La ciudad a ciegas: aceras obstruidas y señales de tránsito invisibles (2/2)

Por Luis Holguín-Veras

En una ciudad que aspira a ser moderna, segura e inclusiva, la señalización vial no es un elemento decorativo ni accesorio. Es una herramienta esencial para garantizar el orden, la seguridad y la previsibilidad en la circulación, tanto de vehículos como de peatones. Por ello, cualquier acción u omisión que afecte la visibilidad, comprensión o eficacia de las señales de tránsito constituye una amenaza directa a la seguridad vial y un incumplimiento grave de las obligaciones del Estado y de los gobiernos locales.

En el Distrito Nacional, sin embargo, se ha normalizado una práctica particularmente alarmante: la colocación de vallas y elementos publicitarios de gran formato en lugares que obstaculizan total o parcialmente señales de tránsito, anulando su función preventiva y reguladora. Este fenómeno no es aislado ni teórico. Tiene manifestaciones concretas, visibles y persistentes, que demandan una respuesta inmediata y coordinada de las autoridades competentes.

Uno de los casos más evidentes y preocupantes se presenta en la intersección de la avenida Rómulo Betancourt con la avenida Winston Churchill, cuando se circula en sentido oeste-este. En este punto estratégico de la ciudad, una señal que prohíbe el giro en U ha sido prácticamente neutralizada por la instalación de una valla publicitaria de dimensiones desproporcionadas, más de veinte veces mayor que la señal reglamentaria, colocada justo delante de ella, impidiendo su visibilidad o reduciéndola a un punto irrelevante en el campo visual de los conductores que transitan en esa vía.

En este caso, la publicidad comercial anula la señalización pública de tránsito.

La señal de tránsito, ubicada en la isleta de la vía, solo resulta perceptible cuando el conductor ya se encuentra prácticamente encima de ella, sin margen real para reaccionar, corregir la maniobra o adoptar una conducta distinta. En términos prácticos, la prohibición existe en el papel, pero no en la realidad efectiva de la circulación.

Este hecho genera una situación profundamente injusta y contraria a los principios más elementales del derecho administrativo y de la seguridad vial. La norma exige que las señales sean claras, visibles, oportunas y comprensibles, precisamente para prevenir infracciones y accidentes. Una señal oculta, minimizada o eclipsada por una valla publicitaria no cumple ninguna de esas funciones.

Más grave aún es que esta situación no solo es sufrida por los usuarios de la vía, sino que ocurre a plena vista de las autoridades responsables de hacer cumplir la ley, quienes, en vez de corregir esa situación indebida, lo que hace es que se aprovechan de ella en una actuación policial cuestionable y abusiva.

De manera reiterada, a toda hora del día, se observa la presencia de dos o más agentes de la DIGESETT apostados bajo los árboles de la acera norte de la avenida Rómulo Betancourt, a la espera del próximo conductor que realice el giro en U prohibido. No se trata de una falta sorpresiva o producto de la imprudencia deliberada, sino de una infracción inducida por la deficiente visibilidad de la señal.

El mensaje implícito que se transmite es profundamente perturbador: se tolera, o se ignora, la causa estructural del problema (la valla publicitaria que bloquea la señal), pero se sanciona al ciudadano que, de buena fe, no tuvo información visual suficiente para cumplir la norma.

Esta forma de actuación resulta indebida e injusta, y vulnera principios básicos como la buena fe, la razonabilidad y la finalidad preventiva de la potestad sancionadora del Estado. La función de la DIGESETT no es sorprender ni recaudar, sino ordenar, prevenir y proteger la vida y la integridad de las personas.

El marco jurídico dominicano no deja espacio a dudas sobre las responsabilidades en este tipo de situaciones:

El Ayuntamiento del Distrito Nacional tiene la competencia directa sobre el ordenamiento del espacio público y la autorización de publicidad exterior en su territorio. No puede permitir instalaciones que interfieran con la señalización vial ni con la seguridad ciudadana.

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