Trigo y soja tocan máximos de dos años: Medio Oriente y Ucrania reconfiguran la mesa de precios
Los mercados agrícolas globales volvieron a tensionarse. El trigo y la soja alcanzaron sus cotizaciones más altas en más de dos años, impulsados por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el recrudecimiento de la guerra entre Rusia y Ucrania. El maíz también ganó terreno, presionado por problemas climáticos y cuellos de botella logísticos.
La combinación de riesgos geopolíticos sobre las rutas de suministro agrícola mundial y las presiones climáticas sobre las cosechas reproduce el patrón que marcó los picos de 2022: cuando los bloqueos a exportaciones ucranianas y rusas dispararon los precios de cereales. Esta vez, la vulnerabilidad vuelve a recaer sobre los mismos productos y los mismos corredores de riesgo.
El movimiento abre una pregunta incómoda para los importadores netos de alimentos en América Latina y otras regiones: ¿hasta dónde subirán estos precios si la tensión geopolítica persiste? Y una segunda: ¿qué margen de maniobra queda a los gobiernos si la inflación de alimentos vuelve a acelerarse en las próximas semanas.
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