«En suma, es un encuentro que calificamos como interesante, positivo, de buena relación con los países latinoamericanos, pero, en el fondo, es muy distante de la problemática real de lo que está ocurriendo en la región», comenta en entrevista para Sputnik.
Para Guillén López, aún falta profundizar en los temas que se acordaron en la reunión y que cada nación se responsabilice sobre los factores que abonan a que las personas dejen sus lugares de origen de manera forzada.
Casos específicos en Palenque
Dentro de los puntos acordados, se habló de
Haití. Sobre este país, el comunicado conjunto resultante del encuentro multinacional se refiere a que las naciones participantes en el Encuentro de Palenque lo apoyarán, esto de la mano con la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el fin de «restablecer un entorno de seguridad humana para la normalización de la situación política, económica y social, con enfoque de desarrollo sostenible».
Debido a los problemas de violencia y las crisis derivadas de desastres naturales y cuestiones políticas, la migración irregular en ese país caribeño es alto.
De acuerdocon la
Organización Internacional para las Migraciones (OIM), este país, junto con Cuba, Nicaragua y Venezuela, tiene los flujos migratorios más altos, al menos de enero a junio de este año.
Además, ocupa el cuarto lugar en América en población desplazada internamente. Tan solo en 2022, 106.000 personas haitianastuvieron que dejar su hogar por conflictos y violencia, y 15.000 por desastres naturales.
Para el excomisionado del INM mexicano, la postura sobre este tema fue superficial. «La situación de Haití es, sin duda, la que tiene las problemáticas más graves en Latinoamérica. El planteamiento de ayuda fue genérico; no hay una alternativa, como pudo ser, por ejemplo, que los países decretaran un estatus de protección especial para la población, sin necesidad de que pasen por el viacrucis tan dramático que han estado haciendo por la región», apunta.
Otro rubro abordado fueron los
bloqueos económicos a las naciones como Cuba, que sostiene Estados Unidos en su contra desde la década de 1960. En el Encuentro de Palenque, los Estados partícipes se pronunciaron por impulsar el diálogo de La Habana con Washington para mejorar la
relación bilateral y frenar las sanciones impuestas por la nación norteamericana.
Ante ello, Serrano señala que es relevante fomentar una relación entre ambos países, ya que cuando no existe continuidad en la política migratoria la mayor parte de la carga migratoria recae en México.
Durante la pandemia de COVID-19, «México también pidió que encontraran un camino para dialogar que no significaba que toda la relación diplomática pudiera encausarse, pero sí solicitaba que, al menos, la cuestión migratoria se abordara. Joe Biden, presidente de EEUU, hizo algunos ajustes, pero la verdad es que son mínimos», expone.
Por esta causa, «México está tratando de subrayar que no pueden suspenderse esos acuerdos sin que exista otro que lo pueda sustituir, o que esté reglamentando una nueva disposición (…). Al tener la vecindad geográfica inmediata con Estados Unidos, quien recibe de primera instancia las deportaciones masivas o suspensiones de programas es el Gobierno mexicano», subraya la catedrática de la UNAM.
Los expertos coinciden en que, a pesar de los puntos acordados en el Encuentro de Palenque, aún falta que se implementen y venzan algunos retos, como la continuidad en los planes para frenar la migración irregular en América Latina.