Europa con aire cada vez más cargado de polvo del desierto
La concentración de polvo procedente del desierto es cada vez mayor en Europa, según una investigación del Instituto Paul Scherrer (Suiza), que señala a los países del sur de Europa como los más perjudicados y recuerda que la contaminación por partículas repercute tanto en la salud humana como en la eficiencia y rentabilidad de las plantas solares.
Entre las causas principales del aumento, el estudio apunta a la creciente desecación del Sahara en el norte de África, junto a los cambios en los patrones de circulación atmosférica que están llevando vientos cada vez más intensos desde esta región hacia Europa. De telón de fondo, el calentamiento global.
El aumento de la presencia de polvo desértico estaría socavando parcialmente los esfuerzos destinados a reducir las emisiones de partículas ccausadas por la actividad humana, han advertido los investigadores, que abogan por la creación de sistemas de alerta para que población e industria puedan protegerse.
España
Entre los países más perjudicados está España, según el estudio, que ha sido revisado por pares antes de su publicación en la revista Nature.
Durante el período que abarca el estudio (2012 a 2021), en toda España la concentración «de fondo» de polvo del desierto en el aire ha aumentado, con incrementos que varían entre 0,5 y 1 microgramo (μg) por metro cúbico.
El aumento es mayor durante las intrusiones de polvo desértico, principalmente en el norte de España (Gijón, Bilbao, etc.), con subidas medias de entre 1,5 y 2 μg por metro cúbico, han explicado a EFE Verde los investigadores, que han detallado que el polvo que llega a España procede del Sáhara y no del desierto arábigo.
Incrementos de entre el 10 y el 25 % en diez años
Para determinar con mayor precisión el nivel de contaminación por polvo desértico en las distintas regiones del continente, los responsables del estudio recopilaron, en colaboración con colegas de toda Europa, datos obtenidos durante diez añosen más de un centenar de estaciones de medición y los combinaron con inteligencia artificial para poder extrapolarlos a otras regiones.
El resultado: en el sur de Europa, la concentración media de polvo desértico es de 5,3 microgramos por metro cúbico de aire, más del doble que en Europa central y septentrional, donde la media es de 2,1 microgramos.
En conjunto, la cantidad de polvo aumentó aproximadamente 0,5 microgramos por metro cúbico durante el período analizado (2012-2021) en el Viejo Continente.
«Esto corresponde a un aumento de la contaminación por polvo de entre el 10 y el 25 %», según el director del proyecto, Kaspar Dällenbach, del Centro de Ciencias de la Energía y del Medio Ambiente del Instituto.
Y del 110 % desde la era preindustrial
Dado que la mayoría de las estaciones no reportan datos que se remonten lo suficiente en el tiempo para hacer comparaciones a más largo plazo, los investigadores también utilizaron en el estudio datos procedentes de núcleos de hielo extraídos en el glaciar Colle Gnifetti, en la frontera entre Suiza e Italia.
Las partículas de polvo atrapadas en el hielo de este glaciar alpino durante los últimos siglos revelan que la concentración de polvo desértico se ha incrementado un 110 % desde la era preindustrial (a lo largo de 150 años).
Aumenta la intensidad de las tormentas
El informe revela también que el número de tormentas que transportan polvo desértico desde el Sahara y el desierto de Arabia no ha aumentado, sino que lo que está ocurriendo es que se han vuelto más intensas y ahora transportan más polvo hacia Europa que antes.
El sur de Europa es la región más afectada, desde Grecia en el este, pasando por Italia, hasta España y Portugal. El estudio también detectó niveles elevados de polvo en el oeste de Francia.
“Esto se debe a que”, explica el coautor Imad El Haddad, también investigador del Centro de Ciencias de la Energía y del Medio Ambiente del PSI, “las masas de aire procedentes del Sahara suelen desplazarse hacia el Atlántico y luego giran de nuevo hacia el norte en dirección a Europa occidental.”

¿Está detrás el cambio climático?
Aunque no está definitivamente claro hasta qué punto el cambio climático contribuye a este fenómeno, «el conocimiento actual sugiere que el aumento del polvo desértico se ve favorecido, al menos en parte, por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero y el calentamiento global asociado», ha apuntado Dällenbach.
El calentamiento, ha añadido, provoca condiciones más secas en determinadas regiones y la expansión de las zonas desérticas.
La pista: el aluminio
Como indicador fiable del polvo desértico, los investigadores midieron la concentración de aluminio presente en las partículas suspendidas en el aire.
El aluminio es un elemento característico de las partículas de polvo transportadas desde los desiertos, mientras que las procedentes de obras urbanas contienen niveles muy elevados de calcio y las generadas por tráfico, hogares o industria contienen principalmente hollín o carbono procedente de la combustión de derivados del petróleo, han apuntado.
Efectos sobre la salud
Para analizar las consecuencias para la salud de las elevadas concentraciones de polvo desértico en Europa, los investigadores evaluaron el estado actual de los estudios epidemiológicos.
Entre sus conclusiones, los efectos a largo plazo, como la neumoconiosis, el asma y la bronquitis crónica, solo podrían demostrarse de forma concluyente mediante amplios estudios de larga duración.
Por contra, lo que sí está bien documentado es el aumento de la mortalidad durante los días con niveles elevados de polvo desértico en suspensión: esos días se registra un número significativamente mayor de muertes por infartos y problemas respiratorios.
Crear sistemas de alerta
Por otra parte, han abogado por establecer sistemas de alerta para altas concentraciones de polvo, similares a los que ya existen para la contaminación urbana por partículas, de modo que las personas especialmente sensibles o quienes padecen enfermedades pulmonares puedan tomar precauciones en los días con elevada presencia de polvo.
El sector energético también se beneficiaría de estas alertas, han apuntado, ya que el polvo desértico reduce la radiación que llega a los paneles solares y además se deposita sobre ellos, disminuyendo su producción eléctrica.
«Si los proveedores de energía pudieran anticipar estos episodios, podrían compensar la reducción aumentando la producción en otras centrales eléctricas y garantizando así la estabilidad de la red».
EFE Verde
