«Esto se va a transformar en una barrera paraarancelaria porque es una resolución de tipo ambiental que va a terminar trabando el ingreso primero del biodiésel y sus subproductos, tanto de la industria argentina como de Paraguay o Brasil», advirtió a Sputnik Marcelo Kusznierz, presidente de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer).
El productor consideró que la medida europea es «arbitraria» y «sin fundamento científico», ya que Argentina no ha expandido la frontera agrícola con sus cultivos de soja, sino que, por el contrario, ha incrementado su productividad en los mismos terrenos. De todas maneras, sostuvo que la normativa esconde, en el fondo, la intención de la UE de proteger a los productores europeos de biodiésel.
«Siempre la UE quiso frenar el ingreso de biodiésel desde países como los nuestros. La intención está y se ve que están buscando algún modelo«, cuestionó Kusznierz. En ese sentido, apuntó que el bloque europeo apunta a beneficiar al biocombustible desarrollado a partir de cultivos sí presentes en Europa como la colza, la carinata y la camelina.
En ese sentido, el representante de los productores
paraguayos consideró que este tipo de trabas no es responsabilidad de los negociadores del Mercosur
, sino
en la propia actitud de los representantes europeos.
«El Mercosur hizo bien su trabajo, pero cometimos la ingenuidad de creer que estábamos negociando con gente seria, cuando en realidad es gente que acomoda las fichas según le conviene», sintetizó Cristaldo.
Así las cosas, la UGP decidió restar centralidad al acuerdo y pedirle al Gobierno de Santiago Peña que comience a «mirar otros mercados». «El que quiera hacer lo que pide la UE, que lo haga a voluntad […] Cada uno elige su cliente, pero en general un principio básico en la economía es que si no hay confianza no se negocia», suscribió.
Kusznierz adelantó que los productores argentinos apelan a otro camino: llevar la medida europea contra los biocombustibles a la órbita de la
Organización Mundial de Comercio (OMC). «Creo que hay datos relevantes en la Argentina para respaldar la posición y defenderla en la OMC», aseguró, mencionando que
los productores ya buscan contactos con la Cancillería argentina para que el asunto sea abordado desde el Gobierno de Javier Milei.
Industriales uruguayos confían en alcanzar acuerdos
Desde la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), las perspectivas son un poco más optimistas. En diálogo con Sputnik, el presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la gremial, Washington Durán, reconoció que la necesidad de certificaciones ambientales exigidas por Europa puede introducir «algunos costos mayores para las pequeñas y medianas empresas«, pero estimó que es posible alcanzar un acuerdo con el bloque europeo.
«Habrá que trabajar con la UE para ver cómo podemos regionalizar esas certificaciones y que no tengan que ser individuales para cada empresa, sino una certificación que, solo por el hecho de producir en determinadas condiciones en el país, permita acceder al mercado europeo y los beneficios del acuerdo», opinó.
Durán señaló que
Uruguay, el país más pequeño del Mercosur, «está muy bien en cuanto a cumplimiento de normas medioambientales», lo que lo s
itúa mejor que otros socios del bloque sudamericano «a los que quizás se les achaquen algunas cosas, incluso cuando tal vez no sean reales».
En la misma línea, el empresario uruguayo remarcó que, si bien hay salvaguardas impuestas «unilateralmente» por la UE, esas «están por fuera del acuerdo» firmado entre ambos bloques, por lo que confía en que «no deberían afectar los flujos comercialesoriginados por el acuerdo». Por lo demás, Durán pidió analizar las posibles afectaciones «cuando llegue el momento, ver cómo la UE pretende aplicar esas salvaguardas y, mientras tanto, no hacer una tormenta donde por ahora no la hay».
La industria láctea uruguaya atenta a «impactos indirectos»
Durán recordó, además, que las salvaguardas incluidas dentro del acuerdo son «simétricas» y también pueden proteger a productores del Mercosur en algunos casos. Uno de los ejemplos es el sector lácteo uruguayo, que mantiene preocupación sobre cómo podría repercutir el ingreso de productos como quesos o leche en polvo desde Europa.
El representante de la Cámara de Industrias del Uruguay explicó que, a espejo de lo hecho por Europa, el Mercosur estableció un tope de 10.000 toneladas de productos lácteos desde Europa, con la previsión de poder aumentarlo a 30.000 toneladas en el futuro. Sin embargo, el tope podría no ser del todo suficiente para los productores lácteos uruguayos.
Fernando Castellanos, gerente de la
Asociación Uruguaya de Pymes Lácteas (Aupyl), dijo a Sputnik que los productores se mantienen inquietos sobre «los impactos indirectos» que el ingreso de leche en polvo europea al Mercosur, y particularmente a Brasil, puede desencadenar en Uruguay, un fuerte proveedor de leche en polvo al mercado
brasileño.
«En la medida en que llegue a Brasil leche en polvo de Europa y Uruguay no pueda vender la suya a Brasil, la leche equivalente será destinada a otros productos y ahí puede haber una distorsión de precios», explicó Castellanos.