¿Hacia el caos económico mundial?
Por Germán Gorraiz
Shakespeare, por boca de un asustado Enrique IV, expresa el miedo y la impotencia del hombre debido a la ausencia de certezas ante el caos de la mudanza: “¡Dios mío, si tuviésemos la opción de leer en el libro del destino y ver del tiempo las revoluciones, ver cómo la ocasión se burla y cómo llena el cambio la copa de Mudanza con diversos colores”.
Por caos entendemos algo impredecible y que se escapa a la miope visión que únicamente pueden esbozar nuestros ojos ante hechos que se escapan de los parámetros conocidos. Así, nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos, con lo que inevitablemente recurrimos al término “efecto mariposa” para intentar explicar la vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas, que terminarán por configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se está gestando y que supondrá la irrupción del escenario teleonómico marcado por dosis extremas de volatilidad.
Crudo dependencia mundial
Dado que las energías alternativas todavía necesitan enormes subsidios como para ser viables en los países en vías de desarrollo, la práctica del fracking suscita recelos medioambientales y la inercia de los activos petroleros no permitirá que las grandes compañías abandonen sus equipos e infraestructura actuales, la economía mundial seguirá gravitando sobre la dependencia del petróleo en la próxima década.
Sin embargo, el conflicto de Oriente Medio ha provocado una peligrosa «ansiedad de oferta» para incrementar los inventarios de los países, originando la escalada del crudo Brent hasta los 100 $ el barril y la prolongación de la contienda bélica en Oriente Medio podría provocar la escalada del crudo hasta los 150 dólares el barril (reeditando la Crisis del Petróleo de 1973 ) que tendría como efectos colaterales un aumento de las tasas de inflación, el consecuente incremento del precio del dinero por parte de los Bancos Centrales, la subsiguiente asfixia económica de incontables países y la irrupción de escenarios de estanflación, caracterizado por un estancamiento económico y una alta inflación (secular stagflation).
¿Hacia la estanflación?
El término estanflación supone la combinación de una inflación desbocada y un escenario de recesión económica (una economía entra en recesión técnica después de dos trimestres de caídas consecutivas del PIB nacional según el FMI).Es un término acuñado en 1965 por el entonces ministro de Finanzas británico, Ian McLeod que utilizó la palabra “stagflation”en un discurso ante el parlamento Británico.
Se trata de una de las más peligrosas combinaciones para la economía ya que ambos elementos distorsionan el mercado y la terapia de choque para combatir el estancamiento económico tiene como efecto secundario el incremento de la inflación. Así, para incentivar el consumo y salir de la recesión se requieren terapias basadas en la expansión fiscal y monetaria, medidas que a su vez generan más inflación lo que al final deviene en un círculo explosivo pues conlleva incrementos del precio del dinero por parte de los Bancos Centrales que provocarán la asfixia económica de incontables países con una Deuda Pública estratosférica.
Ello, aunado con el crecimiento exagerado de los precios del crudo y energéticos, forzará a los países a adoptar políticas de decrecimiento con la subsiguiente contracción del comercio mundial y que provocarán el finiquito de la globalización económica.Ello tendrá como efectos colaterales el fin del turismo de masas, el retorno de las empresas deslocalizadas y la entronización de la economía circular y de los productos de etiqueta ECO que terminarán por perfilar el retorno a los compartimentos económicos estancos en el horizonte del próximo quinquenio.
La nueva sociedad de los países occidentales
Hermann Hesse en su libro «El lobo estepario» (Der Steppenwolf,1.927), plasma el sentimiento de angustia, desesperanza y desconcierto que se apoderó de la sociedad europea en el período inter-guerras y es un lúcido análisis sobre la locura de una época en la que agoniza lo viejo sin que haya nacido lo nuevo. En dicha obra critica mordazmente la sociedad burguesa ( «la decadencia de la civilización»), dictadura invisible que anula los ideales del individuo primigenio y le transforma en un ser acrítico, miedoso, conformista y fácilmente manipulable.
Dichas reflexiones siguen vigentes casi un siglo más tarde, pues la previsible entrada en recesión de las economías europeas implementará el estigma de la incertidumbre y la incredulidad en una sociedad inmersa en la cultura del Estado de Bienestar del mundo occidental. Ello podría derivar posteriormente en un shock traumático al constatarse el vertiginoso tránsito desde niveles de bienestar hasta la cruda realidad de la pérdida del trabajo e inmersión en umbrales de pobreza, por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva.
El término Metanoia sería «un enunciado retórico utilizado para retractarse de alguna afirmación realizada y corregirla para enfocarla de la manera adecuada a un nuevo contexto «,lo que traducido a la actual coyuntura socio-económica, se traduciría como «transformar la mente para adoptar una nueva forma de pensar, con ideas nuevas, nuevos conocimientos y una actitud enteramente nueva ante la irrupción del nuevo escenario socio-económico «. Ello implica la doble connotación de movimiento físico (desandar el camino andado) y psicológico (cambio de mentalidad tras desechar los viejos estereotipos económicos vigentes en la última década) y que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio (el lobo estepario) y tras un un parto agónico en el que agonizará lo viejo sin que amanezca lo nuevo, asistiremos al nacimiento del «Individuo Multidimensional» que caminará tras la estela de la utopía perdida.
El término eutopía o utopía (lo que no está en ningún lugar) fue empleado por Thomas More en el siglo XVI y sería «la búsqueda incansable de la Humanidad desde el comienzo de los tiempos de un lugar o sociedad ideal» y a pesar de su carácter no real, permite reconocer los ideales de una sociedad o comunidad en un momento concreto de su singladura histórica así como los obstáculos que impiden cristalizar su sueño idílico. La utopía así concebida, sería el camino para alcanzar un sueño que llevaría implícito en su potencia la facultad de devenir en acto concreto (en el camino está la meta), siendo preciso transitar por la senda marcada por el poverello d’Assisi: «Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible».

