El estallido del 24 de abril de 1965

Cayetano Rodríguez del Prado

Fragmentos de Notas Autobiográficas
Recuerdos de la Legión Olvidada (2008)

*El estallido del 24 de abril de 1965*

Dedicado al comandante Breno Brenes, valiente combatiente del MPD

La falta de información acerca del movimiento conspirativo del 24 de abril produjo en el seno de los movimientos de izquierda momentos de desconcierto inicial, pero casi inmediatamente esa posición fue trocada por la participación activa y decidida, incorporándose los diferentes sectores resueltamente a la lucha armada. Esas desconfianzas iniciales se debieron al desconocimiento que se tenía sobre la preparación de la revuelta. La jefatura del MPD y sectores del “14 de Junio” no fueron informados en sus inicios acerca de los acontecimientos que se desarrollarían.

Esta situación inicial fue descrita así por el Embajador Norteamericano John Bartlow Martin en su libro “El Destino Dominicano”, pag. 613: …”Los jefes del MPD, al parecer también cogidos por sorpresa, ordenaron a sus seguidores que no se metiesen – sospechaban que los Estados Unidos habían perpetrado un golpe para evitar las elecciones y para provocar que los izquierdistas se levantasen y, de esta manera poderlos identificar. A las ocho de la mañana del primer domingo, los jefes del MPD todavía no habían ordenado a sus seguidores, que luchasen, pero algunos de ellos aceptaban armas del PSP y de los militares rebeldes. Al principio la jefatura del MPD era débil -Máximo López Molina estaba fuera del país y Cayetano Rodríguez del Prado estaba detenido en un hospital al cual le había llevado desde la prisión de La Victoria.

El domingo, un comandante rebelde libertó a Cayetano Rodríguez. Obtuvo armas de los extremistas de izquierdas del 14 de Junio y las distribuyó entre todos los miembros del MPD. El lunes, el martes lo más tarde, el MPD ya estaba completamente comprometido”.
Esta afirmación del Embajador Martin, de que en los primeros momentos de la lucha los jefes del MPD habían ordenado a sus militantes no participar en la contienda, es contradictoria con la realidad de los acontecimientos y nunca ha sido probada por nadie. Más bien se trató de una infamia lanzada contra un partido que tantas veces regó con su sangre el suelo dominicano.

El “14 de Junio” se hallaba sumido en grandes confusiones en los momentos previos al estallido del 24 de abril. Rafael Chaljub, en aquellos momentos uno de los dirigentes medios de esa organización, en su libro “Cuesta Arriba”, refiriéndose a los días previos al inicio de la guerra, narra: “En una oportunidad y entrado ya el 1965, el 1J4 (14 de Junio) fue invitado a participar en una reunión conspirativa, con políticos opositores y militares activos, opuestos también al gobierno ilegal. El partido envió a esa reunión a su Secretario de Prensa y Propaganda, Rafael -Fafa- Taveras. Al conocerse el informe rendido por Taveras, la alta dirección del 1J4 decidió hacer una denuncia, sin citar nombres, a través de la Federación de Estudiantes Dominicanos -FED-, que estaba entonces encabezada por Amín Abel Hasbún, miembro del 1J4. En esa denuncia se alertaba al país en cuanto a que sectores reaccionarios, aliados del imperialismo, estaban planeando un contragolpe, para frenar la lucha popular contra la dictadura”.

“Para el 22 de abril estaba convocada una sesión del Comité Ejecutivo, – sigue explicando Chaljub – que funcionaba como mecanismo de dirección provisional, constituído después del fracaso de la insurrección del 28 de noviembre de 1963”.
“Fidelio Despradel, Secretario de Organización en tiempo de la lucha pública, y dirigente de más autoridad e influencia en el 1J4, después de la muerte de Manolo, llegó tarde a la reunión, porque junto a Juan Miguel Román, otro destacado dirigente catorcista; se detuvo a recibir de parte de Oscar Santana, un informe de que, entre el 27 y el 29 de abril, militares opuestos al Triunvirato iniciarían una sublevación. Fidelio y Juan Miguel fueron criticados por su tardanza, a pesar de informar los motivos del retraso. No obstante, el primero sugirió incluir el informe que traía, entre los primeros temas a discutir. Su insistencia fue en vano, y lo más que pudo lograr fue que el análisis de dicho informe y de la situación a que tal informe aludía, se incluyera como el punto número treinta y seis, en una agenda que llegaba casi a los cuarenta temas”.

“Está bueno ya de estar dedicando la atención de las sesiones del Comité ejecutivo a las informaciones y rumores sobre conspiraciones y golpes de estado que estamos recibiendo a cada rato – dijo Fafa Taveras, en un momento de la reunión”, prosiguió explicando Chaljub en su obra Cuesta Arriba.
Como se ve, la izquierda, particularmente el MPD y el “14 de Junio”, había sido dejada fuera por los organizadores del movimiento que, más tarde, cuando el pueblo dominicano se convirtió en el principal y verdadero protagonista, pasaría a ser la gesta dominicana más importante del Siglo XX. Este papel protagónico del pueblo durante los acontecimientos de 1965, ha tratado de ser minimizado, o incluso ignorado por los sectores más conservadores de la sociedad dominicana y extranjera. Sin embargo, a medida que va transcurriendo el tiempo, el papel fundamental del pueblo dominicano ha sido cada vez más clarificado.

Al desencadenarse los hechos del 24 de abril, el MPD reaccionó rápidamente realizando una reunión urgente de su Comité Central al mediodía del domingo 25 de abril en la casa de Breno Brenes. En esa reunión participaron únicamente Monchín Pinedo, Baldemiro Castro, René Sánchez Córdoba, José Ramírez Ferreira (Condesito), Gustavo Ricart, Maximiliano Gómez (El Moreno), Narciso González y Jorge Puello (El Men), pues los demás dirigentes del Comité Central, como Máximo López Molina y Leopoldo Grullón, se encontraban deportados al extranjero o no estaban presentes en ese momento, como Melvin Mañón, mientras que Andrés Ramos Peguero estaba en prisión y Cayetano Rodríguez estaba siendo liberado del Hospital Padre Billini.

En ese momento el Comité Central tomó las primeras decisiones a ser seguidas inmediatamente por todos los hombres del MPD y consistieron en, estratégicamente, apoyar con firmeza y decisión la insurrección militar pero integrando al pueblo armado, no como simple espectador, pues se consideró esta acción, desde sus comienzos, un gran paso adelante en la lucha por el establecimiento de un régimen verdaderamente democrático.
Y en el aspecto táctico se decidió conseguir armas rápidamente e integrarse a la lucha en todos los frentes.

Siguiendo esa línea de pensamiento, el día 25 de abril temprano, se presentaron al campamento militar “27 de Febrero” situado en el kilómetro 7 de la Autopista Duarte, José Ramirez (Condesito), Diego Pimentel y Pedro Melgen Orozco (Pepé) en un viejo automóvil Wolkswagen. Una vez en el campamento insurrecto, Condesito se dirigió al Capitán Peña Taveras ofreciéndole todo el apoyo del MPD al levantamiento contra el Triunvirato. Los hombres del MPD cuestionaron a Peña Taveras acerca de la mejor manera de manifestar ese apoyo y este les contesto que todavía la situación era confusa, que se mantuvieran alertas porque más adelante se comunicarían con nuestro grupo para decidir sobre acciones específicas. Un cierto tiempo después fuimos avisados del envío de algunas armas largas tales como fusiles FAL y carabinas San Cristóbal, las cuales llegaron a nuestra organización aunque en cantidades relativamente modestas.

El MPD levantó entonces con energía la consigna de ¡Armas para el Pueblo!, que entró en contradicción con la posición de aquellos sectores que pretendían impulsar los acontecimientos sin contar con el pueblo, sino a su espalda y, en algunos casos sin tomar en cuenta los intereses populares.
En la casa del emepedeísta Radhamés Corporán, en la calle Benigno del Castillo de la barriada de San Carlos y frente a las fuerzas enemigas, el MPD estableció su primer Cuartel General, cerrando el arco defensivo frente al Palacio Nacional, en ese momento ocupado por las tropas del Triunvirato.
Asimismo el MPD organizó lo que se conoció como la Avanzada A en la calle Delmonte y Tejada esquina con el Callejón Abreu, también en el arco defensivo desplegado frente al Palacio Nacional, comando este que tenía como jefe a Manuel Arias, mejor conocido como “Chestaro”, y a Néstor Eddy del Prado y a Emilín Herasme, quien era del “14 de Junio”, como Sub-Comandantes.

Es importante destacar que en esos primeros momentos de la lucha se organizaron varios comandos “mixtos”, integrados principalmente por hombres del “14 de Junio” y del MPD. En algunos de esos comandos el MPD era la fuerza principal, pero en otros, lo era el 1J4 que sin ninguna duda era la fuerza política mayoritaria dentro de la izquierda dominicana en aquellos momentos.

En el hogar de Diego Pimentel se organizó el Comando san Carlos, desde donde operaba también el comité del MPD de esa misma barriada, y no muy lejos de allí, en las cinco esquinas (Calle Abreu esquina Caracas) integramos un comando para operaciones militares que serían realizadas principalmente de noche y al que nosotros llamamos “comando nocturno”.
El Comité de la Capital del MPD se alojó, convirtiéndose también en comando, en lo que fue la casa del Padre Andrickson, (o Barrio de las Cucarachas), también en San Carlos, que por su posición elevada se adecuaba bien a los fines de la insurrección, aunque sufrió severos ataques de la aviación wessinista con ametralladoras calibre .50 por tratarse de un blanco muy visible desde gran distancia. Entre otros combatientes del MPD allí lucharon los mellizos Rafael y Máximo Rodríguez, apenas adolescentes de unos quince años, Miguelina Rosario, Nicolás Mely y Zacarías el de Villa Duarte junto con un grupo de combatientes de ese mismo sector que, con unas pocas carabinas San Cristobal, unos cuantos fusiles Mausser y dos o tres revólveres marca Enriquillo, se enfrentaban con valor a fuerzas enemigas inmensamente superiores.

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