra la población.

1. El negocio redondo: La doble tributación

A diferencia de otros bienes, los combustibles en RD cargan con un «pecado original» legislativo. Mientras el ciudadano cree pagar por petróleo, en realidad paga por una estructura fiscal duplicada:

  • Impuesto fijo (Ley 112-00): Una cuota que el Estado asegura incluso si el petróleo cae a cero.
  • Impuesto variable (16% Ad-valorem): Un castigo al consumo; mientras más caro es el combustible en el mundo, más dinero extra succiona el Estado dominicano sin mover un solo dedo. Es un impuesto a la desgracia internacional.
  1. La trampa de la indexación: Un círculo vicioso contra tu bolsillo

La Ley 112-00 obliga a que el impuesto fijo por galón se ajuste cada tres meses basándose en la inflación acumulada (IPC). Esto crea un mecanismo perverso y abusivo: el aumento de los combustibles dispara el costo de la comida y el transporte, generando inflación; luego, el Estado utiliza esa misma inflación que él mismo provocó para subir nuevamente el impuesto al combustible el trimestre siguiente.

En este esquema, el Gobierno se blinda contra la pérdida de poder adquisitivo de su moneda, pero condena al ciudadano a pagar un impuesto que se vuelve más caro por el simple hecho de que la vida ya subió. Es un sistema donde el Estado se indexa al éxito de la inflación, mientras el salario de la gente se queda estancado frente a la bomba.

3. Márgenes opacos y privilegios de élite

Mientras el ciudadano común cuenta los centavos, la fórmula protege márgenes de comercialización que superan los RD$45.00 por galón. Estos beneficios para distribuidores y transportistas están garantizados por ley, eliminando cualquier incentivo de competencia o eficiencia que pudiera abaratar el precio en el mercado libre.

4. La opacidad del PPI (Precio de Paridad de Importación)

La fórmula con la que el MICM calcula el precio cada viernes es una «caja negra». Los costos de flete, seguros y «costos bancarios» se basan en estimaciones que rara vez se auditan públicamente, permitiendo que se inflen los precios base sobre los cuales luego se aplican los impuestos.

5. El espejismo del subsidio

El Gobierno presenta los subsidios como una «ayuda generosa». En realidad, es el mismo dinero de los impuestos de la población que se devuelve de forma discrecional. Es el equivalente a que te rompan las piernas y luego te regalen unas muletas con tu propio dinero, evitando así la única solución real: una reforma integral que elimine la excesiva carga impositiva.

La República Dominicana tiene uno de los combustibles más caros de la región, no por falta de petróleo, sino por un diseño legal que ha convertido el derecho a la movilidad en la «caja chica» del presupuesto nacional.

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