¿Quién pierde más con la expansión de la OTAN?

MISIÓN VERDAD. Finlandia, Suecia y otros países antes declarados neutrales durante la guerra fría han establecido procesos de adhesión a la Organización del Trata del Atlántico Norte (OTAN). Desde finales del siglo XX, la expansión hacia el este de Europa ha sido un factor importante que ha afectado la relación entre Rusia y Estados Unidos, con la península europea como máscara de proa.

Doce países fundaron la alianza atlántica; hoy la conforman 30, entre ellos exaliados de la Unión Soviética. Esto ha afectado el patrón de seguridad global debido a que los cambios en las fronteras políticas y de seguridad de Europa han encendido las alarmas en Moscú de manera continua.

 

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Rusia ha confirmado que estudiará tomar medidas «tácticas y estratégicas» en respuesta a la adhesión de Finlandia a la OTAN (Foto: Archivo)

UNA PROMESA ROTA

En febrero de 2022, la revista alemana Der Spiegel publicó un documento confidencial que confirma que la OTAN incumplió las promesas de no expandirse hacia el este, lo que fue negado por el actual secretario de la alianza, Jens Stoltenberg, quien dijo que una promesa de este tipo «nunca se hizo».

El aludido documento de archivo, divulgado por el politólogo y profesor de la Universidad de Boston, Joshua Shifrinson, expone los pormenores de la reunión mantenida entre los jefes de los ministerios de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania celebrada en la ciudad alemana de Bonn el 6 de marzo de 1991. Allí se trataron cuestiones de la seguridad de Polonia y otros países de Europa del este.

Der Spiegel confirma que el documento contradice a Stoltenberg:

«Como muestra el documento, los británicos, los estadounidenses, los alemanes y los franceses coincidieron en que la pertenencia a la OTAN de los países europeos del Este era ‘inaceptable'».

El documento desclasificado por Shifrinson se refiere a una reunión anterior, celebrada en 1990 bajo el formato de Dos más Cuatro entre la República Federal de Alemania (RFA) y la República Democrática Alemana (RDA), Francia, Unión Soviética, Reino Unido y Estados Unidos, en la que se debatió el acuerdo final del futuro de Alemania.

Fue firmado en Moscú a finales de ese año y las partes expresaron que la expansión de la coalición debía ser limitada. En consonancia con la postura del gobierno del canciller de Alemania, Helmut Kohl, y del ministro de Asuntos Exteriores, Hans-Dietrich Genscher, el entonces representante de la RFA, Jürgen Chrobog, dijo:

«En el marco de las negociaciones en el formato Dos más Cuatro, dejamos claro que no expandiríamos la OTAN más allá del Elba. Por lo tanto, no podemos ofrecer a Polonia y a los demás países de Europa del este ser miembros de la OTAN».

Der Spiegel precisó que el diplomático aparentemente confundió el Elba con el río Óder.

 

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Fragmento del documento desclasificado en el que la OTAN se comprometía a no expandirse hacia el este de Europa (Foto: Kommersant)

¿POR QUÉ SE ENCIENDEN LAS ALARMAS?

El proceso de expansión de la OTAN hacia el este va más allá del avance territorial de una organización internacional, se trata de una coalición militar y de seguridad en la región europea que posee connotación de una unidad político-multilateral. El eje euroatlántico ha desplegado sistemas de armas estratégicas defensivas, sistemas antimisiles y sitúa a las fuerzas armadas convencionales en la palestra del enfrentamiento entre lo que podría denominarse Oriente y Occidente tras la crisis de Ucrania.

En 2007, durante en la ya histórica Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente ruso Vladímir Putin denunció que la expansión de la OTAN representa una amenaza para el país y va en contra de las promesas de la propia alianza. Declaró:

«Creo que está claro que el proceso de la expansión de la OTAN no tiene nada que ver con la modernización de la alianza misma o la seguridad en Europa. Al revés, es un factor provocador serio que reduce el nivel de la confianza mutua. Y tenemos el derecho de preguntar abiertamente: ¿contra quién va dirigida esta expansión?».

En diciembre de 2021 volvió a subrayar que la OTAN prometió que no se expandiría ni un centímetro al este. «Ni una pulgada el este, nos dijeron en los años 90. ¿Y qué? Nos han estafado. Básicamente nos han engañado descaradamente», afirmó al señalar que ya hubo cinco olas de la expansión de la OTAN. La adhesión de Finlandia sería la sexta ola.

Un artículo publicado en 2017 por el medio La Haine analiza las implicaciones de esta expansión y destaca que nunca ha habido un compromiso legal vinculante por parte de la OTAN para detener la expansión, sin embargo, son evidentes las motivaciones de Estados Unidos para garantizar que la región no retroceda al «autoritarismo» y al «nacionalismo ofensivo».

¿EUROPA PIERDE COMO SIEMPRE?

A Rusia, una potencia nuclear que ha heredado la rivalidad occidental contra la Unión Soviética, le asiste la lógica natural de defenderse de una alianza que fue fundada para expandirse en su contra geopolítica y geoeconómicamente en Eurasia y a escala global.

El despliegue de las fuerzas otanistas ha aumentado la percepción de amenaza por parte de Moscú, lo que a su vez ha llevado a una mayor tensión y un aumento del gasto militar en Europa. Ha beneficiado tanto al complejo industrial-militar de Estados Unidos como a las corporaciones europeas que perviven de la guerra.

Sin embargo, los recientes hechos han demostrado las deficiencias logísticas de la alianza atlántica. Un diplomático europeo dijo a Reuters que «si Europa luchara contra Rusia, algunos países se quedarían sin munición en días», mientras que el Royal United Services Institute (RUSI), «el think-tank de defensa y seguridad más antiguo del mundo y líder en el Reino Unido», admite que Rusia está ganando la guerra de municiones contra todo que pudiera ofrecer la combinación de todas las fuerzas occidentales y colonizadas por éstas:

«(…) Ucrania no está utilizando cantidades excesivas de proyectiles de artillería en comparación con los conflictos históricos. Esta escasez es más bien una clara demostración del vaciamiento de la OTAN desde el final de la guerra fría. Ahora bien, levantar la producción de municiones no puede hacerse con un interruptor de encendido y apagado. Requerirá que se resuelvan varias cuestiones al mismo tiempo».

Para otros países que se encuentran en la órbita de la OTAN, como Ucrania o Georgia, la expansión de la OTAN ha constituido un amenaza indirecta para su seguridad, soberanía e incluso integridad.

En un sistema internacional globalizado, los efectos son indeterminados. Por ejemplo, la adquisición ilegal de armas por parte de organizaciones radicales y terroristas originalmente destinadas a la defensa de Ucrania constituye una de las principales preocupaciones para la clase política europea, pero también para el gobierno de Estados Unidos. La recirculación de dicho armamento en territorio europeo significaría una disminución de la seguridad en otros territorios como Asia Occidental y el norte de África.

 

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Secuencia histórica de la expansión de la OTAN (Foto: Archivo)

El exsecretario de Defensa estadounidense, William Perry, opinaque la responsabilidad de la hostilidad mutua entre Estados Unidos, la OTAN y Rusia recae en el primero. Principalmente debido a la expansión de la OTAN hacia el este y la tragedia criminal sobre Kosovo, decisiones adoptadas por Estados Unidos y la OTAN a pesar de la oposición explícita de Rusia. Y agregó:

«La OTAN no es un club público, un grupo de interés y un grupo religioso, sino una alianza militar. La membresía no debe ofrecerse a países en los que no podamos cumplir con las obligaciones de nuestra Carta».

Cuando los periodistas le preguntaron si la presencia militar de la OTAN en la frontera oriental de Europa tenía la intención de contener a Rusia, Perry respondió:

«Parece que estamos demasiado contentos de lidiar con la amenaza rusa de esta manera. Cuando Washington vea que Rusia se reestructura, prevalecerán aquellos dentro de nuestra élite política que también quieren reestructurar el ejército estadounidense. De hecho, esto ya ha sucedido. Creo que vamos a enviar tropas a Europa. La amenaza, creo, es que las acciones que están tomando las partes nos acerquen cada vez más a un grave error, que podría llevar a una situación que provoque un conflicto militar».

Hoy en día hay mayor riesgo de que detone el conflicto militar al que se refiere el exjefe del Pentágono, en el centro del mismo está Europa que, al subordinarse ante el juego de Estados Unidos, se está llevando la peor parte del conflicto. Esto aumentaría de manera proporcional a una eventual escalada nuclear.

Por otra parte, la creación de sistemas económicos alternativos que buscan evadir al dólar como moneda pueden generar efectos negativos para los países europeos que dependen de un dólar estable. Aquellos que se unan a los nuevos sistemas ya no necesitarían tener dólares, lo que conduciría a una caída inevitable en el poder adquisitivo de los aliados de Washington, tal vez incluso al colapso de su economía, como ya avisan algunos indicadores.

Antes de garantizar la estabilidad y la seguridad de Europa, la Unión Europea estimula la vocación de guerra permanente de dicha alianza. Así lo hacen ver anuncios como el del ejercicio «Air Defender» a realizarse en junio próximo. La actividad involucra a 220 aviones y 10 mil efectivos de 24 naciones. Este ejercicio será un paso más de tensión entre Rusia y Europa, uno de los objetivos primordiales de la alianza.

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