Evaluación Nacional de Ecosistemas de República Dominicana (NEA-RD): las preguntas a las que dará respuestas la esperada publicación

El proyecto que comenzó a finales de 2020 y se formalizó a principios de 2021 recoge elestado y las tendencias de los ecosistemas terrestres, costeros y marinos del país a partir de respuestas a preguntas que vinculan la política, la ciencia y la práctica a un objetivo común: fortalecer la toma de decisiones sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos en las políticas ambientales de República Dominicana.

¿Cómo se gestó la evaluación? La experiencia la comparten, en el Encuentro Verde de Listín Diario, el biólogo e investigador Sixto J. Incháustegui; el biólogo experto en biodiversidad y cambio climático Ramón Ovidio Sánchez; y el agrónomo Sésar Rodríguez, director ejecutivo del Consorcio Ambiental Dominicano (CAD), la entidad encargada de la coordinación y ejecución de la NEA-RD junto con el Ministerio de Medio Ambiente.

El documento final de 600 páginas que será presentado a las autoridades del país el próximo mes de junio no es un informe dirigido solo al sector ambiental, dice Rodríguez, sino a todos los sectores de la sociedad: al productivo, al empresarial, al educativo…

UN DOCUMENTO DE INTERÉS NACIONAL

Con tantos informes y estudios existentes en el país sobre biodiversidad, ¿qué hace especial a la NEA-RD? Parte de la respuesta está en la metodología implementada en su elaboración.

El proyecto forma parte de la Iniciativa Global de Evaluación Nacional de Ecosistemas que coordina el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación (UNEP-WCMC) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). República Dominicana, Tailandia, Malawi y Botsuana conforman el Grupo III de los países que implementan esta iniciativa.

La evaluación sigue el modelo global que promueve la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), que cuenta con una representación de 126 Estados miembros. El IPBES elabora el Informe de Evaluación Mundial sobre la Biodiversidad y los Servicios de los Ecosistemas, la publicación más importante sobre el estado de la naturaleza.

“El IPBES tiene un enfoque orientado a servicios ecosistémicos y políticas con participación comunitaria y de género. Dentro de esa plataforma se promueve, junto con el Pnuma, la evaluación nacional de los ecosistemas, con una metodología y formatos sugeridos”, explica Incháustegui.

Los países que deseen y obtienen financiamiento pueden participar en este proceso siguiendo usa metodología sugerida.

“El IPBES necesita saber cómo están los ecosistemas en todo el mundo -agrega Rodríguez-. Los países hacen informes pero, de esos informes, ¿cuánto es verdad y qué metodología utilizan? ¿Cómo se obtiene un informe global del planeta si un país lo hizo de esta manera y aquel lo hizo de aquella? Esto puede provocar erosión en la información y por eso se crea esta metodología científica, para uniformizar los informes y obtener comparaciones”.

PREGUNTAS CLAVE

El primer paso de la evaluación fue un levantamiento a nivel nacional (se realizaron talleres donde participaron los sectores y las comunidades) sobre los problemas ambientales y el conocimiento de la situación de los ecosistemas.

En un taller consensuado con diferentes actores nacionales surgieron las preguntas clave que han guiado el proceso local y que el maestro Ramón Ovidio comparte con los lectores de Listín Diario:

¿De qué manera la NEA-RD apoya a los procesos de toma de decisión? “El informe tiene que tratar de responder a eso”, expresa Ovidio.

¿Cuál es la condición actual y la tendencia de la biodiversidad y los ecosistemas en la República Dominicana basada en el conocimiento que existe hoy día basada en la literatura existente? ¿Qué calidad de literatura existe, de dónde viene, qué falta, cuáles son las debilidades?

“Todo eso se analiza. No se hizo levantamiento de información, se trabaja en base a la literatura existente. No es un proyecto de investigación. Es un levantamiento”, explica el biólogo y catedrático universitario.

Sésar Rodríguez, Ramón Ovidio Sánchez y Sixto J. Incháustegui.

Sésar Rodríguez, Ramón Ovidio Sánchez y Sixto J. Incháustegui.LEONEL MATOS/LD

 

Y continúa: ¿Cuál es el valor económico, social y ambiental de la biodiversidad y los ecosistemas en República Dominicana? ¿En qué medida se reconoce y se integra el conocimiento local tradicional en lo que es la toma de decisiones respecto a la conservación, el uso sostenible de la biodiversidad y los ecosistemas?

¿Qué cambios han ocurrido y cuáles son los agentes directos o indirectos que han llevado a esos cambios de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos? ¿Cómo se relacionan estos cambios con el bienestar humano en el país?

¿Cuáles son los costos asociados a las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático y quién o quiénes pagan estos costos?

¿Cuáles son y dónde se localizan los beneficios de los servicios ecosistémicos y la biodiversidad en la República Dominicana? ¿De qué manera ser consideran los intereses y necesidades de los beneficiarios en los procesos de toma de decisión?

“Beneficiarios, el pueblo, la sociedad en general”, especifica Ovidio.

¿Cómo podrían cambiar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos en República Dominicana bajo escenarios futuros? ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos? ¿Qué medidas serían necesarias para garantizar la conservación y el uso sostenible de los servicios ecosistémicos en República Dominicana?

Hacer ese levantamiento les tomó casi un año porque abarcó prácticamente toda la geografía nacional “y porque esta evaluación tiene un fuerte componente de la participación social y del conocimiento local tradicional”, sostiene Sésar Rodríguez.

“Además del apoyo, la Unesco destina dos especialistas y fondos para desarrollar esta parte. Nos enseñaron técnicas de levantamiento de información porque teníamos un problemita. Aquí se ha dicho que es muy académico y que todo tiene que estar referenciado por publicaciones, pero el conocimiento local, ¿cómo hacemos eso?

Para los especialistas, el conocimiento local tradicional es tan importante que se incluyó en el informe no como un capítulo en sí sino de manera transversal, es decir, fue tocado en cada uno de los seis capítulos del documento.

“Lo grandioso de esta decisión es que nuestros especialistas, científicos y académicos regularmente no tenían experiencia ni tocaban el tema; como tenían que hacerlo, participaron en los talleres y obtuvieron otra mirada de cómo abordar la investigación y de reconocer el conocimiento local”.

Dado que las preguntas abordan prácticamente todas las inquietudes, lo siguiente fue convocar a las personas interesadas en participar en la evaluación como contribuyentes voluntarios.

Rodríguez explica que se hizo una especie de banco de expertos para trabajar los temas, se formaron grupos con coordinadores en función de cada capítulo y unas 30 personas generaron las respuestas a las preguntas.

“Todas estas aseveraciones están basadas en la ciencia, en la referencia; hay una neutralidad en el sentido de que no es una representación institucional, sino que los especialistas participaron de manera personal para evitar cualquier sesgo desde el compromiso institucional”, señala Rodríguez.

PLATAFORMAEl proyecto NEA-RD tiene dos resultados: la evaluación y la creación de la Plataforma Dominicana de Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (PDBES). Esta se promueve como “un espacio que facilitará el intercambio de información y de lecciones aprendidas para la toma de decisiones en la gestión de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas, donde interactúan de forma horizontal actores de diversos sectores”.

Actualmente cuenta con unos 90 miembros, entre ellos los técnicos y especialistas voluntarios que participaron en la evaluación. La representación legal de la plataforma está a cargo del Comité Nacional de Biodiversidad (Conabi). La coordinación la mantiene actualmente el CAD, dice Rodríguez, pero se espera que la gobernanza sea asumida por un centro académico. 

Forman parte de PDBES organizaciones sin fines de lucro, academias, entidades del Gobierno, el sector empresarial, la sociedad civil y comunidades locales. Los interesados pueden acceder e inscribirse vía la página del CAD, donde está anclado el sitio web de la plataforma.

Sixto sostiene que sobre la base de la pregunta hubo una información y sobre esa información nacieron las recomendaciones clave.

“Estos hallazgos clave están bien referenciados. Todo se trabajó en base a literatura y si hay algunas cosas que pueden ser controversiales o no agradables para el Gobierno, no se las inventó Sésar, ni Ramón, están basadas en una documentación publicada”.

De acuerdo con Ovidio, algunas de esas preguntas no se contestan en un solo capítulo, sino en varios.

“Dependiendo de la finalidad de ese capítulo, se abordan a su manera. Lo que se quiere es tener un documento basado en la mejor información disponible que ayude a los tomadores de decisiones a tomar decisiones basadas en el conocimiento”.

Los hallazgos, comenta Ovidio, están vinculados al estado de conservación de la biodiversidad y los ecosistemas. Así, en el primer capítulo de la evaluación se aborda la contextualización que sirve de base a los demás capítulos; el capítulo dos trata sobre el estado de conservación de la biodiversidad en República Dominicana; el tres sobre la valoración económica de esta biodiversidad y de los ecosistemas y el cuatro aborda los cambios en los ecosistemas, con las causas directas e indirectas que los han provocado. En los últimos capítulos se exploran las oportunidades que tiene el país para mejorar la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad.

“Ahí entran los escenarios futuros, dónde estamos hoy y a dónde vamos. Hay varios escenarios”, asegura Ovidio.

Los usuarios podrán acceder al contenido del informe a partir de su presentación, el próximo 23 de junio.

Revisión de literatura. Una de las limitaciones que encontraron los especialistas fue la dispersión de la información y de la documentación sobre biodiversidad, una literatura que saben que existen pero que se encuentra aislada. También encontraron inconsistencia en las referencias estadísticas.

Ramón Ovidio: “Un problema que salió a relucir es que, a pesar de tenerse a mano la información de biodiversidad y de los ecosistemas, esta información no se considera para la toma de decisiones respecto a lo que vamos a hacer”.

SIXTO J. INCHAUSTEGUI SOBRE LA RESPONSABILIDAD AMBIENTAL“Hay que enfatizar que así como ha habido amplia participación en la evaluación, en el tema de medio ambiente la responsabilidad es de todos. No solamente del Gobierno y del Ministerio de Medio Ambiente. Nosotros hablamos de sostenibilidad y uno conoce gente que dice que quiere ser sostenible ‘pero no quiero reparar la nevera porque ya está muy fea y es mejor botarla y comprar una nueva’. O sea, que no va en la línea de la sostenibilidad. Todo el mundo tiene su parte de responsabilidad. La otra cara de los derechos son los deberes.
“Otra cosa a tomar en cuenta es considerar las potenciales sinergias entre los diferentes acuerdos multilaterales medioambientales,

porque incluso solamente dentro de un solo tema, que es biodiversidad, estamos hoy hablando del NEA y todo lo que esto implica, pero estamos también en un momento histórico en el que se ha actualizado el marco global para la biodiversidad Kunming-Montreal y eso conlleva y ha conllevado a República Dominicana, como país parte, a la actualización de su Estrategia Nacional de Biodiversidad, que implica la adaptación y actualización de las metas acorde con las metas globales y acorde con los indicadores globales”.

LD

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