¿Cómo encarar el impacto de la guerra decretada por EE. UU. e Israel contra Irán?
Por Osvaldo Santana
La República Dominicana inicia la Semana Santa bajo el estrés de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha desatado una escasez de petróleo a nivel global, escalando los precios de forma tal que perturban la cadena de suministro.
Semana Santa, un período especial más allá de la celebración religiosa, por el receso que se impone en las actividades productivas y sociales, constituye una oportunidad para la reflexión de todos los actores, sea para analizar la coyuntura en que se encuentra la República Dominicana bajo el estrés de la guerra y las opciones que pudiera manejar el poder público o las visiones que surgirían desde la oposición y la sociedad en su conjunto.
El presidente Luis Abinader planteó al país la necesidad de compartir los sacrificios que impone la crisis provocada por la guerra, pero en la semana anterior había decretado aumentos en los combustibles, a excepción del gas para cocinar.
La oposición, bajo liderazgos en competencia, ha sugerido que el mayor sacrificio debe asumirlo el gobierno mediante la implantación de un programa de austeridad. Aunque Leonel Fernández ha sostenido que el país venía en crisis desde antes, con una inflación en auge, y que la escalada de los combustibles lo que ha hecho es agravarla, ha criticado cómo crecieron los empleos en el sector público hasta llegar a 773 mil y sugiere congelar la nómina, “disminuir los gastos cosméticos de publicidad y controlar la espiral del endeudamiento externo”. En algún momento sugirió una alianza con países productores de petróleo de Latinoamérica, un esquema similar a Petrocaribe, pero no ha insistido.
Danilo Medina señaló que desconoce algún plan que el gobierno haya asumido más allá de llamar a la población a compartir el sacrificio que imponen las alzas en el petróleo. «Yo no conozco el plan que tiene el Gobierno para enfrentar esta crisis… No le pueden pedir y echarle todo el sacrificio al pueblo, cuando el Gobierno no se sacrifica en nada… «Yo no veo las medidas que se han anunciado en la que el sacrificio se comparta. Porque en tiempo de crisis el más sacrificado tiene que ser el Gobierno, y no hemos escuchado ninguna medida», dijo.
Ariel Jiménez, economista y dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), desde una perspectiva más contributiva, ha sugerido un paquete de medidas para atenuar la situación. En un artículo en Listín Diario el 31 marzo, sugiere mecanismos para evitar el escalamiento de los precios de los alimentos: Agrupar las importaciones de los fertilizantes para realizar compras a gran escala; Realizar importaciones masivas de cereales mediante acuerdos de compras gubernamentales, con el objeto de reducir el costo del trigo, maíz, soya y sorgo; Devolver los impuestos que pagan los productores agropecuarios y los transportistas de alimentos en su compras de combustibles, sobre todo diésel. Promete otras propuestas que formularía más adelante.
La gente
Nadie sabe con propiedad qué piensa la gente sobre las decisiones del gobierno para atenuar el impacto en sus finanzas del alza del precio del barril de petróleo, como el aumento en los combustibles y en la tarifa eléctrica, los alimentos y otros servicios. Quizás mansamente se acogerá al llamado del presidente Abinader. No se conoce de expresiones organizadas que indiquen acciones de rechazo.
La nación, tras largos años de democracia, celebración de elecciones, traspasos del poder sin violencia, y una expansión de la capacidad de consumo de la clase media, se ha acostumbrado a la inmovilidad, a la vida tranquila y al disfrute, solo interrumpida cuando la violencia delincuencial se torna trascendente.
Acaso en circunstancias políticas clave ha reaccionado, como lo hizo frente a la administración de Medina, a los intentos de reformar la Constitución para continuar en el poder o en repudio a la corrupción que se le atribuía a su administración.
El presidente Abinader y su Partido Revolucionario Moderno (PRM) han gobernado sin dificultades. En las elecciones de 2024 lograron el control de todos los poderes, con mayorías absolutas que le han permitido reconfigurar las altas cortes y todas las instancias de control y decisiones claves en la conducción del Estado.
El país ha aceptado todas las políticas reformadoras en tranquilidad, en el supuesto de que se hacen por el bien, y los escasos debates han ocurrido entre los propios gobernantes en sus escenarios de dominio.
La arrinconada y debilitada oposición, el sindicalismo entregado al poder, los actores sociales incorporados a diferentes instancias del gobierno, los poderes fácticos como el empresariado y la iglesia dejaron a la sociedad en una orfandad tal que no ha tenido más alternativa que someterse a todas las decisiones públicas de manera pasiva.
¿Qué hacer?
Ahora el gobierno está en una situación algo especial. Venía lidiando con un enfriamiento de la economía desde el año pasado, con un pírrico creciendo de 2.1% y al mismo tiempo con una moderada inflación de 4.95%, dentro del rango esperado, pero todo bajo la presión deficitaria del Presupuesto y el peso de la deuda. Más una pérdida de aprobación creciente por los escándalos de corrupción.
El déficit fiscal del Gobierno dominicano para el cierre de 2025 se situó en aproximadamente 3.45% del PIB, equivalente a una suma superior a los RD$250,000 millones. Para 2026, el presupuesto proyecta un déficit del 3.2% del PIB, superando los RD$280,000 millones, impulsado por el alto costo de los intereses de la deuda, según el portal de la Presidencia.
Hay que considerar que con un petróleo estimado en US$65.00 el barril, el déficit se agravará. Entre el 1 de enero y el 20 de febrero de 2026, el déficit acumulado ya alcanzaba los RD$29,746.1 millones.
Un panorama inquietante para la economía. Habrá que ver cómo el gobierno lo sorteará, aún en el supuesto de que termine la guerra contra Irán. Indefectiblemente, los efectos persistirán por algún tiempo.
En 2024, y posteriormente, el gobierno tenía previsto manejar el déficit mediante una reforma fiscal, pero nació muerta por un desenfoque absoluto de la propuesta y debió ser retirada del Congreso Nacional el año pasado.
Ahora, hablar de una reforma fiscal resultaría escabroso, no importa que se renueve la cara del ministerio de Hacienda, o se recurra a las habilidades de un buen outsider.
La corrupción drena la credibilidad de la política de transparencia y anticorrupción
El eje político de la Administración, o más propiamente del presidente, ha sido la transparencia y la anticorrupción, los factores de diferenciación con “el pasado”. Pero ese eje se ha debilitado dramáticamente en el último año. Sin que pueda ser medido, es el factor que más ha drenado la imagen del gobierno. La corrupción, en un gobierno que ascendió bajo el paradigma de erradicarla e instaurar una gestión ejemplar en transparencia.
Mientras el presidente Abinader se empeña en combatir el flagelo, ha sido imposible controlar los actos de sus propios funcionarios a lo largo de la gestión, con el caso más impactante: la estafa en el Seguro Nacional de Salud (SENASA).
Si bien la oposición insiste en atribuir incapacidad a los gobernantes actuales, el principal problema ha sido la corrupción que con tanto énfasis denunciaba Abinader. Los casos han saltado como si el gobierno mismo estuviese disparándose a los pies.
Una búsqueda mediante inteligencia artificial presenta los casos más sonados, y ahora flota uno que no está en la lista, una denuncia grave en el ministerio de Agricultura:
- Caso ITLA: Rafael Félix García fue destituido del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) tras denuncias de supuestos descuentos ilegales a los salarios de los empleados.
- Caso Senasa: Santiago Hazim, exdirector del Seguro Nacional de Salud (Senasa), fue separado de su cargo en 2025 tras una investigación por presuntas irregularidades en contratos de medicamentos, pagos millonarios y un centro de llamadas paralelo para autorizaciones fraudulentas.
- Caso INTRANT / Camaleón: Hugo Veras fue destituido del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre por la supuesta adjudicación fraudulenta de contratos millonarios en el caso conocido como «Camaleón».
- Caso Lotería Nacional (Operación 13): Luis Michel Dicent, exadministrador de la Lotería Nacional, fue removido tras un escándalo por un fraude millonario en sorteos y su caso fue judicializado en la llamada «Operación 13″.
- Caso INABIE: Irregularidades en la adjudicación de raciones escolares resultaron en la destitución de dos directores ejecutivos consecutivos del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE), Cecilio Rodríguez y Víctor Castro.
- Caso Pinta tu Barrio: José Leonel Cabrera (Neney), exdirector de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia, renunció tras destaparse irregularidades en el programa «Pinta tu Barrio», con licitaciones a empresas posiblemente fantasmas.
- Caso Ministerio de la Juventud: Luz del Alba Jiménez, exministra de la Juventud, fue separada de su cargo por intentar beneficiar a empresas específicas en licitaciones para la adquisición de equipos tecnológicos.
- Caso Medusa (vinculación indirecta): Lisandro Macarrulla, entonces ministro de la Presidencia solicitó licencia y luego renunció tras la vinculación indirecta de su hijo a través de sus empresas con el sonado caso Medusa (un caso de corrupción de la administración anterior).
El presidente Abinader ha reiterado que la lucha contra la corrupción es la «columna vertebral» de su gestión y que «no hay intocables». Las investigaciones de estos casos han sido impulsadas por el Ministerio Público y reportadas por diversos medios de comunicación y periodistas de investigación.
Tras Semana Santa
El reinicio de las actividades el lunes 6 de abril es una oportunidad para recomenzar. El gobierno puede reenfocarse y elaborar una perspectiva futurista más allá del simple sacrificio compartido con los combustibles, la tarifa eléctrica y el subsidio a los fertilizantes.
Pero la oposición no parece muy decidida a tenderle la mano para consumar una actitud colaboracionista. Nadie sabe, como apuntamos arriba, qué de verdad piensa la gente común y los grupos pequeños de presión social.
Habrá que esperar para ver cómo los dominicanos sortean una crisis provocada por Estados Unidos e Israel, pero que impacta negativamente la calidad de vida de los más débiles en todo el mundo, pueblos y países, excepto a los señores de la guerra.

