México en el epicentro del Desafío de Bonn

Por Luis Manuel Arce Isaac

México (Prensa Latina) Los gobiernos de muchos países tendrían que bajar la cabeza y ruborizarse por lo poco hecho ante el Desafío de Bonn, y el pobre balance de lo realizado en favor de la salud del planeta y sus habitantes en una década
El acuerdo adoptado en la ciudad alemana en 2011 para descontaminar el planeta, sus grandes metas de restaurar 150 millones de hectáreas de bosques degradados y deforestados para el 2020, y llegar a 350 millones para el 2030, no se ha cumplido. Al contrario, la contaminación ambiental prospera.

Es triste admitir que, en una década, apenas 44 gobiernos, organizaciones y compañías contribuyeron a ese esfuerzo a pesar del deterioro ambiental cada vez más preocupante, el calentamiento global y el surgimiento de pandemias no ajenas al cambio climático.

Mucho tiene que ver en ese fracaso el hecho de que el acuerdo de Bonn se tomó en pleno auge de la doctrina neoliberal del capitalismo salvaje, como lo bautizó el Papa Juan Pablo II.

Fue el inicio de la década de más alta concentración de capitales y la mayor desigualdad social y económica de toda la historia de la humanidad.

Y también de una sobreexplotación de los recursos naturales, empleo discriminado de tecnologías contaminantes y una imparable deforestación que afecta gravemente los niveles de oxigenación del planeta.

playas sucias y contaminadas

DETERIORO DEL ENTORNO
El deterioro del entorno es tal que los objetivos de Bonn parecen secundarios ante todo lo que habría de hacerse para impedir que la humanidad dinamite su casa común.

Habría que impulsar la productividad de la tierra, mejorar la seguridad hídrica y alimentaria, proteger la biodiversidad, combatir la desertificación y el cambio climático o la degradación de suelos.

El afán de enriquecimiento y el estímulo a una industria enemiga del ambiente están en el centro de fenómenos altamente destructivos, pero muchos gobiernos aún siguen sin reaccionar.

Estas manifestaciones nefastas van desde incendios forestales devastadores -por el calentamiento global o la búsqueda de espacio de la minería y la industria expansiva-, hasta huracanes muy destructores, intensas sequías y grandes inundaciones.

Todos esos factores juntos, estimulados por la alta concentración de capitales, hacen pensar que el mundo no aguanta el sistema social imperante.

El mejor ejemplo es la oleada de migrantes que comenzó en África desbordando las fronteras con Europa, y llegó a América del Norte con igual o mayor fuerza desde el sur, centro y Caribe, es decir, hacia los puntos principales de concentración de la riqueza que polariza al mundo.

dónde está la ciudad

MÉXICO, EXPRESIÓN PARTICULAR DEL CAOS GENERAL
De alguna manera, México es en lo particular una expresión del caos general pues en el país se dan los males responsables de la crisis ambiental a nivel mundial:

Desarrollo industrial caótico y contaminante, alta y muy descontrolada densidad de automotores de combustión fósil, una maquila centrada en la ganancia y no en el daño ambiental que provocan, y una desigualdad social muy remarcada.

Junto a ello, una sobreexplotación del sector minero que hace mucho daño a las aguas subterráneas y fuerza un mayor consumo de las fuentes naturales de ríos, lagos y represas.

Las cerveceras, por ejemplo, acaparan el agua potable en grandes zonas del país, pero la producción sigue aumentando, aunque haya sequía.

Este conjunto de factores hace que México sea considerado como uno de los países con mayor contaminación ambiental y más afectaciones a la salud humana, junto a un documentado deterioro de su biodiversidad.

fábricas contaminantes

Sin dejar de reconocer que algunas instituciones nacionales aisladas se adhirieron sin mucho destaque a partir de 2011 a los compromisos de Bonn, no fue hasta la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia en diciembre de 2018, que el tema fue tomado con la seriedad requerida.

El Landscapes News, del Global Landscapes Forum, publicó hace casi una década la urgencia entonces de un plan nacional de restauración para México.

Fue cifrado en 8,5 millones de hectáreas a recuperar para el 2020 tomando en cuenta los ricos biomas del país y el potencial para desarrollarlos.

Manuel Guariguata, investigador principal y líder de un equipo de Manejo Forestal y Restauración del Centro para la Investigación Forestal Internacional y coautor de otros dos estudios, alertó del déficit nacional en términos de capacidad humana para la ejecución de planes de restauración.

La Universidad Nacional Autónoma (UNAM) formuló observaciones semejantes.

Columna el Ángel entre neblina

SITUACIÓN REAL DE MÉXICO: UNA OPINIÓN
Moisés Méndez-Toribio, otro académico, considera poco probable que México alcance los ambiciosos compromisos internacionales de restauración señalados por Bonn, aunque de ahora en adelante se puede avanzar mucho.

Este investigador estima que el siguiente paso para la creación de un plan de restauración sería reunir a todos los actores interesados en el objetivo de construir una visión común y elaborar una plataforma adecuada para construirlo.

Dicha restauración debe basarse, según él, en las lecciones aprendidas de iniciativas anteriores en ese campo, aún cuando, según su valoración, México carece de un programa que obligue al gobierno a llevar a cabo una iniciativa de este tipo en todo el país, más allá de la plantación de árboles, el centro del programa de reforestación Sembrando Vida, de López Obrador.

Ciertamente, el mandatario hace más énfasis en los objetivos contra la migración y creación de empleos de Sembrando Vida, que en su proyección ecológica.

Sin embargo, este debía ser uno de los propósitos esenciales en un país requerido de pulmones naturales cada vez mayores y más numerosos por su alto grado de contaminación ambiental.

De hecho, la reforestación se centra más en determinadas regiones o estados de la península de Yucatán, que en el centro y el norte donde la industrialización es más poderosa y contaminante.

En los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo se observa una mayor atención de las autoridades ambientalistas que en el resto de las 32 entidades federales del país.

La Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del Gobierno del Estado de Yucatán con el apoyo de organizaciones internacionales, establecieron una meta acorde con la iniciativa global del Desafío de Bonn.

Definieron su compromiso de restaurar 250 mil hectáreas de paisajes para el año pasado y 550 mil ha para 2030. La Covid-19 los perjudicó, pero aun así el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Mérida lograron plantar más de 216 mil árboles en la capital yucateca.

Superaron la meta establecida, que era de 200 mil y colocaron a Yucatán como ejemplo a nivel nacional e internacional para lograr ciudades más sustentables.

Esa estrategia de arborización de Mérida fue reconocida por la Unión Europea a través de su programa Euro Clima Plus, con los Proyectos Climáticos Bancables.

Programa sembrando Vida

PROGRAMA SEMBRANDO VIDA
Se trata de uno de los programas clave del gobierno de la IV Transformación y cuya cifra inicial era reforestar un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables.

Esto, con el múltiple propósito de estimular a los campesinos a no migrar a Estados Unidos, fortalecer la economía familiar y dar empleo a jóvenes para que no fueran captados por organizaciones criminales.

El programa fue uno de los primeros en ejecutarse tras asumir López Obrador el gobierno el 1 de diciembre de 2018, al cual dedicó un abultado presupuesto que ya en 2021 alcanzó los mil 400 millones de dólares.

Su objetivo es que para 2024 hayan sido sembradas un millón de hectáreas de árboles de maderables, frutales y de especias.

Programa Sembrando-Vida

Ambientalistas critican a Sembrando Vida que, a pesar de la corrección ecológica que ha hecho el gobierno, sigue sin tener como objetivo prioritario la restauración forestal ni tampoco la reforestación, pues es más una estrategia de productividad que ambiental.

La crítica se basa en que las áreas reforestadas no tienen el impacto positivo esperado en el cumplimiento de la mitigación del carbono en el país durante este tiempo de su implantación, criterio no concluyente al no estar avalado por una información oficial confiable.

Los científicos aseguran, de manera global, que plantar árboles es importante, pero disminuir las emisiones de dióxido de carbono resulta crucial.

Aun cuando Sembrando Vida no tenga el propósito ecológico como su prioridad, el programa entra de lleno en una de las soluciones internacionales que se exige para combatir el cambio climático y el calentamiento global, que es la reforestación.

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