EmprendeLab: el puente hacia la nueva economía dominicana

El Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) agradece al periódico digital Debate.do por la entrevista publicada a nuestro director general, Fabricio Gómez M., en la que se destaca el impacto del programa EmprendeLAB, ejecutado por la Subdirección de Gestión y Desarrollo Empresarial, en el impulso de jóvenes emprendedores e innovadores a nivel nacional.
Por tal razón, compartimos a continuación el contenido íntegro de esta importante entrevista.

Hay instituciones que se quedan ancladas al mandato con el que nacieron. Y hay otras que, sin renunciar a él, lo reescriben.

El Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (PROMIPYME) quiere estar en el segundo grupo. Su director general, Fabricio Gómez Mazara, lo plantea sin rodeos. El microcrédito no desaparece. Cambia de destino. Ya no se trata solo de sostener al colmado, al taller o a la microempresa de barrio.

Se trata de que el financiamiento público de mañana llegue a empresas más sofisticadas: agroindustria con tecnología, comercio digital, software, nearshoring e inteligencia artificial aplicada.

“No dejamos el microcrédito para hacer innovación —hacemos innovación para que el microcrédito de mañana financie empresas más sofisticadas.”

Esa frase es el eje de EmprendeLab. Y también el argumento con el que Gómez Mazara responde a la pregunta más incómoda de esta conversación: ¿por qué una institución históricamente asociada al crédito pequeño decide apostar por un programa de innovación? ¿No es un salto extraño?

“La innovación no puede caber en Santo Domingo.”

EmprendeLab ya tuvo su primera edición regional en Santiago, con nuevas ediciones en camino. La decisión no es cosmética.

Gómez Mazara insiste en que concentrar la innovación en la capital reproduce la misma desigualdad del sistema financiero tradicional.

jovenes durante actividad Emprendelab

La tesis del programa es simple y, al mismo tiempo, dura: la gente no fracasa por falta de talento, sino por falta de exposición, redes y confianza. Eso se siente con más fuerza fuera del Distrito Nacional.

Santiago no es un escenario simbólico. Fuera de la capital, concentra la mayor cantidad de zonas francas y una base productiva real —manufactura, servicios, comercio, agroindustria— que todavía no está plenamente conectada a innovación.

El argumento del director de PROMIPYME es que ahí no falta capacidad. Falta puente.

“La innovación ya no es opcional —y tampoco debería ser un privilegio de quien nació en la capital.”

El puesto 97 y lo que el ranking no alcanza a ver

República Dominicana ocupa la posición 97 de 139 economías en el Índice Global de Innovación 2025. El puesto se ha mantenido prácticamente estancado: también fue 97 en 2024.

El dato invita a la autocomplacencia o a la resignación. Gómez Mazara elige una tercera lectura.

Ese número, afirma, mide el pasado, no el presente que dice ver en universidades y territorios. Mientras el ranking se queda quieto, hay una generación de jóvenes dominicanos que ya usa tecnología de forma natural: no porque un programa se lo enseñó, sino porque así aprendió a resolver problemas.

“Mi trabajo, y el de PROMIPYME, no es inventar esa energía, es dejar de estar detrás de ella y ponernos a su altura.

El índice va a moverse cuando dejemos de tratar la innovación como un proyecto especial y empecemos a tratarla como la forma normal en que este país hace negocios.

emprendelab..25

Esa transición ya empezó, solo que todavía no aparece en las estadísticas oficiales.”

El matiz importa.

El país mejoró su puntuación —22.6 sobre 100— pero no su posición. Además, rinde mejor en insumos de innovación (puesto 84) que en resultados (puesto 102).

Hay más condiciones de entrada que evidencia de salida

Ahí coloca Gómez Mazara a PROMIPYME. No como fábrica de patentes, sino como institución capaz de acortar la distancia entre el talento disponible y las empresas que sobreviven.

foto del director en Emprendelab 2025

Un puente no es un lujo

Cuando se le pide que lo explique en términos simples, Gómez Mazara —economista de oficio— baja la innovación del pedestal.

Un puente no es un lujo. Es la infraestructura que permite que el comercio exista. La innovación, sostiene, funciona igual para la economía del conocimiento.

Tratarla como moda o como gasto discrecional es, en esa lógica, tan absurdo como discutir cada año si vale la pena mantener una carretera. Sin ella, el talento circula mal, el capital no aterriza y las mipymes se quedan en el mismo techo de productividad.

 

El país tiene estabilidad macroeconómica y un talento emprendedor real. Lo que todavía no logra es convertir eso en un mercado de inversión escalable. A diferencia de muchas economías del Caribe, República Dominicana ya reúne varias de las características estructurales que el capital global observa con interés. Le falta, sin embargo, la infraestructura institucional y financiera para que la innovación deje de ser anécdota y se vuelva categoría económica.

Ese “gap de oportunidad” es la parte más ambiciosa del discurso. Gómez Mazara sugiere que nadie en el sector público lo ha liderado de forma consistente. Y que PROMIPYME, por su mandato sobre el tejido empresarial más numeroso del país, está en posición de hacerlo.

 

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