Las Clases, Salarios, Riqueza y Capital.

Por Joaquín Castillo.

Las clases sociales existentes en una sociedad dependen del nivel de desarrollo de la producción, lo que permite las formas de las relaciones de los miembros entre sí. A un determinado desarrollo de la economía, es que surge la sociedad esclavista, cuando se desarrolló la agricultura, la domesticación de animales, el pasto y la ganadería, lo que genera la acumulación individual de la producción, relegando a la colectividad a la dependencia del amo que lo somete a la esclavitud. Es ahí donde con el surgimiento del patriarcado, cuando se convierte a la mujer en esclava, objeto para parir esclavos, que a la par con la guerra, cuyos prisioneros corren la misma suerte. Esta sociedad se cuenta desde 7000 años antes de Cristo en Mesopotamia. En el antiguo Egipto, se cuenta desde el 1550-1069 ante de Cristo, siendo la de nuestra era, iniciada en el siglo XVI junto con la colonización de América, hasta el siglo XIX, cuando legalmente fue abolida, aunque en la práctica y fundamental y práctica y sofisticadamente, siguió existiendo en el feudalismo y sigue existiendo en el sistema capitalista.

Es ahí donde surgen las primeras clases sociales con los amos y los esclavos, modo de producción social cuya longitud resultó ser la más larga en la historia, comparado con el feudalismo y el tiempo que tiene hasta ahora el capitalismo. En el feudalismo ya hemos presentado las dos clases fundamentales (el siervo o el campesino pobre y el terrateniente o señor feudal). Antes, la riqueza estaba sustentada en productos, como ganados y demás. Fue en el siglo VI y VII antes de nuestra era, cuando comenzó a utilizarse metales preciosos como la plata y fue en la India donde primero comenzó. En China se inició el uso del papel moneda seguido ese tiempo. Pero el trueque era la forma de intercambio existente entre la población para cubrir las necesidades.

En la medida en que ha ido avanzando la producción, en esa misma medida se ha ido sofisticando la forma de remuneración del trabajo con fines de que los trabajadores puedan reponer la energía gastada para regresar al tiempo siguiente realizando la labor productiva. No importa la cantidad devengada por el trabajador, siempre sigue siendo un explotado en virtud de que le tiene que dejar un excedente al empleador para que este permita que siga laborando. El trabajador crea en la mitad del tiempo de trabajo, lo que necesita como salario remunerativo, siendo la otra mitad lo que el burgués requiere como ganancia de cada uno de sus empleados, lo que se llama PLUSVALÍA. De eso es que sale lo destinado a reponer las máquinas y demás medios de producción, su riqueza, además de lo que destina para ampliar su industria y sus privilegios.

Es erróneo considerar el dinero o recursos ahorrados por los trabajadores, no importa el nivel de salario que devengue, como capital, porque lo que debe entenderse como capital de acuerdo a la economía política y a Carlos Marx, es la porción que se invierte para y en la mano de obra al emplear u otra persona que mediante su esfuerzo en el trabajo le produce ganancia o capital. La riqueza que mediante el ahorro de parte de su salario obtiene un obrero es su riqueza, no importa la cantidad, a menos que no sea empleado para sacar ganancia mediante la inversión y explotación de otro.

El atribuirle a un trabajador ser burgués por tener una propiedad como un carro, una casa u otras propiedades para su uso, no importa las condiciones, es una infamia y eso tiene como finalidad confundir y alejar al trabajador del camino revolucionario que en histórica lo forma fundamentalmente. Esos son los casos de obreros que regresan a sus países de origen después de largos años estar trabajando en el extranjero donde el salario les ha permitido ahorrar una porción de dinero que le permite vivir con decencia, comparable a la burguesía local, lo que no justifica la postura de la burguesía local especialmente si la misma es permisiva con el saqueo de los recursos naturales y la sumisión ante el imperialismo. Ellos son trabajadores retirados en el sistema capitalista, con pleno derecho a vivir con decencia y dignidad, cuyas experiencias podrían aportar en la lucha revolucionaria de emancipación y reestructuración de la sociedad explotadora.

Los grandes aportes políticos e ideológicos que pueden hacer una gran cantidad de trabajadores desde el extranjero y en regreso a la patria al cambio de las injustas estructuras de explotación y el entreguismo de la burguesía oligárquica al imperialismo, es significativo toda vez que contribuiría al rescate de la soberanía nacional comprometida, y al verdadero desarrollo independiente de la nación para que los dominicanos no tengan que seguir saliendo de la nación en búsqueda de mejores condiciones económicas para su familia.

Ningún movimiento verdaderamente revolucionario puede obviar que quienes han regresado desde el extranjero con recursos que le permiten vivir con decencia, de la misma manera que han podido tener sus ahorros, merecen el más elevado respeto frente al sacrificio de haber dejado gran parte de su existencia en los centros de explotación del imperio en búsqueda de la felicidad que la burguesía entreguista no permite en el lar nativo disfrutar. El que tiene consciencia de clase de lo que es la sociedad donde vivimos, no importa que sea aquí o allá, entiende que el capitalismo no es una opción viable, sino el camino a la desaparición de la naturaleza misma de la que procedemos, sea por depredación o la guerra en la que siempre ha estado inmerso en búsqueda de la riqueza desmedida.

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