’El horizonte y la memoria’: Ensayos de Odalís G. Pérez (y VI)

Por Julio Cuevas

En esta metaensayística, apoyada en los principios analíticos de la transcrítica literaria, he querido exponer mis juicios o reflexiones críticas sobre la obra titulada “El horizonte y la memoria”: Ensayos de Odalís Guillermo Pérez Nina, como una apuesta intelectual que se justifica en el objetivo de reconocer, resaltar y defender a los trabajadores del pensar crítico y creativo en este país, sin importar su bandera política, su color, ni lazos de familiaridad, vecindad o profesión.

Cerrando estos estudios transcríticos, veo en esta obra de Pérez Nina la proyección de una práctica académica que parte del repensar los soportes de nuestro filosofar y los enfoques y sentidos de la filosofía en la República Dominicana, a partir de sus lazos de encuentros y desencuentros perceptuales y cognoscitivos.

La proyección analítica de Pérez Nina toma muy en cuenta la contribución que han hecho pensadores dominicanos como Francisco Antonio Avelino, Franklin Franco y Juan Francisco Sánchez, entre otros filósofos dominicanos.

Este autor patentiza su rechazo a lo que él cataloga como “remanente de marxismo vulgar” que se exhibe en el ya citado libro del reconocido académico e investigador Diógenes Céspedes.

Yo, de manera particular, respeto los conceptos expuestos en esa obra sobre el libro del colega Céspedes; pero ese respeto no implica que, por ética, deba estar de acuerdo con esos juicios de Pérez Nina.

Sobre Céspedes, Pérez Nina sigue planteando posiciones que podrían abrir las puertas hacia una necesaria discusión de altura académica, con la que saldría gananciosa la sociedad dominicana, siempre y cuando no se caiga en lo personal, como es común en nuestros predios nacionales.

En una abierta defensa a las ideas filosóficas expuestas por Armando Cordero en sus diferentes estudios filosóficos publicados, Pérez Nina expresa aquí que “al criticarlo de ser descriptivo, testimonialista o expositivo, se debe plantear la siguiente pregunta en el ámbito de la fragmentaria historiología filosófica del país:

“¿Hemos tenido en casi cuarenta años algún manual, aun sea éste asistemático, de lo que ha sido el recorrido filosófico dominicano en la contemporaneidad?” (Ver pág. 132, obra citada).

Desde estos ensayos, Pérez Nina sostiene que los obstáculos que imposibilitan la elaboración de ese manual, historia general o historia crítica del pensamiento filosófico dominicano, están ahí.

 Embajador Dr. José Serrulle Ramia; el transcririco literario, Julio Cuevas y el académico, investigador y poeta, Odalís G. Pérez.
Embajador Dr. José Serrulle Ramia; el transcririco literario, Julio Cuevas y el académico, investigador y poeta, Odalís G. Pérez.

Y señala que se encuentran “donde se produce la tensión entre estereotipo, pensamiento y alteridad en el discurso filosófico dominicano”. (Ver pág. 132, obra citada).

Y desafía esa búsqueda desde la vertiente que conlleve a la búsqueda de una nueva concepción de nuestro filosofar y de nuestro pensar, desde una movilidad estructural y funcional de los espacios y acontecimientos filosóficos, de manera individual o particularizando cada una de sus acciones, desde la lengua, el pensar y el conocimiento de los sujetos pensantes.

Procura una revisión minuciosa sobre la filosofía en nuestro universo contemporáneo, especialmente en el Caribe y en Latinoamérica, desde posibles metalecturas y translecturas, teniendo como fundamento la asunción de diversas poéticas de nuestro pensamiento filosófico, desde nuestra metahistoria, desde una discursividad que registre pluralidad en los registros críticos de nuestro actual filosofar.

Pérez Nina critica el desnivel y la retranca que ha limitado el desarrollo de nuestro pensamiento filosófico ayer y hoy, y que han estancado el desarrollo en la enseñanza de la filosofía en nuestras universidades.

Debo decir que, en ese retroceso de nuestro filosofar desde el plano académico, nuestros gobernantes, dentro del Estado dominicano, han tenido y tienen toda la culpa, porque su meta central es dominar en una sociedad de gente no pensante.

Y porque quieren gente que no les pregunte ni les reclame, es que, desde el Estado, la enseñanza de la filosofía y de nuestro pensar ha sido desde ayer… y es hoy, un fiasco en nuestro Sistema Educativo Nacional.

De ahí que interrogantes puntuales como las sostenidas por Pérez Nina en esta obra deban tener respuestas, y es por eso que, de manera intencional, las dejo todas a la actual dirección ejecutiva de la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), para que las pueda responder, ya sea desde seminarios, congresos, conferencias y coloquios.

’El horizonte y la memoria': Ensayos de Odalís G. Pérez (y VI)

Espero que se recuerden invitarnos, ya sea como expositores o como espectadores. Lo importante es que, como universidad del Estado, se involucren en esta patriótica y necesaria acción cognitiva. Ahí les dejo el reto.

Y es eso lo que, en el fondo, mueve la discursividad académica que Pérez Nina nos ofrece en ese libro: el repensarnos y revisar los múltiples senderos de lo que ha sido nuestro filosofar en la República Dominicana, ayer y hoy.

Es desde esa vertiente que debemos asumirnos, como sujetos dominicanos y caribeños, mirándonos por dentro, desde nuestros cuarteados espejos milenarios.

Esto implica renunciar a claudicar por enlistarse en las crónicas de los aspirantes a puestos o designaciones en el poder político-administrativo de nuestro actual contexto cultural dominicano.

Abandonar el oportunismo político que ha prevalecido en el contexto de nuestra “intelectualidad” dominicana. Y dejar de convertirse en “canallas” de los programas de gobierno de nuestros políticos y politiqueros nacionales, en busca de un puesto en el gobierno.

En esta obra hay también un estudio sobre la poética bíblica, sin caer en el mesianismo panfletario de nuestras iglesias, curas y pastores, sino desde un lineamiento crítico y estético-literario.

Para Pérez Nina, “la Biblia ha de ser entendida como un texto plural de voces, imágenes y tonos construidos en la diferencia de niveles significantes y registros poéticos sonoros”. (Ver pág. 197, obra citada).

Entonces, concluir esta metacrítica sobre la metaensayística de Odalís G. Pérez, desde mi enfoque transcrítico-literario, me ha resultado un reto novedoso y provocador.

Es un reto cognoscitivo, porque, desde su discursividad, he sentido un inevitable autocuestionamiento de mi saber como sujeto pensante, creativo y crítico, y eso es lo que debemos desarrollar dentro y fuera de nuestros espacios áulicos, desde las políticas educativas de nuestro Sistema Educativo Nacional, por una sociedad más reflexiva, crítica y participativa.

 

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