Félix Sánchez enciende el pebetero de Santo Domingo 2026

La ceremonia inaugural de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 alcanzó uno de sus momentos más emotivos cuando el doble campeón olímpico Félix Sánchez recibió la antorcha y tuvo el honor de encender el pebetero, marcando oficialmente el inicio de la mayor fiesta deportiva de la región.

Considerado el más grande atleta en la historia de la República Dominicana, Sánchez recorrió la pista del Estadio Olímpico entre aplausos y ovaciones de miles de espectadores. La emoción fue evidente en su rostro mientras levantaba la antorcha, en un homenaje a una carrera que cambió para siempre el deporte dominicano.

El encendido del pebetero por parte del doble campeón olímpico simbolizó el reconocimiento a su legado y a las generaciones de atletas que han llevado la bandera dominicana a lo más alto. Su participación cerró una ceremonia cargada de simbolismo, cultura y orgullo nacional.

Félix Sánchez se ganó el mote de “Superman” durante la cadena de 43 exitosas pruebas en los 400 metros con vallas cuyo último eslabón lo constituyó la memorable conquista de la primera medalla de oro por un dominicano en Juegos Olímpicos, una que apropiadamente se produjo en Atenas, la cuna de la cuadrienal cita deportiva.

El recorrido comenzó en la entrada oeste del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, donde Carla Read García Muñoz, tomó la llama frente al memorial que honra a su abuelo, Ulises García Saleta “Wiche”, considerado como el padre del olimpismo dominicano, el arquitecto de la creación del parque deportivo y gestor de la sede de los XII Juegos Centroamericanos de 1974.

García Muñoz la pasó a Aida García Repley, nieta del inmortal Enrique Repley Marín, figura emblemática del fomento deportivo desde la década de 1960.

García Repley la pasó a hijos de Roque Napoléon Muñoz, primer dominicano en ser miembro del COI. Su nieta María Laura García Muñoz la llevó hasta José Joaquín Puello Herrera, expresidente del COD y gestor del montaje de los Juegos Panamericanos de 2003.

A la entrada al estadio, Puello la pasó a la exvoleibolista Milagros Cabral, quien luego de un pequeño recorrido la entregó al exaltero Amaury Cordero (único medallista de oro en los XII Juegos).

Cordero la cedió al exbaloncestista José “Boyón” Domínguez y este a la expesista Yudelquis Contreras, quien la encaminó al expelotero Juan “Piñao” Ortiz. Luego la tomó la exbaloncestista Teresa Durán, quien la pasó al propulsor Isaac Ogando, este a al exboxeador Félix Díaz y este al exvelocista paralímpica Robert de los Santos, quien la cedió a Sánchez.

 

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