La Supervisión en las Obras de Construcción: Una Mirada a la Realidad Actual

Por Arq. Domingo Javier Cruz

En la industria de la construcción, uno de los pilares fundamentales para lograr obras seguras, duraderas y funcionales es una buena supervisión. Sin embargo, en los últimos años, se ha vuelto cada vez más común encontrar proyectos que optan por contratar supervisores sin experiencia, con el único fin de reducir costos operativos, especialmente en lo que respecta al pago de sueldos.

Esta situación, aunque entendible desde un punto de vista económico, tiene consecuencias importantes para el desarrollo de las obras. La supervisión no es un simple acompañamiento en la ejecución; es un rol clave que implica conocimiento técnico, capacidad de toma de decisiones y criterio profesional para identificar y resolver problemas que pueden surgir en cualquier etapa del proyecto.

¿Qué está pasando en las obras?

Muchos proyectos están colocando la responsabilidad de supervisión en manos de profesionales recién graduados o con muy poca experiencia en campo. Aunque estos jóvenes tienen entusiasmo y potencial, la realidad es que necesitan acompañamiento, orientación y tiempo para adquirir las habilidades necesarias para tomar decisiones críticas.

Cuando se le deja a cargo sin el soporte adecuado, se presentan varios riesgos que voy a destacar a continuación:

1.     Fallas en la planificación y control de actividades. La falta de experiencia puede llevar a una mala coordinación de las tareas, lo que retrasa el cronograma y genera ineficiencias.

2.     Errores en la calidad constructiva.La supervisión técnica es la barrera principal para evitar errores constructivos. Si no hay conocimiento previo, muchas fallas no se detectan a tiempo.

3.     Aumento de los costos a largo plazo. Lo que se ahorra en salarios puede terminar generando más gastos por correcciones, desperdicio de materiales o incluso por reclamos posteriores del cliente.

El valor de la experiencia

La supervisión con experiencia aporta un valor que va más allá de lo que se ve a simple vista. Estos profesionales pueden anticiparse a problemas, tomar decisiones acertadas bajo presión y mantener un equilibrio entre lo técnico, lo operativo y lo humano en la obra.

Ahora que está en boga el concepto de ingenieros o arquitectos junior y senior, debemos pensar en proponer una supervisión combinada de junior con senior. No es excluir a los supervisores junior, sino integrarlos de forma adecuada, con el acompañamiento de profesionales más experimentados. De esta manera, se forma el relevo generacional que necesita el sector construcción, sin sacrificar la calidad ni el ritmo de trabajo en las obras.

Un llamado a la reflexión

Es momento de meditar sobre cómo se está gestionando el talento en nuestras obras. Apostar por la calidad no debe verse como un gasto, sino como una inversión. La buena supervisión garantiza seguridad, cumplimiento de plazos y un producto final que cumple con las expectativas del cliente y los estándares técnicos.

Para mí, la clave está en lograr un equilibrio: formar a los nuevos profesionales, pero sin dejar de reconocer el valor de quienes ya tienen el camino recorrido. Solo así podemos avanzar hacia una construcción más eficiente, segura y responsable.

¿Quién está supervisando nuestras obras? Una reflexión necesaria en el sector construcción

En muchas obras de construcción estamos viendo una situación que merece nuestra atención: Se está contratando supervisores recién graduados o sin experiencia práctica, con el objetivo de reducir costos en los proyectos. Aunque esta decisión puede parecer estratégica a corto plazo, ¿qué consecuencias reales tiene?

➡️ La supervisión no es un puesto cualquiera. Supervisar implica tomar decisiones técnicas, prever errores, coordinar equipos y asegurar calidad. Cuando estas funciones están a cargo de personas que aún no han tenido suficiente experiencia en obra, los riesgos aumentan: atrasos, errores constructivos, mala coordinación y mayores costos a largo plazo.

➡️ No se trata de excluir a los jóvenes.Todo lo contrario: es vital darles oportunidad. Pero también es esencial acompañarlos con profesionales más experimentados que puedan guiarlos, enseñarles y ayudarlos a crecer sin poner en riesgo el desarrollo de la obra.

➡️ La experiencia no se improvisa. Una obra necesita equilibrio: energía joven, sí, pero también criterio, madurez profesional y toma de decisiones basada en la práctica.

⚠️ Reducir costos no debe significar reducir calidad. La buena supervisión no es un lujo, es una inversión. Y los resultados de una obra bien dirigida se reflejan en la seguridad, los plazos y la satisfacción del cliente.

👷♂️ Esta es una invitación a reflexionar como sector. Formar equipos equilibrados, con mentoría y planificación, nos lleva a mejores resultados y a un desarrollo más sostenible en la construcción.

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