Redes sociales, cámaras, percepción y homicidios/delincuencia

 

 

 

Por Cándido Mercedes

Con una economía de servicios donde el turismo acusa un rol estelar, el Estado, el Gobierno, debe de asumir políticas públicas más proactivas para cercenar la violencia social que degenera en homicidios, sin contar el costo social, económico y humano de los seres familiares alrededor de estas tragedias.

De modo que las redes se expanden, se solapan y se modifican en función de una estructura de comunicación extremadamente maleable, muy sensible a la evolución de las orientaciones de los participantes del propio proceso de comunicación”. (Manuel Castells: Comunicación Móvil y sociedad).

El clima de violencia, desbordado recientemente, no puede ser abordado con la simpleza que nos caracteriza, tiene que ser asumido desde la perspectiva social y del tipo de sociedad que tenemos y que queremos. La realdad es, según los hechos, los datos, de los 10 homicidios ocurridos recientemente, 9 fueron por conflictos interpersonales, esto es, violencia social. El 66% de los homicidios en nuestro país son dados por los conflictos en las relaciones personales, germen de la incapacidad de interactuación armónica, efectiva con los demás.

Todo homicidio encierra, medularmente, violencia, empero, no toda violencia es en sí misma conlleva homicidio. Los homicidios “son una proxy razonable de los delitos violentos y un indicador de los niveles de violencia dentro de los Estados” según UNODC. En la ICCS definen el homicidio como “muerte ilegal infligida a una persona con la intención de causar la muerte o lesiones graves”.

En el cuerpo social dominicano, la violencia, traducida en homicidios, es marcadamente relacionada con conflictos interpersonales, lo que indica que somos una sociedad muy enferma. Laceralmente somos una sociedad que no se encuentra a sí misma a través de otros. Una cultura adoctrinada en la violencia con un proceso de socialización que se incuba desde el hogar, pasando por los demás agentes de socialización. Es la cultura de la negociación excluyente, marginadora, expresada en “yo gano y tú pierdes. Yo pierdo y tú ganas. Tu pierdes y yo también”.

Los demás tipos de homicidios, son:

  • Relacionados con actividades criminales.

Relacionados con agendas sociopolíticas.

El último se dio con mucha intensidad en el periodo 1966-1978. Después de ello, justo y objetivamente, tenemos que decir que la paz política ha transcurrido en nuestro país con niveles altamente aceptables. Los adversarios, los enemigos políticos, no dirimen sus diferencias en la exclusión violenta que derive en homicidios. En gran medida, los tres tipos de homicidios contienen sus vasos comunicantes, son secuelas que se anidan en todo el tejido social donde hay que auscultar y develar a menudo su caracterización.

Pobreza, hambre, desempleo, hacinamiento, exclusión, marginalidad, educación, salud, salarios exiguos: RD$14,400.00 pesos es el salario mínimo promedio en República Dominicana. En el Estado, en la Administración Pública, el salario mínimo es equivalente a U$181.00 dólares mensuales. Todo ello trae consigo ansiedad, angustia, incertidumbre, tristeza, irritabilidad, depresión. Se van anidando frustraciones que conducen a la ira, a la rabia, a la desesperanza. Es un coctel explosivo socialmente si adicionamos el promedio de escolaridad y la ausencia de una cultura sistemática de civilidad, de cultura cívica, de valores, de dejar atrás la tragedia y la miseria humana. Las tensiones sociales debilitan el alma humana y crean la distancia del ser humano con su evolución y génesis.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.