Díaz Filpo y el verdadero librito de la política dominicana

Por Fidel Soto

(¿Basta renunciar a una repostulación para romper el viejo manual del poder?)

«»El librito que nos enseñaron de la política dominicana era diferente, por aquello de que el presidente debía dejar en la incógnita las posibilidades de continuar en el poder, como garantía de la fidelidad de los funcionarios del Gobierno y de los dirigentes del partido a todos los niveles.»»

«»El hijo del doctor José Rafael Abinader se atrevió a romper con esa vieja fórmula caudillista.»»

(Luis Felipe Rosa)

Las recientes declaraciones de Díaz Filpo obligan a reflexionar sobre el verdadero significado del llamado «librito» de la política dominicana.

Si bien algunos sostienen que el presidente Luis Abinader rompió con una vieja práctica al anunciar que no procurará una nueva repostulación presidencial, el propio razonamiento expuesto por Díaz Filpo parece conducir a una conclusión distinta.

Díaz Filpo advirtió que el oficialismo podría correr el riesgo de perder el poder si presenta un candidato distinto al actual presidente. Con ello deja abierta una interrogante de enorme trascendencia política.

Si dentro del partido de gobierno llegara a imponerse la idea de que solo Luis Abinader garantiza la permanencia en el poder, ¿no volvería a abrirse el camino hacia una nueva repostulación?

Si así ocurriera, la supuesta ruptura del «librito» quedaría reducida a un simple paréntesis, porque la vieja lógica de conservar el poder por encima de todo volvería a imponerse.

Pero, más allá de esa posibilidad, cabe formular una pregunta aún más importante:

¿Era realmente ese el famoso «librito» de la política dominicana o apenas una de sus páginas?

La llamada «incógnita» presidencial, utilizada durante décadas para mantener alineados a funcionarios, legisladores y dirigentes partidarios, constituye apenas un capítulo del verdadero manual de la vieja política.

El auténtico «librito» es mucho más amplio.

Su capítulo principal ha sido la corrupción.

En su índice aparecen prácticas que el pueblo dominicano conoce demasiado bien:

– Tráfico de influencias.
– Nepotismo.
– Contratos amañados.
– Nóminas infladas y «botellas».
– Cobro de comisiones ilegales.
– Extorsión y sobornos.
– Clientelismo político.
– Uso de los recursos públicos con fines partidarios.
– Impunidad.

Ese librito no nació con un gobierno en particular. Sus primeras páginas fueron escritas por los viejos caudillismos y, con el paso del tiempo, distintos gobiernos las fueron corrigiendo, ampliando y perfeccionando. Cambiaron los partidos, los colores y los discursos, pero muchas de las prácticas permanecieron intactas.

Por eso, reducir el debate a si un presidente anuncia o no con anticipación su decisión sobre la reelección significa concentrarse en una sola página e ignorar el resto del libro.

Si realmente se quiere romper ese viejo manual político, no basta con renunciar a una eventual repostulación. Es indispensable desmontar el clientelismo, el tráfico de influencias, el uso patrimonial del Estado, la corrupción y la impunidad.

*Desde una perspectiva histórica, el intento más serio de sustituir ese modelo político fue la Constitución de 1963, promulgada durante el gobierno del profesor Juan Bosch. Aquella Carta Magna procuró construir un Estado sustentado en la institucionalidad, la transparencia, la justicia social y la supremacía del interés público.*

El verdadero «librito» no se rompe con un anuncio sobre la reelección. Se rompe cuando desaparecen las prácticas que han degradado la vida pública y cuando las instituciones prevalecen sobre los intereses personales o partidarios.

De ahí que las propias declaraciones de Díaz Filpo conduzcan a una reflexión que trasciende la coyuntura: mientras el objetivo principal siga siendo conservar el poder a cualquier precio, el viejo librito continuará abierto sobre el escritorio de la política dominicana, aunque cambien los gobiernos, los partidos y los discursos.

 

 

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