COP17 de Biodiversidad: una oportunidad perdida que debe llevar a una reflexión profunda y a una reacción enérgica

La COP17 de Biodiversidad ha puesto de manifiesto la incapacidad de los gobiernos del mundo para dejar de lado sus agendas políticas para defender la naturaleza. Durante dos semanas, las negociaciones se han desarrollado en Ereván, Armenia, con un mandato claro: llegar a acuerdos para acelerar la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad. Ecologistas en Acción, que ha acudido a la cita como delegación observadora, ha podido constatar cómo la quiebra de las relaciones diplomáticas entre países enfrentados como consecuencia de la inestabilidad geopolítica y el auge de gobiernos autoritarios han afectado a los resultados de la COP.

La delegación rusa ha bloqueado la mayoría de los acuerdos, imponiendo su criterio, con el apoyo, cuando ha sido necesario, de Arabia Saudita y Argentina. La agenda autoritaria ha incluido también el negacionismo científico, al negarse a reconocer los informes del máximo órgano mundial sobre biodiversidad (IPBES), y el cuestionamiento de otros acuerdos mundiales clave, como el Acuerdo sobre la Biodiversidad fuera de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ). Esto ha llevado a un grupo de más de 50 países, liderados por Suiza, a lanzar un manifiesto en defensa de la ciencia independiente.

Ecologistas en Acción lamenta profundamente que se haya desaprovechado la oportunidad que esta cumbre ofrecía. Los resultados del Informe Mundial elaborado durante el último año han lanzado un mensaje contundente: corremos el riesgo de no lograr cumplir ninguna de las metas del Marco Mundial de Biodiversidad en 2030, el gran hito que en 2022 se estableció para detener la crisis de biodiversidad. Por ese motivo, era de vital importancia que las delegaciones alcanzaran un consenso en las decisiones clave, de especial trascendencia en el contexto español, como la integración de la biodiversidad en las políticas públicas sectoriales y en todos los sectores de la economía, la implicación de los gobiernos subnacionales o la transformación de los sistemas económicos y financieros. Las reticencias a esta última se han reflejado en la oposición a varias decisiones para acelerar la eliminación de incentivos y subvenciones destructivos para la biodiversidad.

En el ámbito económico, la COP ha constatado el fracaso de los países enriquecidos en aportar los fondos prometidos para apoyar el desarrollo socioeconómico junto a la conservación de la naturaleza en los países del sur global. Así, de los 20.000 millones de USD anuales comprometidos, solo se han aportado en este periodo 4.400 millones, con un descenso del 17 % respecto al periodo anterior. La UE y otros países del norte global se han escudado en que países emergentes como China o Arabia Saudita no están contribuyendo, reclamando, sin éxito, su inclusión en la lista de donantes, en lugar de reconocer su responsabilidad histórica en la crisis ecológica y la situación económica de los países en vías de desarrollo.

Adicionalmente, Ecologistas en Acción considera especialmente grave el señalamiento a los pueblos indígenas, las mujeres y la juventud por parte de algunos países, así como su oposición a introducir compromisos para proteger a las defensoras de la naturaleza. Se ha diluido el reconocimiento de sus derechos, así como de su participación, en todos los documentos aprobados, lo que supone un grave retroceso que ignora acuerdos ya alcanzados. La aprobación de las normas de funcionamiento del nuevo Órgano Subsidiario sobre pueblos indígenas ha corrido peligro hasta el último momento, pero finalmente se ha logrado. A pesar de las concesiones que se han tenido que hacer para ello, su aprobación ha sido el mayor motivo de celebración de la cumbre.

A pesar de estos resultados, Ecologistas en Acción señala que esta COP marca un momento de inflexión para la aplicación efectiva del Marco Mundial de Biodiversidad. Quedan cuatro años para que venza el plazo para cumplir sus objetivos y el mensaje que trasciende las decisiones adoptadas, aunque diluido, es claro: no basta con acelerar la implementación del Marco, hay que incrementar el nivel de ambición para abordar las carencias, dificultades y obstáculos que se han identificado. En un escenario político contrario a la defensa de la vida en el planeta, la sociedad civil y la ciencia deben aliarse para reclamar el liderazgo que se les está arrebatando.
Ecologistasesaccion.

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