El Nilo, un foco más tensión en el batalla internacional por un recurso cada vez más escaso

La crisis climática, el aumento de la demanda de agua y la fragilidad de la gobernanza sobre cuencas compartidas se encuentran en el trasfondo del conflicto que se está gestando entre Egipto y Etiopía, uno más de los múltiples focos de tensión internacional en torno a una recurso cada vez más escaso.
Esta semana, el ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Badr Abdelaty, durante un encuentro con la prensa internacional acreditada en el país en la Nueva Capital Administrativa, señaló la seguridad hídrica como uno de los ejes estratégicos prioritarios de la política exterior del país.
Aunque el agua rara vez actúa como causa única de conflicto, se trata de un factor que agrava tensiones políticas, territoriales y sociales ya existentes: el Tigris-Éufrates, el Indo y las fronteras hídricas de América son algunos de los casos más visibles:
Nilo: Egipto, Etiopía y Sudán.  Egipto considera la gestión del agua del Nilo una cuestión “existencial” y de “vida o muerte”, y rechaza medidas unilaterales sobre el flujo del río. La tensión gira en torno a la Gran Presa del Renacimiento Etíope, que Etiopía defiende como proyecto clave para generar electricidad, mientras Egipto y también Sudán temen por su seguridad hídrica, sin que, hasta el momento, tras más de una década de negociaciones, se haya llegado a ningún acuerdo.

Tigris-Éufrates: Turquía, Siria e Irak.  Se trata de uno de uno de los conflictos hídricos recurrentes en la agenda internacional. La disputa se centra en el control de una cuenca compartida cuyas fuentes están en Turquía, lo que le da ventaja frente a Siria e Irak.

Helmand y Harirud: Afganistán e Irán. Un conflicto latente desde hace décadas en el que, debido a la situación internacional, no hay ni se espera ningún tipo de avance.

Indo: India y Pakistán. Esta cuenca, gestionada por el denominado Tratado de Aguas del Indo, se encuentra en el centro de una “crisis profunda” ante la amenaza de que India controle el flujo del agua. Eñ nacionalismo del agua lleva años cobrando impulso en un contexto de cambio climático y relaciones bilaterales tensas.

Ríos Colorado y Bravo: México y Estados Unidos.Aunque no existe un conflicto activo, cada episodio de sequía en la zona del Bravo o del Colorado incrementa las tensiones y los pronunciamientos políticos. Recientemente se ha informado de que la crisis de los grandes embalses de Estados Unidos compromete también el suministro a México dentro del marco del Tratado de Aguas de 1944.

Trifinio centroamericano: El Salvador, Guatemala y Honduras. En abril de 2026 la ONU lanzó un proyecto para prevenir conflictos por el agua en esta zona fronteriza compartida, en la que se han detectado “crecientes tensiones” por el acceso y uso de este recursos por la escasez, la degradación ambiental y los efectos de la crisis climática.

Se trata de una serie de conflictos geopolíticos cada vez más vinculados con el calentamiento global y a la competencia por un recurso estratégico sometido a una presión creciente
EFE

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