La vida desnuda del contrato racial

Por _Alí Ramón Rojas Olaya_

Hay tres libros que nos alertan del currículo oculto que subyace en el currículo por competencias tan de moda en nuestras universidades tradicionales y en las creadas en revolución. Uno es Homo sacer: el poder soberano y la nuda vida (1995), el segundo es El contrato racial (1997) y el tercero, Estado de excepción (2005). El segundo es de Charles Wade Mills (1951 – 2021) y los otros dos de Giorgio Agamben (1942).

NUDA VIDA (VIDA DESNUDA)

En 1995, el filósofo italiano Giorgio Agamben, publicó el libro Homo sacer: il potere sovrano e la nuda vita (Torino: Bollati Boringhieri) en el que pregunta al modelo civilizatorio occidental ¿cómo hemos llegado al punto en que nos encontramos? Esta cuestión supone un enjuiciamiento político y un diagnóstico desolado e implica otra de cuya respuesta acertada depende la supervivencia y para la cual cada vez hay menos tiempo: ¿Qué podemos hacer, qué dirección tomar?

El significado del término «sacer» en la religión de la antigua Roma no es del todo coherente con el significado que adquirió tras la cristianización, y que fue adoptado en inglés como «sagrado». En la religión romana primitiva, «sacer» denotaba cualquier cosa «apartada» de la sociedad común y abarcaba tanto el sentido de «santificado» como el de «maldito». Por lo tanto, el homo sacer también podía significar simplemente una persona excluida de la sociedad y privada de todos los derechos y funciones.

La nuda vita (vida desnuda) es un concepto central en la filosofía política de Giorgio Agamben, que representa una crítica profunda a los fundamentos de la soberanía y la biopolítica moderna. Agamben distingue entre Zoē y Bíos. La primera es la vida biológica desnuda, común a todos los seres vivos (comer, respirar, existir). La segunda es la vida políticamente cualificada, inserta en una comunidad con derechos y deberes. La “nuda vida” es la Zoē expuesta al poder soberano: vida reducida a mera supervivencia, despojada de valor político, jurídico y social. Para Occidente, ¿Quiénes son Zoē? Un africano, indígena, zambo, refugiado, bolivariano, palestino, musulmán, latinoamericano, caribeño, vietnamita, ruso, chino. El Zoē es un paciente en coma, una vida sin valor. La vida de un Zoē es reducida a su dimensión biológica, administrada técnicamente sin autonomía política.

LOS ZOĒ Y BÍOS DESPUÉS DE BRETTON WOODS

En la Conferencia de Bretton Woods, celebrada en 1944, se acordó establecer un nuevo orden económico internacional para después de la segunda guerra euroasiática, conocida mediáticamente como Segunda Guerra Mundial. El principal resultado fue el establecimiento del dólar como moneda de referencia y la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), hoy conocido como el Banco Mundial.

En 1948, pasaron dos acontecimientos importantes. Occidente crea el Estado Sionista de Israel en la mitad del territorio de Palestina. La estadounidense Eleanor Roosevelt muestra la Declaración Universal de los Derechos Humanos (para los Bíos, no para los Zoē) adoptada por las Naciones Unidas en París el 10 de diciembre de 1948.

Mientras esto ocurría, Estados Unidos iniciaba la Guerra Fría, ocupaba Corea del Sur, firmaba la Ley de Cooperación Económica, conocida como el Plan Marshall, enviaba una guardia consular de la Marina a Jerusalén para proteger al cónsul general de los Estados Unidos, enviaba marines a Nankín para proteger su embajada y a Shanghái para ayudar en la protección y evacuación de los estadounidenses ante el triunfo de la Revolución Comunista China y participa en el magnicidio a Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá, con George Marshall como testigo.

Al año siguiente, Estados Unidos crea la OTAN (Organización Terrorista del Atlántico Norte) para proporcionar seguridad contra la Unión Soviética, país que derrotó al fascismo en Berlín. Estados Unidos invita a la Alemania Federal, la derrotada, a ser parte de la OTAN.

EL CONTRATO RACIAL (1997)

En 1997, el filósofo jamaiquino Charles Wade Mills escribió el libro The Racial Contract (Nueva York: Cornell University Press) en el que critica la teoría clásica del contrato social occidental, sin ambigüedades, al servicio de un uso radical extraordinario. Este profesor universitario, que se define como un «ciudadano de un pequeño país del Tercer Mundo, Jamaica, que debía su existencia a fuerzas internacionales opresivas», despliega un recorrido con una mirada arrolladora sobre el expansionismo y el racismo europeos de los últimos quinientos años.

Mills demuestra cómo este peculiar y no reconocido «contrato» ha dado forma a un sistema de dominación europea global: cómo da lugar a la existencia de «blancos» (Bíos, según Agamben) y «no blancos» (Zoē), personas de pleno derecho (Bíos) y subpersonas (Zoē), cómo influye en la teoría moral y la psicología moral de los blancos; y cómo este sistema se impone a los no blancos mediante el condicionamiento ideológico y la violencia.

The Racial Contract sostiene que la sociedad en la que vivimos es un estado continuado de supremacía blanca. Levantando un espejo ante la filosofía dominante, este libro explica el esquema evolutivo del contrato racial desde la época de la invasión europea al continente llamado América, el posterior colonialismo e imperialismo, pasando por el contrato escrito de la esclavitud, hasta el sistema de segregación «separados pero iguales» en los Estados Unidos del siglo XX. Según Mills, el contrato ha proporcionado la arquitectura teórica que justifica toda una historia de atrocidades europeas contra los no blancos, desde las afirmaciones de David Hume e Immanuel Kant de que los negros tenían un poder cognitivo inferior, pasando por el Holocausto, hasta el tipo de imperialismo en Asia que se demostró con la guerra de Vietnam.

Mills sugiere que la guetización del trabajo filosófico sobre la raza no es accidental. Este trabajo desafía la suposición de que la teoría dominante carece en sí misma de raza. Al igual que la teoría feminista ha revelado el sesgo invisible de la filosofía política hacia los hombres blancos, la explicación de Mills del contrato racial expone sus fundamentos raciales.

ESTADO DE EXCEPCIÓN (2003)

En Stato di eccezione (Torino: Bollati Boringhieri), Agamben investiga el aumento de poder que los gobiernos ejercen en supuestos momentos de crisis. Dentro del estado de emergencia, Agamben se refiere a los estados de excepción, donde los derechos constitucionales pueden verse reducidos, anulados y rechazados al reclamar esta ampliación de poder por parte de un gobierno.

El estado de excepción confiere a una persona o gobierno el poder y la autoridad sobre otros, extendiéndose mucho más allá de donde la ley ha existido en el pasado. «En todos los casos, el estado de excepción marca un umbral en el que la lógica y la praxis se difuminan, y una violencia pura sin logos pretende realizar una enunciación sin ninguna referencia real».

Agamben refiere un estado de excepción continuo al estado nazi de Alemania bajo el régimen de Hitler. «Todo el Tercer Reich puede considerarse un estado de excepción que duró doce años. En este sentido, el totalitarismo moderno, puede definirse como el establecimiento, mediante el estado de excepción, de una guerra civil legal que permite la eliminación física no solo de adversarios políticos, sino de categorías enteras de ciudadanos que, por alguna razón, no pueden integrarse en el sistema político».

El Estado de Excepción de Agamben investiga cómo la suspensión de las leyes en un estado de emergencia o crisis puede convertirse en un estado de ser prolongado. Más específicamente, Agamben aborda cómo este estado de excepción prolongado opera para privar a las personas de su ciudadanía.

Al referirse a la orden militar emitida por el presidente George W. Bush el 13 de noviembre de 2001, Agamben escribe: «Lo novedoso de la orden del presidente Bush es que borra radicalmente cualquier estatus legal del individuo, creando así un ser legalmente innombrable e inclasificable. Los talibanes capturados en Afganistán no solo no gozan del estatus de prisioneros de guerra (POW) según la Convención de Ginebra, sino que ni siquiera tienen el estatus de personas acusadas de un delito según las leyes estadounidenses». 780 combatientes talibanes y de Al-Qaeda en Afganistán fueron retenidos en la bahía de Guantánamo sin juicio. Estos individuos fueron denominados «combatientes enemigos».

Hasta el 7 de julio de 2006, estas personas habían sido tratadas al margen de las Convenciones de Ginebra por la administración de los Estados Unidos.

DICTADURA OCCIDENTAL

Cuando veamos Il Vangelo secondo Matteo (1964) de Pier Paolo Pasolini, pongamos atención a la actuación de Giorgio Agamben, interpretando al apóstol Felipe y recordemos que, en 2003, renunció al cargo de profesor en la Universidad de Nueva York, en protesta por la política de George W. Bush. Tanto él como Mills ponen al descubierto la dictadura occidental mediática, cognitiva, política, jurídica y comercial que subyuga a los Zoē. Pero muchos de estos terminan siendo desclasados a causa de las dosis contraculturales de la industria del entretenimiento y del currículo por competencias.

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