Océanos misteriosos: Ocho curiosidades sobre las profundidades

Conocemos mejor la superficie de Marte que el fondo de nuestros océanos. Te acompañamos con ocho curiosidades sobre el mundo más misterioso del planeta: los océanos profundos, donde la vida encontró formas de existir que desafían la imaginación.

1. Hemos explorado menos del cinco por ciento del océano

A pesar de cubrir más del 70 por ciento de la superficie terrestre, el océano sigue siendo un misterio. Se estima que menos del cinco por ciento ha sido explorado y cartografiado con detalle. Tenemos mapas más precisos de la Luna y de Marte que del fondo marino de nuestro propio planeta.

La razón es simple: la presión. A 10 mil metros de profundidad, la presión supera las mil atmósferas. Diseñar vehículos capaces de soportar esas condiciones es extremadamente difícil y costoso.

2. Hay montañas más altas que el Everest bajo el agua

La Dorsal Mesoatlántica es una cadena montañosa submarina que recorre el Atlántico de norte a sur durante más de 16 mil kilómetros. Es la cordillera más larga del planeta, y la mayor parte permanece completamente inexplorada.

Algunas de sus cumbres emergen como islas, Islandia, las Azores, Ascensión, pero la inmensa mayoría permanece oculta bajo kilómetros de agua.

3. En el fondo del mar hay lagos y ríos

Parece imposible, pero existen. En el fondo del Golfo de México hay depresiones llenas de agua con una salinidad tan alta que no se mezcla con el agua circundante. Estos «lagos de salmuera» tienen orillas definidas, y los submarinos pueden incluso «flotar» sobre ellos.

La salinidad es tan extrema que resulta letal para la mayoría de los animales que caen en ella. Los científicos los llaman «piscinas de la muerte».

4. La luz desaparece a los mil metros

El Sol, que domina la vida en la superficie, no alcanza las profundidades. A partir de los 200 metros la luz comienza a desvanecerse. A los mil metros reina la oscuridad absoluta, un mundo donde el día nunca llega.

Y sin embargo, ese mundo oscuro no está vacío. Está lleno de luces propias.

5. El 90 por ciento de las criaturas del fondo producen su propia luz

En un lugar sin sol, la vida inventó su propia luz. La bioluminiscencia, la capacidad de producir luz mediante reacciones químicas, es extraordinariamente común en el océano profundo. Peces con linternas en la cabeza,calamares que disparan nubes luminosas, medusas que brillan como fantasmas.

Usan la luz para cazar, para escapar, para encontrar pareja. En la oscuridad eterna, cada destello es un mensaje.

6. El calamar gigante fue un mito hasta hace poco

Durante siglos, los marineros hablaron de monstruos que atacaban barcos con tentáculos enormes. Se les llamó kraken y se les consideró leyenda. Hasta 2004, nadie había fotografiado un calamar gigante vivo en su hábitat natural.

Hoy sabemos que existen y que pueden alcanzar los 13 metros de longitud. Sus ojos, del tamaño de platos, son los más grandes del reino animal: evolucionaron para detectar el brillo de los cachalotes que los cazan en la oscuridad.

7. Hay vida en los lugares más extremos

En 1977, científicos descubrieron algo que cambió nuestra comprensión de la vida: comunidades enteras de organismos viviendo junto a fuentes hidrotermales en el fondo del océano, a temperaturas cercanas a los 400 grados Celsius y sin luz solar.

Estas criaturas no dependen del Sol. Obtienen energía de las sustancias químicas que emergen de la Tierra. El descubrimiento abrió la posibilidad de que la vida pueda existir en lunas heladas como Europa o Encélado, donde hay océanos bajo la superficie.

8. El punto más profundo del océano tiene nombre: Challenger Deep

En la Fosa de las Marianas, a casi 11 mil metros bajo el nivel del mar, se encuentra el Challenger Deep. Solo tres personas han llegado al fondo: Jacques Piccard y Don Walsh en 1960, y el director de cine James Cameron en 2012.

A esa profundidad, la presión es tan extrema que si sumergieras una pelota de fútbol, se comprimiría hasta el tamaño de una canica. Y aun así, los investigadores encontraron vida: pequeños crustáceos llamados anfípodos, que han aprendido a prosperar donde nada debería sobrevivir.

Hoy entendemos que el fondo del mar es un mundo vivo, lleno de criaturas que brillan en la noche eterna, de ecosistemas que no necesitan el Sol, de paisajes tan extraños como cualquier planeta distante. Y aun así, cuando los submarinos descienden y sus luces iluminan por primera vez un rincón que ningún ojo humano ha visto, saber que estamos explorando nuestro propio planeta no disminuye el asombro. Lo convierte en algo más cercano, más íntimo. Como descubrir que la casa donde siempre viviste tiene habitaciones que nunca conociste.
AL MAYADEEN

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