Tras 8 meses, 2.000 indígenas que acamparon en Bogotá llegan a un acuerdo con el Gobierno para regresar a sus territorios

RT. La semana pasada los casi 2.000 indígenas que llevan cerca de ocho meses acampados en el Parque Nacional de Bogotá han llegado a un acuerdo con el Gobierno de Colombia para regresar a sus territorios en condiciones de seguridad. Algunos de ellos, sin embargo, han optado por ser realojados en la capital.

De este modo, comienza a solucionarse una situación en la que los indígenas han estado denunciando la situación de violencia y amenazas que han vivido en sus territorios por parte de grupos armados.

La toma de Bogotá ha supuesto para las casi 2.000 personas aguantar estos meses en una situación de absoluta precariedad, viviendo en carpas improvisadas instaladas en este parque de la capital.

El traslado se realizará en autobuses, que desde el sábado permanecen aparcados frente al parque, dispuestos para transportar a los 15 pueblos indígenas de vuelta a sus hogares.

Como parte del acuerdo, se ha pactado la participación de los indígenas en la política pública, que se iniciará en breve en el distrito y que pretende prestar apoyo a los emprendimientos de estas comunidades. Asimismo, el Ministerio de Interior y la Unidad para la Atención y Reparación Integral de Víctimas tendrá la misión de garantizar el regreso a los territorios originarios en condiciones de seguridad.

En el paquete acordado también se considera el apoyo económico para la financiación de proyectos productivos, así como alternativas habitacionales acorde a su cultura.

Ocho duros meses

Durante los ocho meses que ha durado la reivindicación indígena, los participantes en este acto de protesta han padecido condiciones extremas. Familias completas se ubicaron en tiendas de campañas sin luz ni servicios básicos. El agua, utilizada para beber, cocinar o tareas de higiene y limpieza, era obtenida de un solo grifo que surtía de agua no potable. En esas condiciones también han tenido que soportar las fuertes lluvias que han estado azotando la capital colombiana.

Entre los integrantes del campamento improvisado se encuentran casi 600 niños, que durante todo este tiempo no ha recibido educación. Además, dos pequeños fallecieron, mientras que tres nacieron en esas condiciones. Tanto menores de edad como adultos sufren de problemas de desnutrición: la comida ha estado escaseando, dependiendo únicamente de donaciones y actos de solidaridad.

Ahora, el diálogo abierto con las autoridades el 29 de septiembre de 2021, el primer día que los indígenas acamparon en el Parque Nacional de Bogotá, y que parecía que no daba señales de avance, parece que ha dado por fin sus frutos.

Los primeros indígenas se han subido a los autobuses durante este fin de semana, mientras que aquellos que han optado por permanecer en Bogotá podrán trasladarse a la Unidad de Protección Integral de Engativá, donde se les ha asegurado que serán provistos de alimentación, servicios de salud, educación y atención a la primera infancia y que tendrán espacios para la comercialización de sus productos.

En las negociaciones han tomado parte representantes del Gobierno distrital, del Ministerio del Interior y de la Unidad para las Víctimas, y se ha contado con la mediación de la Comisión de la Verdad y el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General de la Nación y la Personería de Bogotá́.

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