EE. UU.: Ficción y realidad

Por Narciso Isa Conde

EE.UU sigue sobrevalorando su erosionado poderío global, aunque su abrumante hegemonía histórica, se ha deteriorado significativamente. Una cosa es su relato y otra su realidad.

EEUU ha sufrido derrotas y pérdidas de capacidades competitivas, por lo que su nueva estrategia de seguridad nacional plantea reordenar su poderío militar, priorizando el Hemisferio Occidental y concentrando fuerzas en el Caribe y el Pacífico suramericano, para intentar restablecer su diezmada dominación absoluta en esta subregión latino-caribeña.

Ese reordenamiento incluye cercos navales, ubicación de poderío aéreo en el mar y de tropas para tratar de controlar territorios y corredores marítimos en interés de apoderarse de riquezas minerales y obstruir rutas comerciales.

A eso, el PENTÁGONO y su ARMADA, agrega un despliegue de fuerzas navales en el indico-pacifico y otros mares como recursos obstructivos de rutas comerciales usadas por sus aventajados competidores.

EE.UU. pretende así recuperar terrenos perdidos y fortalecer sus emplazamientos militares en América Latina y el Caribe, como parte de una reorientación de su política exterior que procura apropiarse de valiosos recursos naturales y sacar a China, Rusia y otras potencias competidoras de este subcontinente.

La nueva estrategia abarca tanto lo relativo a sus intenciones de aplastar las soberanías de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Colombia y México, como de intentar afectar a China, Irán, la India, la Federación Rusa y otros países, exponiendo a la humanidad a un altísimo riesgo de escalamiento de la guerra global y su derivada nuclear.

Ella anuncia que los objetivos de Estados Unidos en el hemisferio pueden sintetizarse en la frase “alistar y expandir” (“enlist and expand”), atraer viejos y nuevos aliados y expandir su debilitado dominio.

EEUU inició esta vertiente de su nueva estrategia, empleando el pretexto del narcotráfico para su despliegue naval y para sus agresiones militares puntuales, arreciando y remozando la Doctrina Monroe.

Ahora -agotada esa narco-retórica- TRUMP, en su rol de instrumento del Complejo Militar-Industrial- confiesa su determinación imperial de apoderarse de territorios y riquezas, empleando el uso de la fuerza para tratar de revertir los avances económicos de China, Rusia y otras potencias nucleares.
Tanto peligro encierra esa agresiva e irresponsable estrategia para la existencia de la humanidad y del planeta, que se ha generalizado la falsa idea de que míster Trump está “loco de remate”.

Es, más bien, un neofascista visceral manipulado por el poder profundo y sus enormes intereses corporativos en estado crítico, con mucho de sociópata racista aferrado al dominio colonial y neocolonial que, ante el inevitable declive de la hegemonía de EEUU, ha tenido que abrazar el remozamiento de la Doctrina Monroe y el estímulo imperial a las nuevas derechas fascistoides.

Esto, finalizando el 2025 e iniciando el 2026, convulsiona aún más el cuadro latino-caribeño y mundial y acelera el violento declive de EEUU.

Explica, por demás su reciente agresión genocida a la Venezuela bolivariana para secuestrar al presidente Maduro y a su esposa; expresión de debilidad y no de fortaleza, reacción desesperada, perversa y agresiva, que aun escalado su criminalidad y prepotencia con base erosionada, mete a sus cúpulas terroristas en un pantano donde su decadencia habrá de agravarse.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.