Pero «después del golpe se les ha dado su
buena pro [licencia para realizar un proyecto de inversión pública] por 10 años más, sin revisar nada de las condiciones de esos contratos nefastos para pueblo peruano, porque no gana nada pero las empresas sí».
Guerra insistió con el rol de los medios: «Hay prensa concentrada en torno al grupo de El Comercio [el principal diario peruano] que posee el 80% de la prensa escrita. El 93% de la publicidad se concentra solo en El Comercio«.
Según el analista, el expresidente Pedro Castillo se ganó un enemigo «al no darle ni un sol [moneda peruana] de la propaganda y publicidad del Estado a la prensa escrita ni televisiva. Y ellos viven de esos recursos, los cuales no necesitarían si fueran medios exitosos que tienen aceptación de la población».
Por ello, «una de las primeras decisiones del Gobierno golpista fue darles una partida de 1.800 millones de soles [471 millones de dólares] a grupos de concentración mediática. Por eso a Boluarte la aceptaron como presidenta y la entrevistaron complacientemente. Son voceros de este Gobierno».
El contexto regional
Según Guerra, en análisis de la crisis política peruana no puede quedar de lado el hecho de que la mayoría de los países de América Latina están eligiendo democráticamente a presidentes de izquierda o progresistas.
El sociólogo destacó la cercanía de la presidenta Boluarte con la embajadora de Estados Unidos en Perú, Lisa Kenna, exagente de la CIA (central de inteligencia de su país): «Ella es experta en secesionismo, en cambiar de orientación ideológica a los gobiernos, como ya lo hizo en Ucrania como agente de la CIA».
Al quitar a Castillo de la Presidencia, «sacaron una vez más a Perú del proceso de integración regional, lo cual es fundamental para que los poderes económicos y militares puedan voltear el pastel y vuelvan a llenar a América Latina de Bolsonaros, Macris y Morenos».
Para Guerra, el accionar represivo de las Fuerzas Armadas y la Policía, así como la persecución a dirigentes sociales, imposibilita que la población pueda enfrentar al Gobierno de Boluarte de manera coordinada.
«Se resiste en [las regiones de] la Costa, la Sierra y la Selva, pero de manera no coordinada y espontánea. Y así la resistencia termina en fracaso. Ellos [el Gobierno] juegan a que no se active la relación orgánica entre sectores en lucha», opinó el también integrante de la dirección de Izquierda Socialista.
La garra del halcón
Jaime Vidal es teniente gobernador (autoridad política) de la Subprefectura del distrito San Martín de Porres, el segundo más habitado de Lima. Consideró que tras el «golpe» a Castillo «está la garra del halcón norteamericano. Es una trama urdida desde la Embajada de EEUU en Perú», de la cual también habría sido parte el ex ministro de Defensa de Castillo, el general [retirado] Emilio Bobbio.
«Un día antes de iniciarse todo este conflicto, Bobbio fue a la Embajada norteamericana. No creo que haya ido a hablar del Mundial de Fútbol o del clima. Fue a afinar detalles para que sea exitoso el golpe de Estado», dijo Vidal a Sputnik.
«Es importante para los intereses norteamericanos controlar el Gobierno de Perú, en un contexto regional en el cual los gobiernos están girando hacia la izquierda, o el progresismo. Este golpe viene de afuera», sostuvo.
Y agregó: «Los pueblos siguen en lucha. Solamente se dio una tregua por las fiestas, pero en todas las regiones nadie se rinde. Vamos a enfrentar a la usurpadora [Boluarte], que trae sus tácticas de guerra yanqui para manipular y manosear la voluntad del pueblo peruano».