La contracara del superávit que Milei celebra en Argentina

SPUTNIK. Si bien el Gobierno argentino celebró un superávit de más de 300 millones de dólares en marzo, el dato puede no ser tan esperanzador. En diálogo con Sputnik, la economista Micaela Fernández Erlauer advirtió sobre la falta de sostenibilidad del resultado en tanto la actividad económica y la recaudación no dejan de caer.
El presidente argentino, Javier Milei, utilizó una cadena nacional para celebrar que, en marzo de 2024, el Sector Público Nacional (SPN) tuvo un superávit financiero de 276.638 millones de pesos (más de 376 millones de dólares), completando así tres meses consecutivos de excedente financiero, algo que en el país sudamericano no sucedía desde 2008.
En su discurso, el mandatario enfatizó que «el superávit fiscal es la piedra angular desde la cual construiremos la nueva era de prosperidad de la Argentina» y consideró que debe ser considerado «un hito que debe enorgullecernos a todos como país, en particular, dada la estrepitosa herencia de la que tuvimos que hacernos cargo».

De todos modos, algunos especialistas ponen en duda la sostenibilidad del logro presentado por el presidente argentino. A través de su cuenta de X, la economista argentina Micaela Fernández Erlauer advirtió que el superávit festejado por Milei corresponde al Sector Público Nacional y que, si se tiene en cuenta solo la Administración Pública Nacional (APN), «en marzo el resultado fue deficitario«.

Consultada por Sputnik, Fernández Erlauer explicó que la diferencia principal entre el SPN y la APN es que el primero incluye al segundo, ya que además de la Administración Pública contiene a las empresas públicas, fondos fiduciarios y entes públicos como, por ejemplo, el PAMI, servicio estatal de salud para jubilados y pensionistas.
Para la experta, investigadora del centro de estudios Fundar, hacer esa distinción entre SPN y APN es clave porque en este último rubro es donde se concentra el grueso de los gastos del Estado, como las jubilaciones, las obras públicas o las transferencias.
La cuestión, advirtió la economista, está en los gastos devengados, es decir, gastos que ya aparecen registrados pero su pago aún no se concretó. «La diferencia entre el SPN y la APN es la deuda flotante, es decir, esa diferencia entre lo que se devengó y lo que se pagó«, detalló, señalando que la capacidad de hacer frente a esos pagos dependerá de la recaudación futura del Estado.

«El problema es que la recaudación está cayendo y está cayendo porque la estrategia principal del Gobierno es reducir la actividad económica para bajar la inflación», señaló la experta.

Fernández Erlauer apuntó que, si bien el aumento del tipo de cambio disparó la recaudación por el impuesto PAIS (a las operaciones en moneda extranjera) y por derechos de exportación, «la contracara es que la recaudación por otros impuestos como el Impuesto a las Ganancias, la seguridad social o el IVA es menor porque los ingresos de las personas están cayendo y el consumo se está contrayendo«.
En efecto, datos oficiales recogidos por el diario argentino Ámbito indicaron que en marzo de 2024 la recaudación fiscal cayó un 16% en términos reales con respecto al mismo mes del año anterior. Efectivamente, la caída afecta especialmente al IVA y al Impuesto a las Ganancias, que cayeron 15% y 40% respectivamente.
La especialista admitió que «equilibrar las cuentas públicas era necesario» para Argentina pero alertó que, en ese camino, el Gobierno escogió recortar gastos «que impactan en la actividad económica».
«La pregunta que hay que hacerse es si las jubilaciones, la obra pública o la caída en las transferencias, que significan empleo en las provincias, tiene canales de transmisión en la actividad económica y tiene un efecto muy directo en cuánto vas a tener de recaudación«, ilustró.
Así las cosas, Fernández Erlauer remarcó las dudas sobre si hay «un camino sostenido» para mantener ese superávit en un contexto de baja en la recaudación y mientras el presidente ratifica que no cambiará su rumbo económico.
«Milei ratificó que no va a aumentar el gasto pero tampoco queda muy claro cómo va a lograr que aumente la recaudación en un escenario de contracción económica como el que estamos teniendo», sintetizó la economista.

La apuesta por el sector privado

Fernández Erlauer también relativizó la expectativa que el Gobierno de Milei pone a la llegada de grandes inversiones privadas. En su discurso, Milei apeló a «la minería, el petróleo, el gas y el campo» como sectores de la economía privada que sustentarían el crecimiento económico a futuro del país. Sin embargo, la experta consideró que se trataría, en todo caso, de «inversiones de largo plazo, que no están mirando estos últimos tres meses, sino todo el historial y el futuro».
La especialista consideró, además, que debería haber una «sinergia» entre estos proyectos privados y el sector público para «lograr que las inversiones sean productivas y generen riqueza, pero también que se tenga en cuenta qué tipo de empleo crean y qué tan sostenible es su actividad».
«Hay una clara intención del Gobierno de convocar a los empresarios pero también tiene que haber un rumbo consistente y sostenible. No creo que el sector privado esté dispuesto a invertir en absolutamente todo por su cuenta y va a considerar qué facilidades se le dan en términos impositivos y en cuánto se apoya en la inversión pública para poder llevar adelante esas inversiones», puntualizó.
Fernández Erlauer dijo incluso que, a pesar de que Milei asegure que se están «sobrecumpliendo» las metas del FMI, el organismo multilateral tendrá en cuenta esa «deuda flotante» del sector público a la hora de evaluar al país. De esta forma, dijo la economista, «no está tan claro que se estén cumpliendo todas las metas que impone el acuerdo».

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