Derechos Humanos en crisis: el colapso de nuestro mundo
En el Día Internacional de los Derechos Humanos, la Franja de Gaza se presenta como uno de los mayores desafíos para el sistema internacional desde su creación tras la Segunda Guerra Mundial.
Mientras el mundo observa —a veces—, la comunidad internacional se pregunta si aún existe un marco común que garantice el respeto a la vida en contextos de genocidio.
La historia de Gaza no solo revela una tragedia humana insoportable, habla también del fracaso de un sistema internacional incapaz de sostener su propia palabra, un sistema que viola una y otra vez los derechos humanos.
¿Qué se recuerda este Día?
El 10 de diciembre el mundo conmemora el aniversario 77 de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de Naciones Unidas.
Si bien esta jornada podría significar una celebración para alguna parte de la sociedad global, específicamente en Palestina no hay motivos para festejar.
Los derechos humanos son las condiciones que permiten desarrollar una vida digna, individual y colectivamente.
Son inherentes a todas las personas por el simple hecho de existir. No tienen jerarquía entre sí: deben ser indivisibles, interdependientes y progresivos, pues buscan ampliar las garantías para vivir con dignidad.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció el el sufrimiento indescriptible en Gaza, los obstáculos a la ayuda humanitaria, la hambruna creciente y el asesinato sistemático de periodistas, personal de la Organización de Naciones Unidas y trabajadores de ONG.
“Me horroriza el uso abierto de una retórica genocida y la vergonzosa deshumanización de los palestinos por parte de altos funcionarios israelíes”, remarcó Türk.
Gaza: el espejo roto de los Derechos Humanos
Desde octubre de 2023, más de 70 mil personas resultaron asesinadas y más de 170 mil heridas en la ofensiva perpetrada por “Israel”.
Más del 90 por ciento de las viviendas y las infraestructuras quedaron dañadas o destruidas. Todo lo indispensable para sostener la vida resultó golpeado hasta quedar prácticamente extinguido.
A todas estas muertes directas hay que sumar las que llegaron en silencio: las provocadas por hambre, por falta de atención médica, por condiciones de vida imposibles.
Muertes que continúan pese al alto el fuego: desde que entró en vigor el pasado 10 de octubre, más de 350 personas resultaron martirizadas y al menos 880 heridas en una Franja de Gaza cada vez más estrecha, que continúa sin recibir la ayuda humanitaria que se necesita.
En este pequeño pedazo de tierra, todos y cada uno de los principios y las garantías básicas fueron pisoteadas sin disimulo y con impunidad. Mientras el mundo miraba.
Otros retrocesos
Otros conflictos también contribuyen a oscurecer el panorama por momentos de por sí desolador de los Derechos Humanos en el plano internacional.
Un ejemplo es el nombramiento de María Corina Machado como Premio Nobel de la Paz 2025, decisión que muchos consideran una afrenta al activismo pacifista y a cualquier defensor genuino de los derechos fundamentales.
Sus actos públicos muestran que no solo carece de méritos para recibir el galardón, sino que sus llamados a que Estados Unidos e “Israel” ataquen e invadan Venezuela representan una traición a su propio país.
Igual alarmante es la tendencia de ciertos gobiernos a retirarse de marcos multilaterales históricos.
La actual administración del presidente Donald Trump abandonó compromisos como el Acuerdo de París y el Consejo de Derechos Humanos, decisiones que afectan especialmente a poblaciones vulnerables, incluidos los migrantes.
A ello se suma el desinterés de varios gobiernos por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, acordada en 2015. Este desdén debilita cualquier red de cooperación global y regional.
AL MAYADEEN

