Israel legaliza 104 asentamientos en Cisjordania y refuerza plan para impedir Estado palestino

El Gobierno de Israel ha autorizado la instalación de 104 nuevos asentamientos de colonos en Cisjordania ocupada para consolidar su control territorial e impedir la creación de un Estado palestino, una medida que viola el derecho internacional y que es puesta en práctica en un proceso de desplazamiento, robo de tierras, violencia y limpieza étnica contra la población residente.

El ministro de Finanzas, el extremista de derecha Bezalel Smotrich, definió la expansión como «el cumplimiento de las promesas electorales», confirmando la política de expansión y ocupación como eje central del actual Gabinete, referente del sionismo revisionista.

 

 

 

 

Las autoridades palestinas señalaron que el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, confirmó que la iniciativa tiene como fin impedir la creación de un Estado palestino e impulsar la llegada masiva de colonos mediante exenciones fiscales por más de 42 millones de dólares (130 millones de séqueles).

Según datos de la organización israelí Peace Now, actualmente existen 141 asentamientos y 360 puestos avanzados de asentamientos en Cisjordania, además de 15 asentamientos en Jerusalén Este, con una población de 750.000 colonos israelíes. Todo, en tierra de la que fueron expulsados palestinos tras vivir allí por generaciones.

En septiembre de 2025, durante el acto de firma de un acuerdo para avanzar en un plan de expansión de asentamientos en Cisjordania,celebrado en Maale Adumim, el mayor asentamiento israelí al este de Jerusalén, el primer ministro Benjamin Netanyahu recalcó que «no habrá Estado palestino».

«Cumpliremos nuestra promesa: no habrá Estado palestino, este lugar nos pertenece»,dijo el gobernante y adelantó que la previsión consistía en duplicar la población de ese asentamiento, hasta llegar a 70.000 personas en los próximos cinco años.

La construcción masiva de asentamientos busca impedir cualquier solución de dos Estados. Israel refuerza así su presencia en áreas que la comunidad internacional reconoce como territorio palestino ocupado y da luz verde a proyectos como el E1, una colonia cuyo plan fue reactivado con aprobación de la Administración Trump.

En agosto de 2025, al anunciar la decisión de validar ese proyecto, con la construcción de más de 3.400 viviendas al este de Jerusalén, en la Cisjordania ocupada, el extremista de derecha Smotrich dejó claro el objetivo del gabinete sionista, que en el último año ha mantenido presión y agresiones militares en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria e Irán.

 

 

 

 

«Con E1, por fin hacemos realidad lo que se prometió hace años. Es un momento fundacional para los asentamientos, para la seguridad y para todo el Estado de Israel. El Estado palestino ha sido borrado de la agenda, no con eslóganes, sino con hechos. Cada asentamiento, cada barrio, cada unidad de vivienda es un clavo más en el ataúd de esta peligrosa idea», dijo.

La expansión había sido frenada en 2012 y 2020 debido a reticencias de Washington y Gobiernos de Europa. Con la Administración Trump, la tendencia cambió. Según diversos reportes, la inversión total para la implementación del desarrollo urbanístico superaría los 1.000 millones de dólares e incluiría nuevas carreteras y la mejora de infraestructuras principales.

El E1, rechazo por miembros de la comunidad internacional, la ONU e, incluso, organizaciones israelíes de derechos humanos, se extenderá entre Jerusalén y la colonia de Ma’ale Adumim, diviviendo Cisjordania en dos, de norte a sur, y terminando la continuidad territorial entre Jerusalén Este y el resto de Cisjordania. En resumen, hace más inviable la consecusión de un Estado palestino independiente al fragmentar aún más su territorio.

 

 

 

 

 

 

La Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en 2016, declara que los asentamientos «carecen de validez jurídica» y constituyen una violación flagrante del derecho internacional. La norma recuerda que toda edificación en los territorios ocupados desde 1967 es ilegal.

Esta semana, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha alertado de que los ataques de los colonos israelíes y la expansión de los asentamientos en la Cisjordania ocupada están alcanzando un nivel sin precedentes.

«Dos años después del dictamen de la Corte Internacional de Justicia que declaraba ilegal la ocupación israelí de Cisjordania, la violencia de los colonos y la anexión de territorios no hacen sino empeorar», denunció el miércoles la Oficina.

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), «los colonos judíos y las fuerzas de seguridad israelíes, actuando a menudo de común acuerdo, han atacado a comunidades locales, agredido a familias, destruido y confiscado bienes e incendiado mezquitas».

La portavoz Ravina Shamdasani denunció que «las restricciones de circulación son ahora más estrictas, impidiendo a los palestinos acceder a los servicios esenciales», y se declaró «alarmada» por el anuncio del Gobierno israelí de aumentar aún más el número de asentamientos.

También se declaró «alarmada» por los discursos de algunos dirigentes israelíes, especialmente los que desean repetir las devastaciones ya perpetradas en la Franja de Gaza, donde desde octubre de 2023 los muertos son unos 73.000 y los heridos los 172.000, la devastación de viviendas y demás infraestructura supera un 90% y los gazatíes sobreviven a duras penas, acorralados en una franja cada vez más reducida, en campos de tiendas que siguen siendo objetivo de ataques israelíes.

 

 

 

 

La Oficina de Derechos Humanos pidió a la comunidad internacional intervenir para detener la ocupación, pero nada parece poder detener a Israel, que en los últimos meses continuó el asedio, el bloqueo y la ocupación de tierra en Gaza, mientras bombardeaba y demolía en el sur del Líbano y en Cisjordania escalaban los ataques perpetrados por colonos israelíes, la creación de asentamientos y puestos de avanzada y la expulsión de familias palestinas.

La comunidad internacional, incluidos gobiernos europeos y organismos de derechos humanos, condena estas políticas. Sin embargo, ninguna sanción concreta ha detenido el avance de la ocupación.

La expansión de asentamientos no solo cercena el territorio palestino, sino que fragmenta su geografía y dificulta cualquier posibilidad de autodeterminación. Cada nueva unidad habitacional israelí consolida un sistema de apartheid, desplazamiento y ocupación que la sociedad civil global rechaza.
TELESUR

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