Ecuador: otro barco pesquero abordado por militares de EE.UU. Justicia ordena pedir explicaciones

La embarcación María Candelaria fue abordada este sábado por efectivos estadounidenses, solo pocas horas después de que regresaran a Ecuador, esposados y en un ambiente de tensión, 39 pescadores de los barcos Conquista 2 y OM2, que fueron trasladados bajo vigilancia policial para enfrentar procesos judiciales, luego de ser también atacados por soldados de EE.UU.

En horas de la tarde, aún se desconocía el estado de los pescadores y las coordenadas exactas de la operación que involucró al María Candelaria, el séptimo barco de pescadores ecuatorianos interceptado, abordado o atacado por efectivos estadounidense en lo que va de año.

 

 

 

 

El ataque a la embarcación en altamar fue conocido por vía de un video que grabó con su móvil uno de los tripulantes, y que deja ver cómo se acerca un helicóptero hasta posicionarse encima de barco y comprometer su seguridad, antes de que soldados estadounidenses se acerquen en una lancha rápido y aborden la nave, obligando a los pescadores a cortar la grabación.

Los ataques han escalado la tensión en la provincia ecuatoriana de Manabí, donde organizaciones de pescadores denuncian que la hostilidad y el acoso de los militares estadounidenses en altamar está afectando el sustento económico de miles de familias, con acciones que se ejecutan bajo la presunción de que las víctimas intervienen en actividades ilícitas, pero sin que se hayan presentado evidencias reales que les incriminen.

Leonardo Alonso, presidente de la Asociación Pesquera Santa Marianita, afirmó que los pescadores «pescadores están muy temerosos, no quieren salir y los que se encuentran afuera en alta mar obviamente no quieren regresar, porque esto puede sucederle a cualquiera».

Eduardo Jurado Santana, presidente de la Junta Cívica de la parroquia Los Esteros, denunció el atropello a los derechos constitucionales ecuatorianos y la inacción del Gobierno Nacional ante las fuerzas extranjeras.

 

 

 

Desde enero, siete embarcaciones de pescadores han sido atacadas por militares extranjeros. El viernes regresaron a Manta 39 pescadores de las embarcaciones Conquista 2 (17 tripulantes) y OM2 (22 tripulantes), luego de su intercepción en altamar por efectivos de la Marina estadounidense.

Las autoridades habían prometido su retorno seguro y su traslado a evaluaciones médicas, pero arribaron esposados y bajo arresto de la Unidad de Vigilancia Comunitaria (UVC) de Manta.

Hasta ahora, los ataques han dejado ocho pescadores desaparecidos, de entre los que trabajaban en la embarcación Fiorella, atacada en enero y acosada por drones y un avión militar vinculado a operaciones encubiertas de la CIA.

Justicia de Ecuador ordena exigir explicaciones a EE.UU.

La justicia ecuatoriana ordenó este sábado al Ministerio de Exteriores del país que exija explicaciones a EE.UU. por un operativo conjunto contra un barco pesquero en aguas del Pacífico que dejó a ocho pescadores desaparecidos, según recogen medios locales.

El pasado 2 de septiembre, la embarcación pesquera Conquista 2 fue interceptada por efectivos de la Marina estadounidense. El viernes, 17 tripulantes llegaron al puerto de Manta y fueron retenidos, mientras que aún se desconoce el paradero del resto. «Debemos conocer qué ha sucedido con los otros ocho tripulantes», dictaminó el juez Isaías Mendoza.

El magistrado dio así un plazo de 24 horas a la Cancillería ecuatoriana para que remita una nota diplomática urgente a la Embajada de EE.UU. en la que exija información detallada sobre la participación de sus unidades navales en el operativo. «Es obligación de la Armada Nacional, aun sin que el juez lo disponga, continuar con todos los mecanismos necesarios para la búsqueda de las personas que aún se encuentran desaparecidas», agregó.

Por su parte, el Gobierno ecuatoriano sostiene que no existió una detención arbitraria ni una desaparición, ya que la Armada actuó bajo protocolos de asistencia humanitaria. Entretanto, familiares de los pescadores afectados denuncian que la Marina estadounidense no ha presentado ninguna prueba de los supuestos actos ilícitos cometidos en alta mar y aseguran que el ‘modus operandi’ consiste en abordar las embarcaciones, amarrar a los pescadores y hundir o incendiar las naves para borrar cualquier rastro de un posible uso abusivo de la fuerza o de maltrato físico.

TELESUR/RT

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