Por qué es muy difícil que Cuba caiga.

Por Carlos Verón De Astrada

No se derrumba un régimen sin que en la misma estructura de poder del mismo haya exponentes que colaboren con la caída. Eso vale para entender la caída de la Unión Soviética como , últimamente, con la intervención norteamericana en Venezuela en la que se secuestró nada menos que al Presidente en ejercicio, para configurarse posteriormente, con los mismos actores del régimen, un modelo a la medida de EEUU.

Si esta aseveración es válida, bien se puede afirmar, que si en la estructura de poder de Cuba se sigue manteniendo la cohesión que se tuvo desde el triunfo de la guerra revolucionaria en 1959, Cuba no caerá.

Las mismas contradicciones del imperialismo norteamericano dificultarán o imposibilitarán ese propósito.

La hegemonía norteamericana está en clara e irreversible decadencia. Es el país de mayor deuda externa del mundo que crece exponencialmente, y que actualmente asciende a la friolera de 26 billones de dólares (26 trillones en la jerga norteamericana). Ese monto crece cada año, sosteniéndose esa deuda con la emisión de caída progresiva del principal pilar hegemónico como es su moneda, el dólar.

A qué se debe la caída progresiva de ese pilar. A que, con el cierre selectivo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán en que sus servicios por el uso de ese paso, cobra no en dólares sino en yuanes.

Eso significa que esa consolidación de la moneda norteamericana primero en Bretton Woods en 1944 y más adelante en 1974 después del shock petrolero en 1973, EEUU haya logrado que Arabia Saudita establezca que la comercialización del petróleo debía hacerse en dólares, lo que se conoce como petrodólares, a cambio del apoyo militar de EEUU a la monarquía saudita.

De hecho, ya hace algunos meses, Arabia Saudita estaba vendiendo a China petróleo y el cobro lo viene haciendo en yuanes.

Ante el desastroso resultado que está teniendo EEUU en la guerra en Irán, y ante la falta de logros en su gestión, al Señor Trump no le queda otra que intentar ganarse un punto anunciando la caída de Cuba.
Trump, desde su proverbial soberbia, afirmó, “Voy a tener el honor de tomar Cuba y voy a hacer lo que quiera con la isla”.

Cuando los norteamericanos vean llegar los cadáveres de sus compatriotas de Irán, el ánimo de los mismos se exacerbará. Y hay que recordar que fueron esos ánimos exacerbados los que precipitaron la derrota que tuvieron en Vietnam.

Ante la crisis energética provocada por la guerra en Irán y la atrofia de la oferta de hidrocarburos, EEUU levantó las sanciones y restricciones a Rusia y hasta a Irán. Si esto es así, ya Rusia podrá enviar petróleo a Cuba como probablemente ya lo esté haciendo.

Y si a Trump, ante ese alivio que estaría liberando a Cuba de la pretendida asfixia, intentara invadir Cuba, estaría recibiendo por parte de la opinión pública norteamericana y la mayoría en el Congreso, un marcado rechazo, porque se estaría arriesgando una experiencia como la que se tuvo en Vietnam.

Lo único que le restaría a EEUU , sería una operación relámpago como la que realizó en Venezuela.

Pero ese intento se concretaría solo, si hubiera – repito- elementos en la misma estructura de poder en Cuba que se presten a ello.

Si eso no fuera, olvídense de que Cuba vaya a caer.

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