Comercios de barrios se asfixian por la falta de ventas
El comercio minorista en los barrios populosos del Gran Santo Domingo atraviesa una seria baja en las ventas, marcada por la escasez de circulante y el alto costo de la canasta básica, factores que han reducido drásticamente las ventas de productos y servicios.
En un recorrido realizado por un equipo de El Nacional fueron entrevistados comerciantes de Cristo Rey, Villa Consuelo y Villa Juana, quienes coincidieron en el movimiento económico ha caído drásticamente en los últimos meses, pero que en de agosto, como en todos los año, las cosas han empeorado.
“Bueno, las ventas últimamente están malas. No hay circulante. La venta está lenta a pesar de que en este mercado tenemos buenos precios y productos frescos, pero no hay circulante. La gente no tiene el poder de adquisición, no sé qué está pasando”, dijo Luis Méndez, presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado Villa Consuelo.
“Esperamos que el presidente disponga la movilización de recursos para dinamizar el mercado”, manifestó el comerciante. “Nuestra clientela humilde necesita capacidad de compra, por lo que urgimos apoyo gubernamental con alimentos a bajo costo para mantener abastecida a la población de menores ingresos económicos”, concluyó.
La caída en las ventas lleva más de dos meses consecutivos, impactando severamente durante agosto por los gastos en útiles escolares. Los mercaderes confían en que la actividad económica mejore con la cercanía de la temporada navideña para evitar cerrar sus negocios.
Agosto ahoga al comercio local
La falta de compradores no es reciente, pero la llegada del octavo mes del año agravó la situación en los negocios barriales. La prioridad de las familias dominicanas se trasladó por completo a la compra de los útiles escolares para sus hijos, dejando rezagadas otras compras de consumo habitual.
“Las familias estában concentradas únicamente en uniformes, cuadernos y zapatos para sus hijos”, explicó la comerciante Carmen Rosario en el mercado de Villa Consuelo. “Aquí la ropa de paca no se está moviendo nada; la prioridad de la gente cambió de golpe ese mes completo”.
Averías postergadas por liquidez
El sector de tecnología y reparación de dispositivos informáticos experimenta el mismo estancamiento. Los talleres de servicio técnico en el ensanche Ozama y Los Mina, en Santo Domingo Este, muestran mostradores desiertos y una acumulación de aparatos electrónicos pendientes de retiro por parte de sus dueños por falta de liquidez.
“Antes la gente reparaba el celular de una vez, ahora prefieren andar con la pantalla rota”, indicó el técnico José Luis Peralta. “La falta de circulante en la calle nos tiene parados a todos, no hay flujo de dinero para trabajar como antes».
Cristo Rey siente el impacto
En el mercado de Cristo Rey, el panorama comercial refleja la misma parálisis financiera. Los puestos de venta de productos diversos y pequeñas tiendas de accesorios registran ventas reducidas al mínimo indispensable para sostener los costos operativos del local.
“Tengo tres días consecutivos en los que apenas vendo para cubrir, pasaje, comida y dejar algo para el local y la luz”, expresó Juan de La Rosa. “El comercio esta flojo”, terminó diciendo.
Un contraste llamativo ocurre en los grandes centros comerciales y supermercados de la capital. Mientras el pequeño comercio barrial agoniza, las plazas muestran un movimiento continuo de personas y sus áreas de comida lucen abarrotadas, evidenciando una marcada brecha en el consumo de la población.
“La situación está crítica desde hace varios meses, pero este agosto ha sido el peor mes de todo el año sin duda alguna”, afirmó Santo Ramírez, propietario de un colmado en Villa Juana. “La gente solo compra lo elemental para el diario, el dinero no rinde”.
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