El oro vuelve a cruzar los US$5,000: una señal política del colapso de la confianza global.
Por Tito Olivo.
El oro ha vuelto a superar la barrera psicológica de los US$5,000 la onza, cotizándose alrededor de US$5,076, en un movimiento que va mucho más allá de un simple rebote técnico. Este nuevo impulso del metal precioso es, en esencia, una respuesta política, monetaria y geoestratégica al deterioro del orden financiero internacional y a la creciente desconfianza en las grandes potencias.
No estamos ante una subida aislada del mercado. Estamos ante un mensaje silencioso del sistema global: la confianza en las monedas fiat, en el dólar como eje del sistema y en la estabilidad geopolítica mundial se está erosionando.
El rebote técnico es solo la superficie
Desde el punto de vista técnico, el oro venía de una corrección profunda, que activó compras por sobreventa, cierre de posiciones cortas y un fuerte retorno del capital institucional. Sin embargo, reducir este movimiento a la especulación sería un error.
El verdadero soporte del oro hoy es estructural y político: los bancos centrales continúan acumulando oro como escudo frente a sanciones, crisis financieras y posibles guerras monetarias.
El oro se está consolidando como seguro soberano frente a la inestabilidad del sistema dominado por Estados Unidos.
El oro como voto de censura al dólar
Este repunte debe interpretarse como un voto de desconfianza global hacia el dólar y la política fiscal estadounidense.
El mundo observa:
Déficits históricos en EE. UU.
Deuda pública insostenible
Polarización política interna
Riesgos de crisis institucional
Uso del sistema financiero como arma geopolítica
Ante este escenario, cada onza de oro comprada por China, Rusia, los países árabes o los BRICS es un acto político, no solo financiero.
Estamos presenciando una desdolarización progresiva, donde el oro vuelve a ocupar su rol histórico como activo neutral, no sancionable y fuera del control de Washington.
Geopolítica del miedo: el oro como refugio en un mundo en tensión
El nuevo impulso del oro también refleja la creciente percepción de conflicto global:
Tensiones entre Estados Unidos e Irán
Guerra prolongada en Europa del Este
Fricciones entre China y Occidente
Militarización del comercio y de las finanzas
Fragmentación del orden internacional
En este contexto, el oro actúa como barómetro del miedo global.
Cuanto más sube el oro, menos confianza hay en la estabilidad política del mundo.
¿Puede venir una nueva caída? Sí, pero no cambia la tendencia
A corto plazo, es posible una toma de beneficios y una corrección técnica. El mercado podría retroceder hacia la zona de:
US$4,950
US$4,800
US$4,650
Sin embargo, mientras el oro se mantenga por encima de los US$4,650–US$4,700, la tendencia estructural seguirá siendo alcista.
Una caída en estos niveles no sería una señal de debilidad estructural, sino una pausa táctica dentro de una tendencia política de fondo.
El oro como símbolo del nuevo orden mundial
El oro hoy representa mucho más que una materia prima. Representa:
La pérdida de fe en el sistema financiero occidental
La búsqueda de soberanía monetaria por parte de los países emergentes
La preparación para un mundo multipolar y más conflictivo
El temor a crisis financieras sistémicas
La transición hacia un nuevo equilibrio de poder global
En conclusión.
El regreso del oro por encima de los 5 mil dólares no es un simple movimiento del mercado: es una advertencia política al sistema internacional. El mundo se está cubriendo ante la fragilidad del dólar, la irresponsabilidad fiscal de las grandes potencias y la posibilidad de un ciclo prolongado de conflictos económicos y geopolíticos. Aunque puedan producirse correcciones de corto plazo, la tendencia estructural del oro sigue siendo alcista, porque lo que realmente está subiendo no es solo el precio del metal: es el nivel de desconfianza en el orden global vigente.

